Adolescentes migrantes son mercancía para el narco, denuncia sacerdote

martes, 3 de junio de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- El sacerdote Pedro Pantoja Arreola, responsable de la Posada Belén de Saltillo, Coahuila, alertó que integrantes del crimen organizado han empezado a reclutar a migrantes adolescentes. Entrevistado al concluir la presentación del informe “La ruta del encierro. Situación de las personas en detención en estaciones migratorias y estancias provisionales”, realizado por la organización Sin Fronteras, el sacerdote lamentó la incapacidad e indiferencia del Estado mexicano para atender el éxodo de centroamericanos que cruzan México huyendo de la miseria y la violencia. Y las organizaciones civiles, añadió, no tienen la capacidad de atenderlos. De acuerdo con el cura, el albergue que dirige atiende diariamente a 250 menores de entre 13 y 16 años “que el crimen organizado se pelea como mercancía, mientras la sociedad civil no sabe qué hacer. Con ellos no hay protección, no hay recursos de ningún tipo. Esos niños están marcados, no tienen destino ni futuro”. Explicó que entre todos los menores que atiende Posada Belén destacan los hondureños. “Cada semana atendemos a unos 600 sólo de Honduras, representan una sangría espantosa, son de 13 a 16 años los más aventureros, ellos van derechito tanto a la trata sexual, a la trata laboral, como a ser masacrados, a ser desaparecidos, pero sobre todo también a ser sicarios”. Pantoja Arreola dijo que acudió al Ministerio de Justicia de Honduras para hablar sobre la situación de esas personas a las que su albergue no puede “darle una sustentabilidad permanente”. Añadió: “Nosotros los retenemos lo más que podemos de acuerdo a sus condiciones de sobrevivencia, y cuando se van se convierten en habitantes de los trenes, van y vienen en los trenes, con todos los peligros que eso conlleva”. Y reprobó la política migratoria fundamentada en la detención, ya que, aseguró, ha derivado en la tortura y fabricación de delitos. Asimismo, recordó que hace cuatro meses, en una audiencia en Washington en la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), denunció que agentes adscritos al Grupo de Armas y Tácticas Especiales (GATES) de Coahuila secuestraron a 35 inmigrantes que posteriormente fueron torturados, les sembraron armas y droga y los presentaron al Ministerio Público Federal. “Entre los migrantes había mujeres y los policías les infringieron torturas extremas: les pusieron bolsas de plástico y agua mineral en la nariz, les metieron cosas en sus partes, abuso sexual, golpes con las manos en los oídos, disparos al aire y, para vergüenza de los mismos policías, cuando llegan al Ministerio Público declararon insolvente la acusación y los entregaron al INM (Instituto Nacional de Migración)”, subrayó. El sacerdote reconoció que después de esos hechos la Posada Belén ha recibido denuncias en las que se acusa a los policías estatales de despojo de pertenencias y golpizas, antes de entregar a los a la estación migratoria.  

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