Maestros seguirán en el DF; advierten más movilizaciones

miércoles, 11 de febrero de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Zitlali López García “guió” su primera clase de telesecundaria en la región costera de Oaxaca, hace cinco años, en una pequeña escuela ubicada en una zona marginada –como todas las telesecundarias– que sufría frecuentes recortes de luz. Durante sus años como honoraria recibía menos dinero, no tenía acceso a las prestaciones sociales, no cobraba durante el receso de verano y esperaba su sueldo cuatro meses después del inicio de las clases. Además, participaba en las tareas de administración y de intendencia, ya que la escuela sólo contaba con tres integrantes del personal: sus profesores. Hoy en día enseña en la telesecundaria de San José Manialtepec, ubicada a 35 minutos de Puerto Escondido. A través del programa de la televisión satelital de educación, se supone que debería impartir las clases a sus 15 alumnos –la población marginada donde vive es escasa–, pero el módem que recibe la señal no funciona. Por lo anterior, volvió al pizarrón y está dando todas las clases del segundo grado, tanto de historia como de español o inglés. Pero afirma que no se le hace tan pesado, ya que hace “interactuar” las materias entre sí y, como le dijo un antropólogo oaxaqueño, “es más que lo que único que te da la tele”. Sus alumnos, precisa, son de origen pobre y sufren de problemas de salud o desnutrición. Varios de ellos le reclaman salir más temprano para gozar del receso, el cual es sinónimo de comedor comunitario, ya que llegaron a clase con el estómago vacío. Zitlali forma parte de los miles de maestros integrantes de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) quienes marcharon hoy sobre la avenida Reforma de la Ciudad de México para exigir del gobierno federal se les paguen sus sueldos atrasados, la liberación de maestros presos, así como garantías de empleo. “No creas que exigimos que se pague a los compañeros que no han trabajado”, insiste. [gallery type="rectangular" ids="395611,395610,395567"] Vigilancia de helicóptero Al salir de la Glorieta del Caballito a mediodía, la marcha tenía el objetivo de poner presión sobre los negociadores de los gobiernos federal y de Oaxaca, reunidos en la oficina de la Secretaría de Gobernación (Segob) con la comisión negociadora amplia de los maestros. En distintas etapas, la manifestación llegó hasta el Ángel de la Independencia a las cinco de la tarde, dio la vuelta a la glorieta y regresó a su punto de partida a las siete de la noche, bajo la vigilancia casi permanente de un helicóptero de la policía del Distrito Federal, pero sin el resguardo de granaderos. Según fuentes internas al magisterio, los negociadores llegaron ayer al acuerdo de que las fuerzas policiales no emprenderían alguna acción en contra de los maestros mientras permanecían abiertas las mesas de negociaciones. Enseñar en Oaxaca Varios profesores, entrevistados por Apro, sostuvieron que las particularidades del estado de Oaxaca, entre las cuales el rezago económico de muchas de sus habitantes, su geografía, así como su diversidad étnica y lingüística, hacen más difícil la tarea de los maestros, quienes además reciben un magro salario. “Oaxaca se compone por 16 grupos étnicos, ocho regiones, 22 lenguas”, recuerda Ricardo Correón, profesor de educación primaria en la región de los Valles Centrales, quien añade: “Pretender educar a Oaxaca con una sola lengua llevaría al caos”. “En mi escuela hablan zapoteco. Es su lengua materna: primero saben el zapoteco y posteriormente el español”, afirma e insiste en que “necesitamos escuelas bilingües”, las cuales están contempladas en el proyecto educativo de la CNTE en Oaxaca, asegura, al añadir que “en el Sindicato (Nacional de los Trabajadores de la Educación, SNTE) hay secciones que simpatizan con nuestro programa”. “Pagar por trabajar” Janet, profesora en una secundaria general en la ciudad de Oaxaca, rememora que cuando trabajaba en una comunidad ubicada a dos horas de la capital, gastaba 160 pesos de puro transporte al día, con una quincena de 2 mil 600 pesos. “Casi pagaba para trabajar, esperaba un aguinaldo o un bono para aguantar”, afirma. Recuerda también que en esta comunidad, muy pobre, se encontraban niños que no tenían con qué desayunar y se aventaban largas caminatas en ayuno para llegar a la escuela. En estos casos, precisa, los profesores se reunían y “patrocinaban” a los niños más pobres con tortas y aguas. Janet entró en la CNTE en 2006. “¿Cuáles serían los logros?”, se le preguntó. Se queda pensativa: “No sé, de hecho no he visto muchos. En las negociaciones de nuestros líderes con las autoridades no sacamos muchos beneficios. No han aumentado los salarios”. Pero en cuanto a la movilización, no tiene duda. “Tengo un compañero que tiene mes y medio esperando su quincena, que no es mucho, aquí es la unión de todos con todos”, asevera. “No hay dinero” Director de una telesecundaria en la región Mixteca, Jorge –no quiere dar su apellido–, afirma que su escuela ni siquiera cuenta con el número adecuado de televisores para recibir los programas escolares –además, “a veces la señal no llega”–, y tampoco cuenta con computadoras, a pesar de que la enseñanza de las tecnologías de la información y la comunicación las famosas “TIC” – está inscrita en los programas. Debido a su difícil acceso, su escuela no recibe los libros hasta diciembre, y las escasas visitas de los funcionarios de educación pública del estado resultan estériles, ya que verifican el material y se despiden con la misma disculpa: “No hay dinero”. Aun así, asevera que su equipo de profesores se adapta, con libros antiguos, discos de audio u otro material. Pero también marcha, y esto molesta a veces a los padres de alumnos. Algunos, precisa, “no quieren que salga de la escuela para realizar una actividad como la de hoy”. Demandas “legítimas” Si bien reconocen que durante los tres días que dura la “jornada de lucha” en el Distrito Federal sus alumnos no tendrán clases –ya que las escuelas cuyos integrantes forman parte de la CNTE están cerradas–, afirman que sin estas acciones nadie atiende sus demandas. Anabel, profesora en la Normal Rural de Tamazulapan, de la cual egresó en 1997, asegura que el plantón de ayer en Reforma fue la llave que abrió las mesas de negociación. “No sólo es manifestarse por manifestarse, tenemos demandas legítimas”, asevera. Como la escuela Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, la de Tamazulapan es un internado pero de mujeres. Y sufre de los mismos problemas –aunque, reconoce, “quizá con menos asuntos de dinero”: recortes en los subsidios de la comida, falta de material y ausencia de renovación en la infraestructura. Según Anabel, las dos normales tienen algo más en común: “En abril de 2014 hubo una represión contra los estudiantes (de Tamazulapan), tuvimos que actuar de manera inmediata para encontrar a los aproximadamente 70 estudiantes, que nos fueron devueltos”. Anoche, los representantes de los maestros se encontraban en el auditorio del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en comisión plenaria a puerta cerrada para discutir del documento que acordó la comisión negociadora con las autoridades federal y estatal. Luego se pasarán a una asamblea estatal para discutirlo y, acaso, modificarlo. De todas formas, los maestros se quedarán en el Distrito Federal hasta este miércoles, ya que la “Jornada de lucha” fue votada para durar tres días.

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