Ejecuciones extrajudiciales, otro horror de la narcoviolencia en Tamaulipas

sábado, 7 de junio de 2014
CIUDAD VICTORIA, Tamps. (proceso.com.mx).- Efectivos de la Policía Federal ejecutaron extrajudicialmente a dos presuntos criminales que habían quedado heridos en el enfrentamiento ocurrido la tarde del pasado jueves 5 en el municipio de Altamira, donde las autoridades reportaron oficialmente la muerte de cinco hombres. Las ejecuciones extrajudiciales se han vuelto comunes en la narcoguerra que registra Tamaulipas, ya que tanto la Policía Federal como el Ejército han llevado a cabo estas acciones, como se muestra en fotografías y videos que circulan en redes sociales.
El más reciente caso sucedió el jueves 5 cuando el Grupo de Coordinación Tamaulipas informó que “elementos de las fuerzas federales abatieron a cinco civiles armados, luego de ser agredidos cuando investigaban un bloqueo en la carretera Tampico-El Mante”. Esa tarde, alrededor de las 14:50 horas, se reportaron “narcobloqueos” en varios puntos de la zona metropolitana Tampico-Madero-Altamira. El más intenso sucedió en el kilómetro 42 de la vía Tampico-El Mante, en “donde por lo menos las cabinas de dos tractocamiones fueron incendiadas”. El comunicado oficial precisó que las fuerzas federales que acudieron a investigar los bloqueos fueron atacadas por un grupo de civiles armados a la altura del ejido Río Tamiahua del municipio de Altamira, “por lo que tuvieron que repeler la agresión”. Después del intercambio de disparos entre policías federales y los presuntos delincuentes, tres quedaron muertos y otros dos heridos, como se muestra en un video y una secuencia de fotografías que fueron subidas a la página Valor por Tamaulipas. Tras el enfrentamiento, el Grupo de Coordinación informó que un hombre fue localizado sin vida debajo de un tráiler que se encontraba varado en la carretera, como consecuencia del bloqueo realizado por el grupo delincuencial. Otro más quedó muerto “en el interior de una camioneta pick-up Chevrolet Cheyenne modelo 2011”. Mientras que “en el exterior de la unidad se localizaron los cuerpos de otros tres agresores”, agregó el comunicado. En las fotos y videos que circulan en páginas de redes sociales se aprecia que dos de los delincuentes aún están heridos. En el video se muestra que uno de los hombres, vestido con camisa tipo polo color azul, se arrastra herido de una pierna. Posteriormente se observan ya muertos y con el tiro de gracia en la cabeza. Sobre las ejecuciones extrajudiciales, el administrador de la página Valor por Tamaulipas opinó: “La ejecución de los delincuentes en Altamira, no era lo que se espera de autoridades, y siendo frío ni siquiera por lo que representa en derechos humanos. “De llevarse a cabo una investigación, interrogar a estas personas estoy seguro se pudieran haber recabado datos de la operatividad criminal local”, agregó. Atribuyó las ejecuciones extrajudiciales a que “se sabe que mandos federales estaban corrompidos y relacionados con la facción de esos delincuentes ejecutados”. “Lo que me confirman estas ejecuciones de parte de autoridades, es que o hay cero confianza en el sistema de justicia local y en los penales. O la otra es que los datos que estas personas tuvieran fuera mejor que los enviaran a su tumba”, concluyó. Las ejecuciones extrajudiciales contra los presuntos criminales se han vuelto cotidianas entre las fuerzas armadas que operan en Tamaulipas. El caso más paradigmático de esa práctica fue el ocurrido en Ciudad Victoria, cuando un teniente del Ejército asesinó a dos miembros de Los Zetas y a una adolescente que había sido secuestrada. Sucedió en marzo de 2013, cuando la estudiante de tercer año de secundaria Betzi Gabriela fue plagiada en una colonia de Ciudad Victoria por hombres armados que la subieron a un vehículo. Betzi Gabriela permaneció plagiada 10 días en dos casas de seguridad junto con otros grupos de al menos 10 menores que también habían sido secuestradas, para ser vendidas sexualmente por Los Zetas. Posteriormente fue trasladada a otra casa de seguridad en un auto compacto por tres miembros del grupo. Avanzaron por la avenida que conduce a la carretera a Monterrey cuando el vehículo se encontró frente a un retén militar, ubicado en los límites de la ciudad frente al complejo de la cadena Liverpool. Los tripulantes del auto hicieron caso omiso al alto que les marcaron los soldados y comenzaron a huir a toda velocidad por la carretera rumbo a Monterrey. Fueron perseguidos por dos patrullas militares y dos más de la Policía Municipal que también está integrada por efectivos de la Octava Zona Militar. Durante la persecución los militares dispararon en dos ocasiones al aire para intimidar a los delincuentes pero éstos no se detuvieron. Intentaron huir durante 12 kilómetros hasta que una de las patrullas golpeó al auto y terminó volcado a la orilla de la carretera, frente a una fábrica que procesa el zumo de naranjas. Uno de los delincuentes abandonó el vehículo y comenzó a correr. Los soldados le dispararon y un tiro le alcanzó a herir una pierna pero pudo escapar entre la maleza. Betzi y dos jóvenes zetas habían quedado heridos afuera del auto. El teniente César Eleuterio Chávez Soto, quien dirigía una de las patrullas militares, se dirigió al auto y exigió a otro oficial al mando que los matara o si no él lo haría. La niña estaba tirada pero con una pierna atrapada por el vehículo. Testigos refieren que gritaba que llamaran a su madre, ya que había sido secuestrada. El oficial Chávez Soto comenzó a acribillar a quemarropa primero a un delincuente con disparos de los llamados “pares controlados” de su arma oficial FX05. La niña desesperada le gritó: “¡a mí no, a mí no!”. En respuesta, el teniente le disparó en siete ocasiones, uno de ellos en la cabeza. Luego se dirigió al tercer tripulante y lo asesinó. El teniente Chávez Soto quedó detenido por esta acción, pero los militares se negaron a juzgarlo y pasaron el caso a la justicia civil.

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