El narco asola la Sierra Tarahumara; sin clases, en toque de queda...

viernes, 13 de noviembre de 2015
CHIHUAHUA, Chih., (apro).- Desde el fin de semana pasado la violencia en la Sierra Tarahumara se viene incrementando y ya obligó a la suspensión de clases en Chínipas, a toque de queda en Guachochi y a vivir con el terror encima en varias regiones. El detonante fue el enfrentamiento ocurrido el sábado pasado entre células del Cártel de Sinaloa y La Línea, en Creel, municipio de Bocoyna. A partir de ese día, no paran. Habitantes de Guachochi comenzaron a recibir mensajes a su celular, en los que les advierten que nadie debe salir en la calle después de las siete de la noche. “Hay como una especie de toque de queda (...) dicen que corran la voz de que no quieren a la gente en la calle después de las siete de la noche. “En el día se ve movimiento pero desde las seis o seis y media de la tarde ya no hay nadie en el pueblo, en la calle. No se escuchan camionetas y si se llega a escuchar alguna, sabemos que son de los malos. Sólo se escuchan balaceras por todos lados”, relata un habitante de la cabecera municipal. Las autoridades por su parte se mantienen herméticas, se empeñan en disminuir el número de heridos y muertos y sostienen que se ha recuperado la paz en la entidad. Por ejemplo, el asesinato de presidente de la Cruz Roja de El Vergel, Horacio Rodríguez Ojeda, trascendió porque amigos y familiares publicaron esquelas en medios locales. Las autoridades lo reportaron como herido a pesar de que murió horas después del enfrentamiento registrado en Creel y que se extendió hasta Guachochi, donde Rodríguez Ojeda quedó en el fuego cruzado. El sábado, alrededor de las cuatro de la tarde asesinaron a un joven de 18 años, identificado como Luis Fernando Álvarez, quien era sobrino de un policía municipal. El joven fue asesinado a un lado del DIF de la cabecera municipal de Guachochi. Era originario de Tónachi, ubicado a unos 40 minutos. Después vino otra balacera en la que murió el presidente la Cruz Roja en El Vergel, quien además era ingeniero de la empresa Duraplay en Parral. Él y su familia se dirigían a una vivienda a cenar cuando fueron atacados. Horacio Rodríguez murió, su esposa resultó herida y fue trasladada a un hospital de Parral, mientras que su hija, quien también resultó herida, fue internada en un nosocomio de Guachochi. En San Juanito, municipio de Bocoyna, un grupo armado entró a sembrar terror entre los habitantes aunque no se han reportado víctimas. Terror y desolación en Chínipas El pasado 22 de septiembre los habitantes de cinco comunidades de Chínipas salieron de sus casas por el terror causado por el crimen organizado. La madrugada de este jueves se registró un enfrentamiento en esa zona, en la comunidad La Limita, entre un grupo delictivo y policías municipales. Extraoficialmente se informó de dos policías heridos, uno de ellos es el comandante Martín Ramírez. “Con esa noticia amanecimos hoy, pero no se sabe más, no sabemos exactamente qué pasa ni cuántas víctimas hay”, confirmó uno de los pobladores de la cabecera municipal, de donde se llevaron a un médico del sector público para atender a los heridos. Las autoridades educativas de Chínipas suspendieron clases en el municipio, por precaución, ya que el ambiente es de temor e incertidumbre. En cualquier momento podrían atacar el pueblo. “Está la cosa fea, están suspendidas las clases otra vez”, dijo una mujer del mismo municipio. En septiembre pasado decenas de personas de las comunidades de Milpillas, Las Chinacas, Wicochi, Lobera, y Tecorahui se vieron obligadas a desplazarse y desde entonces en tres ha regresado casi toda la población porque hay presencia del Ejército. “Regresaron en Wicochi, Lobera y Las Chinacas. En Milpillas regresó alrededor del 80%, pero en Tecorahui no se sabe nada, no regresó casi nadie”, comentó otro poblador. Sin embargo, sostienen pobladores, en Guachochi, Bocoyna y Chínipas están “viviendo en el terror”.