Versiones encontradas en matanza de Apatzingán

miércoles, 7 de enero de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- El comisionado federal en Michoacán, Alfredo Castillo, amplió hoy información sobre los hechos de violencia registrados el pasado martes en el municipio de Apatzingán y, apoyado en tres videos del Centro de Comunicación de Computo Control y Comando C4, aseguró que todo se derivó por una emboscada contra las fuerzas federales. Además, planteó la posibilidad de que cinco de las nueve víctimas mortales oficialmente reconocidas –las fotografías que circulan sobre los hechos muestran a 11— hayan perdido la vida en el fuego cruzado. En conferencia de prensa, el funcionario sostuvo que en los videos se observan al menos una veintena de camionetas que tratan de dar alcance al convoy de la corporación federal que se dirigían al corralón para el resguardo de vehículos asegurados. "Hay casquillos percutidos de escobetas así como de .9 milímetros y .380 armas que no son utilizadas por la Policía Federal por lo que hay posibilidades de que al menos las cinco víctimas que quedaron en una de las camionetas hayan estado en fuego cruzado", dijo Castillo. También rechazó que la escena del crimen haya sido manipulada y que los cuerpos de las víctimas pudiesen haber sido arrastradas como se pretende hacer ver. En refuerzo de su dicho, dijo que de acuerdo con las pruebas de rodizonato los nueve fallecidos dieron positivo y argumentó que tanto la arcadia negra como la pick up resguardaban en su interior rifles G3, escopetas y rifles de asalto R-15, cuyos casquillos fueron encontrados dispersos en torno al enfrentamiento. La versión del comisionado federal dista mucho de la que testigos de los hechos refirieron a los diarios Reforma y 1aPlana. En las declaraciones que dieron a ambos medios, los testigos coinciden en que no se trató de un enfrentamiento, sino de una ejecución. El testigo de Reforma narró que poco antes de las 08:00 horas dos camionetas particulares, una negra y otra blanca, fueron alcanzadas por los federales quienes les apuntaron con sus armas de cargo. Incluso, subrayó que escuchó claramente cuando los civiles gritaron desde los vehículos “¡no disparen!”. Luego vio cuando uno de los ocupantes bajó y se puso de rodillas con las manos en la nuca. Les dijo a los federales que no tenía armas y suplicó que no le dispararan, pero le metieron tres balazos. “Lo que vi no se le puede llamar enfrentamiento porque los civiles no estaban armados; eran civiles que si acaso tenían un bat o palos (…) los civiles nunca dispararon por eso no es un enfrentamiento”, dijo el testigo que pidió el anonimato. A las dos camionetas, una negra y otra gris, precisó, las iban siguiendo cuatro vehículos de la Policía Federal quienes descendieron y rodearon a los supuestos autodefensas. “Yo vi todo desde el principio y vi que los civiles nunca tuvieron un arma en sus manos”, insistió. Después de que los federales ultimaron a la primera víctima, siguió el testigo, llegaron dos camionetas con militares pero ya no supo que pasó porque se fue por miedo. Dijo también que conocía a una de las víctimas, un hombre a quien identificó como Miguel Madrigal. Miguel tenía 37 años y según su madre, de nombre Hilda, era activista. La mujer contó al diario 1aPlana que Miguel y su hija también de nombre Hilda, de 30 años, así como su nuera Berenice Martínez Cortés, de 35 años, “fueron acribillados por federales y militares” cuando se dirigían a una reunión con el comisionado Alfredo Castillo Cervantes, para llegar a un acuerdo y liberar la presidencia municipal. “Ellos iban desarmados”, afirmó Hilda. Y sostuvo que la última vez que habló con sus hijos estaban lavando la camioneta, porque irían a Tancítaro a una reunión con el comisionado. “Les dije: qué van a hacer por allá, tan tarde, fue la última vez que los vi con vida, quién iba a pensar que serían los últimos momentos con ellos”, relató. Cuando le avisaron que habían matado a sus hijos y su nuera, dijo que corrió a la salida de Acahuato, donde los encontró tirados junto a su camioneta, y los militares y federales le apuntaron con sus armas para que no se acercara a ellos. La señora negó que su hijo fuera un criminal y añadió que su único objetivo era ayudar a la gente: “¿Usted cree que si mi hijo hubiera sido un criminal iba a llevar a su esposa para que la mataran, al igual que a su hermana? Él sólo quería ayudar a la gente para que bajaran la tarifa de luz en las comunidades”, afirmó. Además señaló que personas de Apatzingán le ha comentado que hay videos en los que se observa cuando sus hijos y su nuera se bajaron de la camioneta en la salida a Acahuato y “gritaban con las manos arriba, que se rendían, pero aun así los federales los mataron”. La entrega de los cuerpos ha sido otro martirio para la familia, según relató Patricia hermana de Miguel e Hilda quien denunció que personal de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Michoacán perdió su credencial y por ello no les entregaban los cadáveres, que fueron trasladados al Servicio Médico Forense (Semefo) de la PGJE en Morelia. Ayer, Alfredo Castillo comentó que una de las nueve víctimas falleció al ser atropellada cuando trataba de huir tras el desalojo de la presidencia municipal de Apatzingán que estaba en manos de presuntos autodefensas desde el pasado 24 de diciembre. Ocho civiles más, dijo, murieron en un enfrentamiento cuando los supuestos autodefensas pretendían rescatar una veintena de vehículos que les habían asegurado en el desalojo.

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