Decomisa Perú 7.6 toneladas de cocaína a narcos mexicanos

lunes, 1 de septiembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- La policía antidrogas de Perú presentó ante la prensa el histórico decomiso de 7.6 toneladas de cocaína, valorada en más de 300 millones de dólares y presuntamente propiedad de narcotraficantes mexicanos, misma que fue requisada el martes 26 en el norte del país andino. La cocaína fue expuesta en decenas de bloques de 25 kilogramos cada uno en un hangar del aeropuerto policial de Lima, donde llegó la droga por la mañana en un avión carguero desde Trujillo, 560 kilómetros al norte de la capital peruana. El decomiso, destacó AFP, constituye la mayor incautación lograda en Perú, país considerado por la ONU, junto a Colombia, como uno de los mayores productores mundiales de ese alcaloide con cerca de 320 toneladas de cocaína anuales. “Esto es una muestra más de lo que está haciendo la policía en la lucha contra el crimen organizado”, declaró Daniel Urresti, ministro peruano del Interior, sin ofrecer detalles de la operación. “En el Perú el negocio es la venta de la pasta básica de cocaína, que es tan barata”, acotó Urresti, luego de negar que en esa nación el negocio del narcotráfico sea la comercialización de la cocaína a través de cárteles. Minutos antes, decenas de agentes policiales vestidos con casaca blanca, pantalón oscuro y una mascarilla hicieron un larga fila para subir y descender del avión policial cargando los bloques de cocaína en una operación que se extendió por más de 15 minutos, en una imagen propia de un trabajo de hormigas. Camiones de la policía bajo fuerte resguardo armado trasladaron luego la droga desde el aeropuerto policial, al noroeste de Lima, hasta una base antidrogas al este de la ciudad donde la cocaína será incinerada. El cargamento tenía como destino España y Bélgica, según los informes iniciales. En la operación se capturó a dos presuntos narcotraficantes mexicanos y siete peruanos. En Perú operan mafias de México que envían la droga a su país para posteriormente destinarla a Estados Unidos, así como sicarios colombianos y peruanos que se alquilan al mejor postor para realizar ajustes de cuentas entre bandas rivales.  

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