México, rezagado en estudios sobre huracanes

viernes, 29 de agosto de 2014
MÉXICO, D.F., (apro).- A pesar de estar localizado entre dos zonas pródigas en la generación de huracanes, México carece de un modelo que simule la evolución de este fenómeno y su interacción con el océano ante el calentamiento global, alertó Benjamín Martínez López, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En el marco del Coloquio Internacional “Inundaciones, Cambio Climático y su Política Pública” convocado por el Centro del Cambio Global y la Sustentabilidad en el Sureste (CCGSS) y la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), el especialista destacó la necesidad de realizar estudios para desarrollar el entendimiento sobre los huracanes. Sobre todo, afirmó, es necesario estimar de una manera confiable si se modificarán a medida que se acentúe el calentamiento del planeta inducido por actividades humanas. “En el Coloquio hemos estado hablando de inundaciones, pero ¿qué tal si en lugar de inundaciones, nos tocan sequías? Eso es algo que puede pasar, no hay alguien que les diga con conocimiento sólido que eso no va a suceder, y para eso necesitamos sistemas de modelación fuertes”, sostuvo. Si se siguen arrasando las selvas en Chiapas, como ya sucedió en Tabasco, o sucede en Guatemala y en los demás países centroamericanos, como Belice –advirtió—es “totalmente incierto” cómo van a ser los cambios en el tipo de suelo o la manera en que van a reaccionar los campos de lluvia, por ejemplo. “Tenemos que meternos en serio aquí en México a la modelación numérica del sistema climático, y esto implica que México no use información sino que realmente tenga la capacidad de generarla, y con ello me estoy refiriendo a experimentos numéricos que traten de entender todo este tipo de procesos y simularlos de una maneja correcta”, dijo Martínez López. Ante estudiantes e investigadores de distintas instituciones nacionales e internacionales que se congregaron en Villahermosa del 27 al 29 de agosto, Martínez señaló que el fenómeno del Niño-Oscilación del Sur es el principal modo de variabilidad climática en nuestro planeta. “Modula los huracanes y, en algunas ocasiones, masas de aire húmedo provenientes de las regiones ecuatoriales pueden interactuar con masas frías provenientes de altas latitudes ocasionando fuertes precipitaciones”, dijo.

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