Cohetón provocó muerte de menor, insiste gobierno poblano

miércoles, 23 de julio de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- A pesar de no encontrarse residuos de pólvora en el rostro, el titular de la Procuraduría General de Justicia del estado de Puebla (PGJ), Víctor Carrancá, reiteró que la muerte del niño José Luis Tehuatlie Tamayo fue producto de un cohetón lanzado por las personas que se manifestaban durante el bloqueo de la autopista Puebla-Atlixco, el pasado miércoles 9. En diferentes entrevistas radiofónicas, el funcionario estatal insistió también en que la policía no utilizó balas de goma durante el desalojo de los manifestantes, y si ese hubiera sido el caso, subrayó, el impacto no hubiera lesionado de esa forma al menor. La única arma que utilizaron, dijo, fue gases lacrimógenos. La versión de procurador contrasta con la de los habitantes de San Bernardino Chilchahuapan, de donde era originario José Luis Tehuatlie Tamayo. Los vecinos mostraron el pasado lunes 21 las piezas metálicas y de goma negra (con forma de torpedos) que recolectaron de la zona en la que se realizó el desalojo policiaco y donde se encontraba el menor. De acuerdo con Carrancá, el niño no estaba con el grupo que se confrontó con la policía en un puente. Se encontraba en otra zona donde fue impactado por un objeto que generó una “onda expansiva”, lo que provocó el desprendimiento de hueso, en este caso en el cráneo, dijo. Afirmó que sus conclusiones se desprenden de un dictamen que se elaboró después de revisar los objetos que se utilizaron en la manifestación, así como los videos de los hechos en la autopista Puebla-Atlixco. Según el funcionario estatal, los cohetones se lanzaron directamente a la policía, pero pudieron haberse dirigido a la zona en la que precisamente estaba el niño. Admitió que no se le encontraron residuos de pólvora, pero –agregó– no tenía que haber forzosamente, e insistió que “lo que provoca desprendimiento de hueso es la onda expansiva”. Luego de sugerir que la protesta “pudo ser algo premeditado”, Carrancá sostuvo que se reconstruyó todo el evento, pues “hay muchísimos videos que dan cuenta de lo sucedido”, y una vez que se determine lo que sucedió, “tendremos que actuar en consecuencia”, precisó en entrevista con Noticias en MVS. Posteriormente, en declaraciones a Radio Fórmula, el procurador de Justicia de Puebla aseguró que tienen una serie de dictámenes periciales donde se establece que no hubo balas de goma. “Eso queda muy claro, tenemos todos los videos que así lo acreditan, tenemos prácticamente documentado todo el suceso, las seis horas en videos que son muy claros. Sí hubo disparos de gas lacrimógeno”. La lesión que presentó el menor, subrayó, es muy característica de que sólo se produce a través de un efecto expansivo. Cuando se le preguntó si los propios manifestantes mataron al niño, dijo que esa es una de las líneas de investigación, “y para mí sería lo más grave. Es muy lamentable la muerte del niño, pero si esto fue una acción premeditada en la manifestación para provocar a la policía, porque se arrojaron más de 200 cohetones y uno de ellos además tiene una dirección muy errática o un comportamiento impredecible que lesiona y mata al menor, estaríamos ante una situación excesivamente grave”, remarcó. Víctor Carrancá informó que la dependencia a su cargo ya envió un desglose a la Procuraduría General de la República (PGR) solicitando su intervención y se estableció una coadyuvancia donde van a auxiliar en el desahogo de diversas pruebas periciales. “No van a llevar a cabo la investigación, sino en el desahogo de ciertas pruebas periciales”, puntualizó. Luego recordó que la madre del menor manejó dos versiones de los hechos. La primera, cuando llegó al hospital y fue entrevistada por el médico que recibió al menor. La mujer, dijo, mencionó que se tronaron los cohetones y uno de ellos alcanzó a su hijo y lo lesionó, y esa misma declaración la dio al Ministerio Público. Posteriormente presentó una queja en Derechos Humanos donde dice que llevaba al menor a la escuela. “Nosotros tenemos documentado que el menor iba a otra escuela a la que ella refiere, y en la mañana, no en la tarde. Nosotros por ahora no hemos querido establecer esos detalles, por supuesto que los vamos a ir aclarando poco a poco”. El pasado domingo 20, Moreno Valle emprendió una campaña mediática para insistir en su versión de que el niño José Luis Tehuatlie Tamayo murió a consecuencia de un cohetón que le golpeó la cabeza y que habría sido lanzado por los propios manifestantes, todo ello con el fin de denostar a quienes apoyan a los habitantes de San Bernardino Chalchihuapan. Previo a ello, el mandatario se reunió con directivos de medios de comunicación poblanos --conocidos como el grupo “Tripack”, por ser los únicos en contar con convenios publicitarios en paquete con la Universidad Autónoma de Puebla, el ayuntamiento y gobierno estatal-- a los que mostró fotografías, videos y oficios que supuestamente avalan su versión. Entre los elementos que aportó se encuentra una fotografía en la que aparece el niño José Luis sosteniendo una manta, supuestamente en la manifestación que realizaron los habitantes de Chalchihuapan el miércoles 9 para reclamar que el Registro Civil que se restituya a las Juntas Auxiliares. Con ello, Moreno Valle busca echar abajo la información que se ha manejado de que el niño venía con su mamá de la escuela cuando resultó herido, así como justificar las acusaciones que hizo de que los manifestantes eran responsables al llevar a niños a las protestas para usarlos como “escudos”. Ayer, el vicepresidente de la Mesa Directiva del Senado, Luis Sánchez Jiménez, señaló que hay evidencias suficientes de que fueron usadas balas de goma, no sólo por las que recolectaron los pobladores, sino por las heridas que dejaron en José Luis y otras personas lesionadas en el desalojo. En el caso de Chalchihuapan, el senador dijo que pese a lo que ha dicho Moreno Valle, los habitantes se manifestaron de forma pacífica, sin más armas que su derecho a reclamar justicia. “Y Moreno Valle respondió con una fuerza brutal, con una fuerza realmente sorprendente, ahí está su ley bala, usó balas de goma y ahora tiene que explicar de dónde las saca porque en México no están permitidas”. Al calificar como “cobarde” la versión que sostiene el gobierno estatal de que fueron los manifestantes los que, con un cohetón, mataron al niño, el senador recordó que en el certificado de defunción quedó asentado que no hay huellas de pólvora ni quemaduras que dejaría un objeto de esa naturaleza. Acto seguido, Sánchez Jiménez tomó en su mano uno de los objetos de plástico negro que los habitantes de Chalchihuapan han exhibido para probar la agresión que sufrieron el 9 de julio por parte de la policía estatal: “Esto fue lo que mató a José Luis”, sentenció. “Murió por un objeto a gran velocidad, y lo único que había así, eran estas balas de goma que dispararon los policías”. El gobierno estatal y ahora la PGJE niegan esa versión.

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