Murillo Karam trabajó "desconectado de la realidad": ONG

viernes, 27 de febrero de 2015
MONTERREY, N.L. (apro).- El exprocurador general de la República, Jesús Murillo Karam, “trabajó desconectado de la realidad”, pues suponía que con su arribo a la dependencia México se había pacificado, coincidieron activistas del norte del país. Irma Leticia Hidalgo, integrante del organismo Fuerzas Unidas por Nuestros desaparecidos de Nuevo León (Fundenl), explicó que en una reunión efectuada en marzo pasado, en la que ella estuvo presente, Murillo Karam dijo a familiares de víctimas del crimen en Nuevo León que los problemas de la inseguridad ya habían terminado. “En su momento tuvimos una entrevista sobre desaparecidos y violencia que siguen ocurriendo en Nuevo León, y él estaba convencido de que ellos habían traído la paz aquí. Era una percepción que tenía, diciéndonos que prácticamente estábamos en cero violencia. Le tuvimos que decir que no era así”, explicó la activista. En esa ocasión también comentaron al funcionario federal que ninguna autoridad podía hablar de paz en la entidad mientras los desaparecidos no regresaran al seno de sus familias. “Eso nos habló de la percepción tan deforme que pudo tener de lo que era paz y violencia hacia la ciudadanía. Por esa percepción, la Procuraduría resultó ineficiente e inoperante y su credibilidad estuvo sostenida con alfileres”, acusó. Incluso, el funcionario faltó a la verdad cuando mencionaba de manera permanente que la PGR había coordinado una colaboración con los estados de la República, pues este trabajo no se percibió de acuerdo con los resultados que arrojó la limitada búsqueda de desaparecidos. Un desatino más de Jesús Murillo, recordó, fue haber declarado que “media PGR” estaba tras la búsqueda de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero, pues ni con toda la cantidad de agentes ocupados en el caso las víctimas han sido localizadas. Raymundo Ramos, presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo (Cdhnl), dijo que Murillo Karam conocía bien la inseguridad del país, pero de manera permanente envió un mensaje contrario a la realidad, en el que la afirmaba que la violencia había decrecido. “Esa percepción no solamente la proyectaba Murillo Karam, sino también titular de Segob, Miguel Ángel Osorio Chong, y el presidente Peña Nieto. Claro que lo ven, porque tienen inteligencia y delegados y conocen lo que hay en el país, pero quieren vender una idea contraria, y la parte más sensible del gobierno federal fue la procuración de justicia”, señaló. El ahora extitular de la PGR abandonará su encargo “por la puerta de atrás”, sin haber cumplido con la encomienda, al igual que ocurrió con Fernando Gómez Mont, quien era secretario de Gobernación en el sexenio de Felipe Calderón, estimó Ramos. “Los dos eran hombres duros e insensibles. Y ese perfil ya no cabe en la Procuraduría, una institución desprestigiada y desmantelada”, afirmó. A lo largo de su gestión, el ahora secretario de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) fue sistemáticamente repelente a las demandas ciudadanas, pues la PGR rechazó investigar casi todas las denuncias de tortura, allanamiento y desaparición forzada y ejecuciones extrajudiciales, acusó. El Comité contra la Tortura de ONU, Amnistía Internacional y Human Rights Watch denunciaron que no había imparcialidad del gobierno federal para dar seguimiento a las denuncias ni se actuaba con celeridad cuando las víctimas eran civiles. “Cuando las víctimas son militares, vacían contra los presuntos responsables todo el Código Penal. Pero cuando son civiles, y más si son pobres y marginados, no hay procuración de justicia”, mencionó el defensor de los derechos humanos establecido en la frontera de Tamaulipas. A las Fuerzas Armadas Murillo Karam les garantizó impunidad, pues rechazó investigar ejecuciones y torturas, como las que fueron documentadas en contra de marinos y soldados en el norte del país. Los más graves problemas de seguridad que enfrenta México pudieron no haber crecido si Murillo Karam se hubiera ocupado de atenderlos, en vez de aplicar la justicia con criterios políticos. “Si se hubiera puesto a trabajar, muchos de los problemas de los estados no serían tan visibles con movilizaciones, huelgas de hambre, caravanas. Lo que piden es que haya justicia y, si el procurador no hace su trabajo, exhibe a todo el aparato de gobierno. A Jesús Murillo lo pusieron no para aplicar la ley, sino para obstruirla”, concluyó.

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