Violencia y pobreza obligan a menores a migrar a EU: WOLA

martes, 17 de junio de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- La “tragedia humanitaria” de centroamericanos que pasan por México y el incremento de medidas punitivas para evitar que lleguen a Estados Unidos, su destino final, se refleja en el informe más reciente de la Oficina en Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés). En su reporte titulado “La otra frontera de México”, la organización civil da cuenta del alarmante incremento de menores de edad que viajan sin compañía de adultos en busca de un futuro en el país del norte. De octubre de 2013 a mayo de 2014, destaca, 46 mil 188 menores de 18 años fueron detenidos por la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, de los cuales 9 mil 850 son originarios de El Salvador, 11 mil 479 de Guatemala, 13 mil 282 de Honduras y 11 mil 577 son mexicanos. En su informe, WOLA subraya que esa cifra de niños migrantes es alarmante si se compara con las manejadas hace cinco años, cuando la mayoría eran mexicanos, lo que habla del incremento de factores de expulsión de los menores en los países centroamericanos. Con base en datos del gobierno estadunidense, precisa que en el periodo de octubre de 2008 a septiembre de 2009 se detuvo a 19 mil 418 niños, de los cuales 16 mil 114 eran mexicanos. El crecimiento de la tendencia de migración de niños centroamericanos hacia Estados Unidos se observa a partir de octubre de 2011 a septiembre de 2012, lapso en que la Patrulla Fronteriza capturó a 24 mil 120 niños (10 mil 146 de El Salvador, Guatemala y Honduras), en tanto que de octubre de 2012 a septiembre de 2013 la cifra creció a 38 mil 45 niños, de los cuales 17 mil 240 eran mexicanos. En la frontera sur, en 2012 el Instituto Nacional de Migración (INM), apunta el documento, reportó 6 mil 100 niños migrantes, lo que representó un incremento de 46% respecto del año anterior, mientras que en 2013 la dependencia informó de 8 mil 350 menores deportados, de los cuales 8 mil 222 eran centroamericanos, y de éstos 44% procedentes de Honduras. WOLA describe las principales causas de los infantes centroamericanos para migrar hacia Estados Unidos. En un promedio de 80% los niños mencionaron que buscaban a familiares que los habían antecedido en la migración, así como mejores oportunidades de vida; 20% declaró que buscaba llegar al norte por abusos sufridos en sus casas, en tanto que los porcentajes de menores que salieron de sus países por pobreza y violencia varían según el país. Para 66% de los hondureños, la violencia fue el principal expulsor, mientras que para los guatemaltecos y los salvadoreños ese factor se ubicó en 20% y 44%, respectivamente. La pobreza fue para los guatemaltecos la principal causa (29%), casi la misma consideración para los salvadoreños (21%), pero no para los hondureños (7%). En el documento, la organización civil resalta que los indocumentados están conscientes de las dificultades que representa viajar hacia EU, pues en entrevistas aplicadas por los investigadores de WOLA “casi ningún migrante menciona estar motivado por una percepción de cambios en las políticas migratorias de Estados Unidos, o por una laxa seguridad fronteriza”. El equipo pudo confirmar la “porosidad” de la frontera sur. “Es fácil cruzar la frontera desde Guatemala o Belice hacia México, ya sea vadeando o montándose a una balsa, caminando a través del campo, o atravesando un cruce oficial”, subraya. Al contar que los investigadores “cruzaron la zona cuatro veces sin tener que mostrar sus pasaportes”, el documento advierte que “la mayoría de la cocaína que es consumida en Estados Unidos también sigue esta ruta”. En el informe se señala que mientras el ingreso a México parece fácil, ya en el país “los migrantes centroamericanos enfrentan una estrategia oficial de seguridad fronteriza que es difícil de definir, la cual en ocasiones es contradictoria e implementada de manera desigual; tal política, sin embargo, se ha endurecido a todas luces, a menudo con respaldo de Estados Unidos”. También se da cuenta del paulatino incremento de la aportación económica de Estados Unidos a México, a través de la Iniciativa Mérida, fondos que tendrían entre sus objetivos reforzar la política punitiva contra migrantes centroamericanos. Con información oficial, se aprecia que a partir de 2007 los apoyos asistenciales y militares de Estados Unidos a México han ido en aumento, al pasar de 100 millones de dólares a 700 millones de dólares en apoyo económico y 400 millones de dólares en asistencia militar en 2010, siendo el año de mayor respaldo a través de la Iniciativa Mérida. A partir de 2011, los apoyos se estabilizaron en 400 millones de dólares en fondos económicos y 200 millones de dólares de respaldo militar y policial, puntualiza el documento. En apego a esa política que favorece a Estados Unidos, “la seguridad de la frontera mexicana se endurece a medida que uno se interna en el país. Los caminos y ríos son patrullados rigurosamente: en uno de los tramos de 140 millas de carretera cerca de la frontera, el equipo de WOLA atravesó 11 puestos de control operados por nueve distintas agencias federales y estatales”. El informe destaca que “la presencia y capacidades de la fuerzas de seguridad se están incrementando con el respaldo de Estados Unidos, tanto en México como en Guatemala”. Pese a la fuerte presencia de agentes del Estado, advierte que “estas agencias de aplicación de la ley, junto con agencias militares y migratorias, de investigación y de inteligencia, están mal coordinadas, presentan una corrupción endémica, extorsionan rutinariamente a los migrantes, y consiguen detener únicamente a una minúscula fracción de drogas que se dirigen hacia Estados Unidos”. Los investigadores de WOLA confirman que ante la vigilancia en carreteras, para los migrantes centroamericanos el tren “La Bestia” es la única alternativa para cruzar México, a pesar de que es un viaje “físicamente peligroso, y la falta de seguridad deja a los migrantes a merced de las pandillas centroamericanas, los cárteles mexicanos, bandidos, secuestradores y funcionarios corruptos”. Los migrantes se vuelven víctimas fáciles, porque “reportar los delitos a la policía supone el riesgo de ser deportados”. Para la organización, “la pasmosa frecuencia con que ocurren secuestros, extorsiones, trata de personas, violaciones y homicidios, colocan las penurias sufridas por los migrantes centroamericanos en tránsito hacia México en el primer lugar entre las peores emergencias humanitarias del Hemisferio Occidental”. En su diagnóstico, WOLA recomienda a Estados Unidos atender la “emergencia humanitaria”, fortaleciendo las entidades de investigación y combate a los grupos criminales que controlan la zonas de riesgo para los migrantes; fortalecer mecanismos de rendición de cuentas del INM; separar a las fuerzas armadas mexicanas de las funciones de persecución de migrantes, y “terminar con el apoyo estadunidense para tal involucramiento”. Le aconseja, asimismo, que la asistencia a los países centroamericanos se destine a la prevención de la violencia, “para combatir la corrupción y fortalecer los controles internos y externos sobre las fuerzas policiales”, así como “desarrollar una estrategia para abordar los factores económicos que generan tasas de migración desde Centroamérica, e identificar cómo la asistencia de Estados Unidos puede ayudar a mitigar estos factores”. WOLA también considera necesario “reducir los obstáculos para solicitar asilo o refugio” en México y Estados Unidos, además de reformar radicalmente el INM y “desarrollar alternativas a la detención masiva de migrantes arrestados, especialmente la detención de menores”.

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