Exigen "medidas de emergencia extrema" para frenar violencia contra migrantes

martes, 24 de junio de 2014
VILLAHERMOSA, Tab. (apro).- El Movimiento Migrante Mesoamericano (MMC) denunció la tragedia que viven los miles de centroamericanos que, expulsados por la pobreza de sus países de origen, en su tránsito por México son secuestrados, extorsionados y ejecutados por el crimen organizado, o deportados si logran llegar a Estados Unidos. Por ello, demandó la urgente aplicación de los protocolos internacionales que definan esta situación “como una crisis de la mayor envergadura y se declare a esta población víctima de violencia extrema y, por ende, refugiados objeto de protección internacional”. Mediante un comunicado, MMC cita que a partir de febrero pasado se incrementó el tráfico en la ruta migratoria por México, que “se convirtió en verdadera avalancha” en los meses de abril, mayo y lo que va de junio. De acuerdo con reportes de campo de Rubén Figueroa, integrante del MMC, en la ruta migratoria mujeres y hombres solos continúan siendo mayoría, seguidos de jóvenes no acompañados de entre 14 a 18 años y una cantidad inusitada de mujeres con niños de entre cero y 12 años. Ahora también hay grupos étnicos como los Garifunas, procedentes del Caribe, que tradicionalmente eran una franca minoría en la ruta migratoria y ahora se mueven en grupos de 50 a 100 personas de una comunidad entera. Detalla que en el Hogar Refugio para Personas Migrantes “La 72”, de Tenosique, Tabasco, por ejemplo, del 1 de enero al 31 de mayo pasado se atendieron 6 mil 192 personas, de las cuales mil fueron mujeres con niños y 800 menores no acompañados. Tan solo en la ruta del tren en el tramo entre Arriaga Chiapas e Ixtepec, Oaxaca, de aproximadamente 50 mujeres que se observaban en cada corrida el año pasado, hoy se pueden ver grupos de hasta 250 mujeres, en su mayoría con hijos pequeños. El documento de MCC refiere que siete de cada 10 migrantes entrevistados cuentan que huyeron de sus países por amenazas de muerte, extorsiones o asesinato de algún familiar, por pandillas o “los narcos”. “Se cobra por todo, por vender en la calle, a todos los negocios, grandes medianos y pequeños, y está tan generalizada la extorsión que incluye el cobro de cuota a quienes tienen familiares en Estados Unidos. Es una práctica común que las pandillas intenten reclutar a menores de edad para actuar como informantes o para vender drogas en las escuelas, y de no aceptar son ejecutados”, resalta. Menciona que fuera del ámbito de los albergues se observa un incremento importante de personas viajando al amparo de los traficantes, y la presencia de éstos “es muy notoria en las centrales de autobuses de Tabasco, Chiapas y Veracruz”. También se observan jóvenes no acompañados, cuyos padres desde Estados Unidos contratan polleros que les lleven a sus hijos, y es frecuente que estos traficantes se hagan acompañar de mujeres con el fin de no generar sospechas al ser vistos con tantos jovencitos. Destaca la tragedia de los niños detenidos en “albergues” de emergencia del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos, evidencia de una “crisis humanitaria” generada por “el incremento exponencial de niños no acompañados ingresando masivamente a su país”, apunta. El texto detalla que de acuerdo con el Centro de Investigación Pew, del 1 de octubre de 2013 al 31 de mayo de este año, los niños no acompañados detenidos por la autoridad migratoria de EU sumaban alrededor de 50 mil, de los cuales 25% son mexicanos, 25% guatemaltecos, 29% hondureños y 21% salvadoreños. Además, el MMC reprueba las declaraciones hechas por el presidente Barack Obama, en el sentido de que todos los menores serán deportados, violando con ello el principio universal de “proteger el interés superior del niño”, ya que los reintegran a situaciones de las cuales huyeron y que tienen que ver con numerosos casos de violencia doméstica “o con la inminente amenaza de muerte cuando vuelven a los mismos lugares de los que salieron amenazados por no haber aceptado unirse a las maras locales que forzosamente los reclutan a sus filas”. Y refiere que en entrevistas directas, jóvenes migrantes han informado que las pandillas vigilan los puertos de entrada para detectar a los deportados, con quienes tienen pendiente ajustes de cuentas y a quienes les exigen que paguen “el impuesto de guerra” atrasado por el tiempo que se ausentaron. En otras entrevistas mencionan que algunos de sus compañeros han sido asesinados luego de ser deportados, y no se habla tanto de mujeres que viajan con sus hijos, que se entregan a la autoridad migratoria buscando asilo y que son quienes más presencia tienen en los albergues de la ruta migratoria en México. Los testimonios anteriores, resume el documento, son solo la punta del témpano de un fenómeno que ha adquirido dimensiones de crisis incontenible, producto de la violencia estructural que en todos los países de la región se ejerce sobre las poblaciones pobres y vulnerables. “La actual crisis humanitaria es producto de la mezcla letal de las políticas de inmigración de Estados Unidos, el endurecimiento de la vigilancia fronteriza, la militarización y los modelos económicos regionales que han desplazado a los pequeños productores agrícolas y a los trabajadores urbanos, modelos y políticas económicas que finalmente son insostenibles por la pobreza, la desigualdad y la violencia que han generado en la región entera, desarticulando las estructuras gubernamentales y empujando al límite la gobernabilidad de los pueblos”, establece. Por todo lo anterior, el MMC pide que los gobiernos regionales y la Organización de las Naciones Unidas, con su agencia especializada, la ACNUR, “tomen medidas de emergencia extrema para solucionar la trágica y vergonzosa encrucijada en la que se encuentran las víctimas de la migración forzosa”. Esas víctimas, abunda, “no pueden quedarse y no tienen a dónde ir: son expulsados por la pobreza y la inminente amenaza de muerte si se quedan en el país de origen; son extorsionados por el crimen organizado y autoridades corruptas; secuestrados y ejecutados en el país de tránsito; son detenidos y, en estado de indefensión, deportados si logran llegar al país de destino”. El comunicado del MMC está firmador por Rubén Figueroa, Elvira Arellano, Talía Vázquez, José Jacques Medina, Marta Sánchez Soler y Adriana Luna Parra.

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