El PRD y su sindicato firman el primer contrato colectivo

viernes, 13 de noviembre de 2015 · 20:27
MÉXICO, DF (apro).- Dos meses con diez días después de haber recibido la toma de nota como el primer sindicato de un partido político, tras cuatro años de lucha, el Sindicato Unión de Trabajadores del Partido de la Revolución Democrática (SUTPRD) firmó su contrato colectivo de trabajo con la dirigencia encabezada por Agustín Basave Benítez. En conferencia de prensa, el líder nacional perredista consideró el acto un día especial para el PRD, porque es el primero y el único partido en tener un sindicato. Y por ello sostuvo la promesa de reconocer los derechos laborales de manera formal. Luego hizo una mención a su antecesor, Carlos Navarrete, quien –según Basave— inició este proceso. “No está presente por razones de agenda, por razones personales”, justificó. “Creo que sería mezquino de parte nuestra no reconocer que Carlos fue el que inició este proceso y nosotros lo culminamos, nada más”, según comentó. La secretaria general del (SUTPRD), Verónica Rodríguez, también mencionó a Navarrete como quien hizo viable este proceso. “Es importante reconocer al señor Carlos Navarrete, quien nos consideró no sus subalternos, ni sus empleados, sino que nos instó a ser parte integral de este partido político, de ser sus colaboradores, que nos brindó la oportunidad de participar en su proyecto”, añadió. Uno de los promotores de convertir a la unión en sindicato fue Tonatiuh Rodriguez Marrón, quien consideró la firma del CCT como una forma de darle certeza jurídica a la relación laboral de la dirigencia con los trabajadores de base del partido. Y también hizo un reconocimiento a Navarrete, porque el exdirigente, acotó, asumió un compromiso con los trabajadores del PRD para no obstaculizar su búsqueda por la toma de nota. “El sindicato tiene cuatro años, pero la Unión de Trabajadores tiene aproximadamente 20, y nuestra relación ha sido siempre de tratar de ser muy positivos para el partido, y en la inmensa mayoría de las veces hemos ido con esta actitud a las negociaciones salariales”, señaló. También recordó haber hablado con Jesús Zambrano, el antecesor de Navarrete en la presidencia nacional, a quien debieron aclarar que no querían ser “rijosos” con el partido, pues no es una empresa sino un partido político, con una relación laboral especial. “No tenemos un sindicato para estar emplazando y estar presionando, el Sindicato Unión de Trabajadores tiene como convicción ser institucional en su actividad, no pertenecer a ninguna de las corrientes ni alinearse con ninguna de las corrientes, precisamente para que se mantenga lo más transparente lo que es la relación laboral”, acotó. “Lo que nos mueve a la gente del sindicato es garantizar los derechos y la seguridad laboral de todos sus trabajadores, de todos sus miembros”, aclaró Rodríguez Marrón. La historia de la Unión La Unión de Trabajadores del PRD fue creada en 1996 y el 15 de enero de 2002 firmó el Reglamento de las Condiciones Generales de Trabajo. Posteriormente buscaron el registro pero se los negaron, pese a cumplir con los requisitos. En 2012 hizo su aparición el Sindicato Nacional de Trabajadores Mártires de Chicago, el cual emplazó a huelga al PRD en dos ocasiones: en octubre de 2012 y el 17 de abril de 2013. Esto puso en alerta a la Unión de Trabajadores, encabezada entonces por Tonatiuh Rodríguez Marrón. En 2013 miembros de esta organización contaron a Proceso su vía crucis para consolidar su sindicato. El 13 de febrero de 2012 habían solicitado la toma de nota, pero el 2 de septiembre de ese año, la JLCA negó el reconocimiento. Y comenzó la pelea. Tonatiuh, quien era el dirigente de la Unión entonces, acusó a “los mártires” de ser un sindicato de protección, éstos, a su vez lo criticaron por comportarse como un sindicato patronal, defendiendo al partido y no a los trabajadores. En ese entonces el presidente del PRD era Jesús Zambrano, con quien no habían hablado los miembros de la Unión ni “los mártires”. Al respecto, el 12 de noviembre de 2013 en el foro “Sindicatos y partidos progresistas”, Jesús Zambrano dijo a Proceso: “Yo no soy el responsable de que les den o no la toma de nota. Es la autoridad laboral. Yo no soy antisindicalista, para que quede claro. Y ojalá me lo ponga en la nota. No en la nota roja, sino en la nota real”. La situación de la Unión se complicó el 24 de noviembre 2013, en el congreso nacional de Oaxtepec, Morelos. Zambrano había firmado un compromiso solicitado por la Unión para que se respetaran sus derechos laborales, se descartara la intención de despedir