Muere líder moral y espiritual de la tribu Kikapú

miércoles, 17 de septiembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Chakoka Anico Manta líder moral y espiritual de la tribu Kikapú, que radica desde hace 200 años en la reservación conocida como El Nacimiento, municipio de Múzquiz, Coahuila, murió la madrugada del martes 16 a los 83 años, a causa de una complicación respiratoria derivada de un malestar renal. Familiares del líder Kikapú informaron que su líder fue hospitalizado en una clínica de Austin, Texas, hace varias semanas por problemas renales pero solicitó su alta voluntaria y regresó a su casa tras negarse a una intervención quirúrgica, según dio a conocer el diario Zócalo de Saltillo. Desde hace 14 años Chakoka Anico representaba a los cinco mil kikapú de México y Estados Unidos. La tribu tiene paso libre entre ambos países gracias a un tratado. En México viven unas mil personas en El Nacimiento, en ciertas épocas y en Estados Unidos se ocupan reservaciones en Oklahoma, Kansas y Texas. A Chakoka le atribuían el don de la adivinación, en varias ocasiones previó que moriría en un día “especial” de 2014, según le dijo a Patricia Carrillo, coordinadora de Actividades Cinematográficas de la Secretaría de Cultura del estado y amiga de Chakoka. Tras su deceso, la mañana del martes pasado, la tribu kikapú celebró una ceremonia fúnebre para luego realizar un ritual de velación en el que estuvieron presentes amigos cercanos al jefe. Alfredo Jiménez, amigo del fallecido y líder de los ganaderos de Múzquiz dijo que la muerte de Chakoka fue a las 3:51 de la mañana. “A mí Oresmo (uno de sus 10 hijos) me avisó alrededor de las cinco de la mañana para que yo lo hiciera público”. El gobernador del estado, Rubén Moreira, lamentó el deceso de Anico Manta a quien dijo que podría hacérsele un homenaje, si lo permite la tribu. “Su deceso entristece a Coahuila”, dijo, “Él no era solamente el líder espiritual de la tribu, sino también un símbolo de la riqueza étnica de nuestro estado”. Los Kikapú son, junto con los Mascogos, los únicos grupos indígenas en Coahuila, desde la Colonia. En el siglo 18, el rey Carlos III de España, les cedió terrenos en Coahuila. Tras la Independencia, Guadalupe Victoria los dotó de tierras en Texas. En 1852, el presidente José Joaquín Herrera los ubicó en Múzquiz, con el compromiso de combatir a los apaches y comanches en la región. Benito Juárez ratificó la autorización, y en 1919 Venustiano Carranza les regaló siete mil hectáreas. El jefe de la tribu Kikapú es un hombre que tiene autoridad religiosa y civil. Lo eligen por su conducta honorable y su experiencia, tiene el poder de casar, bautizar, enterrar, solucionar conflicto, dirigir ceremonias, enseñar y representar a la tribu ante el mundo. Sus ritos, son secretos y sólo los Kikapú conocen el significado de las ceremonias. La tribu tiene sus raíces en el pueblo algonkino, ya desaparecido, originario de Asia. Con el paso de los años ingresó a Alaska y pasando por Canadá se internó en Estados Unidos hasta establecerse en Oklahoma. Dejaron la ciudad para ir a Texas, cuando aún pertenecía a México, huyendo de la raza anglosajona de Estados Unidos. Cuando el estado texano fue cedido por Antonio López de Santa Anna, los kikapú lograron permanecer en territorio mexicano. Desde entonces la tribu goza de derechos mexicanos y estadounidenses, por lo que pueden recorrer libremente ambos territorios sin necesidad de pasaporte o visa. La tribu se dedica en México a la agricultura y la ganadería, en la tierra de El Nacimiento, siembra sorgo, avena y frijol”. También se dedican a la caza de venado y a la artesanía, pero también se emplean en otras actividades, aprovechando que pueden transitar libremente por Estados Unidos. En ese país, se emplean principalmente en los casinos. En Texas, donde tienen asentamientos, están prohibidos los casinos, únicamente se pueden establecer en reservaciones indígenas, es por ello que los kikapú poseen territorio federal que les concede tener casinos. Así lograron establecer un acuerdo con una compañía americana para la instalación de un casino, el “Lucky Eagle”, en Eagle Pass. La mayor parte de sus ganancias provienen de las propinas. Los kikapú que no trabajan en el casino o en actividades del campo, recurren en ocasiones al trabajo jornalero en Estados Unidos, en las temporadas que se requiere levantar la cosecha, aunque son empleos temporales.

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