Consulta sobre reforma energética, para recuperar la soberanía: PRD

jueves, 7 de agosto de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- La consumación de la reforma energética impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto y respaldada por el PAN, constituye un “capítulo negro” en la historia del país pero “no es la última palabra”, afirmó el líder nacional del PRD, Jesús Zambrano. El líder perredista confió en que con la consulta popular que se efectúe en las elecciones del primer domingo de julio de 2015 –para la que se requiere reunir 15 millones de firmas—, se podrá recuperar la soberanía “hoy hipotecada por una mayoría entreguista” que no representa el sentir de la mayoría de los mexicanos. “El PRD junto con la sociedad seguirá luchando en todos los frentes por esta propuesta de reforma que realmente ve por los intereses nacionales y no por los de cúpulas empresariales extranjeras. “Por eso estamos en una nueva etapa de nuestra campaña en todo el país para recabar millones de firmas que obliguen a una consulta popular que eche para abajo estas reformas tan dañinas para el pueblo de México. Será en esta consulta popular en donde las mexicanas y mexicanos aseguraremos el futuro soberano de la nación con un NO rotundo a la privatización de nuestros recursos energéticos. “Los legisladores al servicio de las grandes transnacionales podrán ganar votaciones en las cámaras, pero no le arrebatarán al pueblo de México el derecho a decidir su futuro. Por eso seguimos en la lucha”, sostuvo el líder nacional perredista. A través de un comunicado, Zambrano recalcó que con la reforma energética aprobada se traspasa al pueblo de México el pago del pasivo laboral de Pemex, que alcanza casi dos billones de pesos y que “provocaron administraciones irresponsables e ineficientes y la corrupta mafia del Sindicato Petrolero encabezada por el senador priista Carlos Romero Deschamps”. Debido a esta carga financiera, abundó, habrá menos recursos para infraestructura en educación, en salud y en vivienda para la gente. Además, dijo, esta “reforma privatizadora” debilita a Pemex y a la CFE para favorecer a empresas transnacionales y no significarán disminuciones en los precios de gasolinas y luz. Por el contrario, puntualizó, despojará de sus tierras a centenares de miles de ejidatarios, comuneros y propietarios privados, además de que la reforma no considera medidas efectivas para castigar actos de corrupción, sino que “más bien los cobija desde su inicio”. Para el PRD, siguió Zambrano, la reforma que realmente moderniza al sector y es garantía para el relanzamiento económico de México debe tener como premisa que la nación conserve la propiedad absoluta sobre la totalidad de sus hidrocarburos y riquezas energéticas. “Por eso hemos propuesto una reforma nacionalista que modernice sin privatizar”, señaló el líder perredista. Zambrano recordó que la propuesta del PRD, presentada antes que la de Peña Nieto y el PAN, se basa en el fortalecimiento de Pemex y CFE como empresas productivas de la nación y alejadas de la corrupción, “no en su desmantelamiento”. Plantea el establecimiento de tarifas y subsidios que permitan a la sociedad un acceso más equitativo a los energéticos --gas, luz, combustibles—“no en precios cada vez más altos”. También prevé el impulso a fuentes renovables de energía, para lograr una verdadera transición en la materia, ante el inminente agotamiento de las reservas petroleras y para proteger al medio ambiente, “no en métodos que contaminan tierras, aguas y aire, y que sólo dejarán desolación como el llamado ‘fracking’”. De igual manera, señaló Zambrano, la propuesta del PRD sugiere fortalecer a los órganos reguladores, encargados de asignar contratos y de cuidar el fortalecimiento y buen desempeño de Pemex y de CFE y para que puedan combatir con eficacia actos de corrupción, como los que originaron el “Pemexgate", el caso Oceanografía o ahora el llamado "Pemexproa". Zambrano Grijalva defendió la labor de los diputados y senadores del PRD en las cámaras para combatir estas reformas “antinacionales y antipopulares”, con propuestas para lograr –dijo—una profunda reforma energética de carácter democrático.

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