Human Rights Watch demanda a la DEA por espiar a 161 países, incluido México

miércoles, 8 de abril de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- La organización internacional Human Rights Watch (HRW) informó hoy que interpuso una demanda contra la Agencia Estadunidense Antidrogas (DEA) por grabar ilegalmente llamadas telefónicas de decenas de países, incluido México, durante más de dos décadas. Según publica hoy el diario USAToday a partir del gobierno de George H. Bush, la DEA, con autorización del Departamento de Justicia, inició la recolección de datos de miles de millones de llamadas telefónicas internacionales realizadas hacia y desde 161 países relacionados con el narcotráfico en tres continentes, incluyendo Afganistán, Pakistán, México, Italia y Canadá entre otros. HRW entabló la demanda luego de ésta y otras publicaciones en la prensa que divulgan documentos oficiales sobre un programa de vigilancia de la DEA desde la década de los 90. El proceso legal fue interpuesto en una corte federal de California y en ella HRW pide a un juez declarar este tipo de vigilancia como una violación a los derechos constitucionales de la ONG y pide eliminar todos los registros de ese programa. “En Human Rights Watch trabajamos con gente que a veces está en situaciones de vida o muerte, donde hablar puede convertirlos en un objetivo”, señaló Dinah PoKempner, consejera de la agrupación. “Con quién nos comuniquemos y cuándo es a menudo extraordinariamente sensible y es información que no podemos entregar al gobierno a la ligera”, abundó. Mark Rumold, abogado de la Electronic Frontier Foundation, que representa a Human Rights Watch afirmó por su parte que el programa de la DEA “es otro ejemplo de los excesos de las agencias federales en su autoridad de vigilancia secreta”. “Queremos forzar a la DEA a destruir las grabaciones que ilegalmente recolectó y que reconozca -de una vez por todas- que la recolección masiva de datos de los estadounidenses es inconstitucional”, subrayó. De acuerdo con la demanda, la DEA dio a conocer la existencia de su programa de vigilancia masiva en enero de 2015, luego de que un juez federal ordenó al gobierno proveer más información en el caso de un hombre acusado de violar restricciones de importaciones por enviar bienes a Irán. En su edición de hoy USAToday indicó que la práctica de espionaje fue iniciada casi una década antes de “los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001” al amparo de un programa que sirvió como mapa para el espionaje electrónico conducido a partir de estos hechos por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Incluso refiere que las labores dirigidas en ese entonces por la DEA tenían menos restricciones que las que realiza ahora la NSA porque la recolección de datos se llevaba a cabo sin una orden judicial como se requiere en la actualidad. Según el diario, los investigadores federales utilizaron las llamadas para rastrear redes de distribución de drogas en Estados Unidos, lo que pernmitía a las agencias identificar y ubicar organizaciones criminales cuya existencia se desconocía. Las investigaciones a partir de la obtención de esos datos permitieron también a las autoridades ubicar redes de lavado de dinero. La recolección de datos no incluía el contenido de las llamadas sólo los números de teléfono y las fechas en que se realizaron. La práctica como tal fue frenada por el Procurador General de Justicia, Eric Holder, luego el escándalo generado por las revelaciones del excontratista de la NSA, Edward Snowden. Actualmente la DEA envía citatorios legales a las compañías de telefonía mediante los que requiere listas de llamadas internacionales relacionadas solamente con números de teléfonos que se sospecha estén relacionados con el tráfico de drogas u otros tipos de crímenes.