a sindicalistas de los estados y se suspendiera de manera definitiva incluir como artículo 301 que todos los trabajadores perredistas de base fueran de confianza, además de que sus diferencias laborales se dirimirían en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) y que todos fueran afiliados y cotizaran en el IMSS, como propuso el expresidente perredista Jesús Ortega. Los estatutos del perredismo suman 300, y firmar el compromiso hubiera sido uno más, luego de que durante la madrugada del sábado 23 de noviembre, cuando la mesa de estatutos terminara de discutir las reformas, el secretario de Finanzas, Xavier Garza, presentara un resolutivo que no estaba en el dictamen. “Estamos en medio de un conflicto en el partido por cuestiones meramente laborales, de basificación y respeto a la materia de trabajo. Y en el marco de esta negociación, después de varias reuniones con el presidente del partido, se había acordado una tregua, tanto en las acciones de los trabajadores, como del partido hacia nosotros, y esa tregua fue brutalmente violentada el día de ayer porque la intentona significaba la terminación de la relación laboral de casi 200 trabajadores que formamos la Unión”, denunció la mañana del domingo 24 Tonatiuh Marrón Rodríguez, entonces secretario general del Sindicato Unión de Trabajadores del PRD. Luego de ello los basificados pretendieron “tomar” el templete en protesta por el “madruguete”. Y acto seguido sacaron a Garza de la mesa de negociación con la dirigencia nacional. Ese día Tonatiuh se había reunido muy temprano con Zambrano, quien le aseguró que este punto no pasaría a la plenaria. “Este punto el día de ayer fue rechazado, retirado de la mesa, pero estamos en pláticas con el presidente y con el secretario general para que nos den garantías, por escrito, de que la relación laboral será respetada y no habrá nuevos intentos de corte empresarial de desaparecernos y quitarnos todas las prestaciones que en todos estos años hemos ido acumulando”, resaltó en ese momento. En el encuentro, Mónica Soto, congresista de Sinaloa, pidió la palabra para solicitar que se retirara esa “contrarreforma” que pretendía despojar a los trabajadores de sus derechos laborales. Y así sucedió, después de que los trabajadores externaron su molestia. “Se va a retirar”, afirmó Abraham Texta, miembro entonces de la mesa directiva del congreso. Y así sucedió, aunque quedó la sospecha de querer desconocer al sindicato, afectando así a 200 familias con muchos años de trabajar para el partido. El 4 de febrero de 2014, el comité ejecutivo del sindicato perredista acusó a la dirigencia de intentar desaparecer a su organización. En un comunicado, acusó a Carlos Espinoza Cruz y Arely Santos González de haber sido utilizados por la administración del partido para retrasar el proceso de registro y la toma de nota como el primer sindicato de un partido político, “no obstante haberles demostrado camaradería, colaboración y confianza como parte de la plantilla laboral de este partido político”. En días pasados, los inconformes presentaron un documento ante el Juzgado Cuarto de Amparo en Materia de Trabajo para que se revisara el amparo otorgado a la Unión, a la que había sido negado el registro por parte de la JLCA, “con el argumento de que afiliados a nuestro sindicato veían afectados sus intereses como trabajadores del partido con dicha resolución”. Fue hasta el 3 de septiembre de este año que la JLCA dio la toma de nota al sindicato de la Unión. A través de un comunicado, Verónica Lilian Rodríguez, secretaria general del UTPRD, informó que recibió el certificado de inscripción del registro. Y los “mártires”, quien de acuerdo con su abogado de ese momento, Juan Rubio, pretendían impulsar un sindicato ajeno a las corrientes internas, pues 45% de la base trabajadora del PRD no tenía contrato ni estabilidad en el empleo, seguridad social, vacaciones, prima de antigüedad, etcétera, desaparecieron. En la entrevista realizada en 2013, Rubio sostuvo que “gente de Tonatiuh” se le acercó para trabajar en el proceso de sindicalización, pero el apoderado legal del PRD le dijo que firmaría con su sindicato, pues la Unión no tenía representación jurídica. Eso molestó a los integrantes de la Unión, quienes rompieron pláticas y, afirmó, comenzaron a comportarse como un sindicato patronal, defendiendo los intereses del partido y no los de sus trabajadores. Los trabajadores le hablaron de las amenazas de despido si no seguían la versión de la Unión, quienes finalmente este viernes 13 firmaron su primer CCT.

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