Canacope defiende reducción de impuesto a bebidas azucaradas

miércoles, 28 de octubre de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- La Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope) instó al Senado a reducir el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en refrescos y otras bebidas azucaradas ante los efectos negativos que provocaría en tiendas de abarrotes y otros pequeños establecimientos. En un comunicado, el organismo dirigido por Gerardo López Becerra señaló que “este impuesto especial al refresco y productos de consumo popular no lo está pagando el productor o fabricante, sino el consumidor final; el trabajador, el empleado o el estudiante, que en la calle busca estos artículos como una forma de solventar una necesidad alimenticia durante el día, dada su precaria situación económica imperante en el país”. En esta semana el Senado aprobará la Ley de Ingresos, donde se plantea una reducción de 50% al IEPS aplicado a las bebidas azucaradas con cinco gramos o menos de azúcar por cada 100 mililitros. Pese a los argumentos de diferentes organizaciones civiles que exigen incrementar el gravamen a los refrescos por el elevado número de casos de diabetes y obesidad entre la población, la Canacope sentenció: “El impuesto a los productos de alto consumo popular se convierte en un impuesto al pobre, al que menos tiene, ya que al no contar con el presupuesto para pagar una comida completa a mitad de su jornada laboral, el trabajador o estudiante recurre a estos productos”, justificó. Eso sí, la cámara que representa al comercio en pequeño de la ciudad exigió a los legisladores realizar una verdadera política pública para promocionar el consumo de agua, abaratando los costos, incrementando los puntos de distribución y mejorando la calidad. Todo ello, precisó, acompañado de estudios reales que determinen la aplicación de recursos presupuestales, así como, resultados en el combate a la obesidad. Las peticiones de la Canacope no pararon ahí, pues también convocó a revisar los efectos negativos que han generado en el pequeño comercio los impuestos especiales a productos de alto consumo popular, aprobados en la Reforma Fiscal de 2013, como son panes y galletas en diversas marcas y presentaciones, frituras, chicles y alimentos para mascotas, entre otros. “Para las tiendas de abarrotes y miscelaneas populares, la comercialización de estos productos ha disminuido, generando pérdidas económicas que afectan los ingresos en el pequeño comercio, mientras que hemos visto que las tiendas departamentales incrementan las ventas de estos productos mediante estrategias de ofertas”, argumentó López Becerra.

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