Golpea delincuencia a la UdeG; dos académicos asesinados y uno desaparecido

martes, 24 de junio de 2014
GUADALAJARA, Jal. (apro).- En el primer semestre del año, dos académicos de la Universidad de Guadalajara (UdeG) han sido asesinados y uno más se encuentra en calidad de desaparecido, según datos de la propia la casa de estudios. Esta semana, la UdeG denunció el “extravío” del catedrático Arturo Javier Moreno Ramírez, un abogado quien se desempeñaba como profesor de asignatura en el departamento de Estudios Jurídicos, asignado al área de Derecho Social, dentro del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades y de quien no se sabe su paradero desde el jueves 12. Por ello, la Universidad demandó a la Fiscalía General del Estado (FGE) dar a conocer los avances sobre el caso, luego de la denuncia presentada hace varios días y ante el hecho de que no se tienen reportes sobre las investigaciones. El 28 de mayo, sobre el cruce de la avenida Washington y Venezuela, en la colonia Moderna, localizada en la parte sur de la zona metropolitana, fue acribillado Francisco Javier Ríos Cervantes, otro de los profesionistas ligados a la Universidad de Guadalajara. La víctima, quien se desempeñaba como jefe de apoyo técnico en el área de Tecnologías del Aprendizaje, de la Coordinación de Innovación Educativa y Pregrado, en la Coordinación General Académica, fue agredido a balazos por sujetos que viajaban en una camioneta blanca Toyota Tacoma en momentos en que el profesionista se desplazaba a bordo de un Volkswagen tinto con placas JFK 7612 de la entidad. Después del homicidio, la policía municipal localizó la camioneta y en el interior se detuvo a un menor de 16 años, quien relató a las autoridades estatales que venía en compañía de otras personas desde el municipio de Chapala y que se dirigían a trabajar. Los peritos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) encontraron dentro de la unidad asegurada tres casquillos percutidos .9 milímetros. El 15 de enero fue asesinado Ricardo Ruelas Murguía en el barrio de El Santuario, justo cuando ese universitario estaba a punto de ingresar a su casa localizada sobre la calle de Pedro Loza y Manuel Acuña, en pleno centro de Guadalajara. La UdeG descartó que la muerte de los universitarios estuviera relacionada con sus actividades académicas, en tanto que algunos testigos mencionaron que Ricardo Ruelas era propietario de varios locales comerciales en El Santuario, zona reconocida como área de venta de las muestras médicas y de constantes operativos llevados a cabo por autoridades federales en contra de la venta ilegal de fármacos caducos, apócrifos o robados.

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