Asegura UNAM que combate venta de drogas en la FCPyS

miércoles, 13 de mayo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dio a conocer las acciones emprendidas contra la venta de estupefacientes en esa institución, luego del reportaje publicado por la revista Proceso que circula esta semana (número 2010). En un escueto comunicado, la UNAM da a conocer que en 2014 denunció a 46 personas relacionadas con posesión, consumo y venta de drogas dentro de sus instalaciones, pero no dice si en algún momento ha solicitado la intervención directa del Ministerio Público. En el documento de seis puntos destaca que la posesión, consumo y venta de droga dentro del campus ha sido un asunto de constante preocupación y atención dentro de la esfera de atribuciones que tiene la Rectoría. “En forma sistemática, al detectar una actividad vinculada con el consumo, venta y distribución de drogas, se ha dado parte a las autoridades ministeriales correspondientes para el desahogo de las indagatorias respectivas”, sostiene. En este sentido, agrega, la Universidad detectó en 2014 a 46 personas vinculadas con la posesión, consumo y venta de estupefacientes, y derivado de estas acciones las instancias ministeriales abrieron seis averiguaciones previas que están en curso. Explica que en el campus ha desplegado campañas permanentes de concientización entre la comunidad para advertir de los riesgos que entraña para la salud el consumo de estas sustancias y también en torno a las consecuencias legales que implica el tráfico de las mismas. Además de las labores de denuncia –apunta– se han desarrollado tareas preventivas para el fortalecimiento de la vigilancia, que han incluido instalación de postes de auxilio, la aplicación de programas como Sendero y Transporte Seguro, y la instauración de protocolos  y dispositivos para inhibir condiciones que favorezcan esas conductas ilícitas. En un siguiente punto destaca que se ha realizado una labor sistemática de acercamiento con las autoridades de los gobiernos federal y local enfocada a la prevención del delito, además de la aplicación de la ley cuando se incurre en estas conductas. Finalmente, la UNAM afirma que está atenta al avance de las acciones que realizan las autoridades respectivas para que la ley se aplique con prontitud a los responsables de ilícitos que, en la mayoría de los casos, involucran a personas ajenas a la institución. En la edición del semanario Proceso que circula esta semana se publicó un texto con el título “Ciencias Políticas de CU, centro de distribución de drogas”, en el que se describe el modus operandi de los vendedores de droga que hace año y medio se posesionaron de la Facultad de Ciencias Política y Sociales (FCPyS), desplazando a los tradicionales dealers y colocando a esa Facultad en el principal centro de venta del sur de la ciudad. El fenómeno, alarmante de por sí, viene acompañado de una ola de asaltos, robos y acoso sexual. Y estudiantes y trabajadores de esa facultad cuentan a Proceso lo que ocurre y claman por ayuda; una ayuda que la dirección de su escuela no quiere o no puede dar. Inconformes por la inseguridad, los alumnos de la UNAM se han organizado: exigen seguridad, alumbrado, transporte nocturno, teléfonos de emergencia que funcionen y que se instaure el sistema de credencialización para ingresar al plantel. Se quejan de que el director de la FCPyS, Fernando Castañeda Sabido, ignora sus peticiones. En entrevista con el semanario, Castañeda Sabido asegura que ya se toman medidas para contrarrestar esta situación, y que el Consejo Técnico de la facultad discute el tema de la credencialización. Incluso solicitó los teléfonos de emergencia y la instalación de botones de pánico en los lugares más “peligrosos” para los alumnos. Pero, se queja, el grupo de narcomenudistas también se refuerza en número y crea sistemas de venta más sofisticados: el vendedor recibe el dinero y el perro le indica al comprador el lugar en el que puede recoger la droga. Se trata, dice, de unos 30 narcomenudistas que se asentaron en este espacio escolar. –¿Cuál es su diagnóstico sobre la inseguridad generada por la venta y consumo de drogas en la facultad? –se le pregunta al director de la FCPyS. –La realidad es que por nuestra cercanía geográfica con la colonia Santo Domingo tenemos de manera fluctuante problemas en el tema de seguridad: asaltos y robos de celulares, aunque a algunas estudiantes les han quitado su mochila u otras cosas. Ha habido robos (que yo no asociaría, pero también han ocurrido en otras instalaciones), en que rompen la tabla roca y roban computadoras, como en la parte administrativa, donde nos robaron laptops. “Lamentablemente es un ambiente que se ha vuelto tenso. Hay que reconocer que hay venta de droga desde hace mucho tiempo, incluso desde antes de que la facultad estuviera instalada aquí. “Antes había venta de droga, eran pequeños dealers que así como aparecían se iban. Hasta hace poco había uno al que le decían El Mentes, a otro El Atún y estaba El Tijuano, este último era norteño. Estos jóvenes eran conocidos aquí, pero de año y medio para acá surgieron otros grupos que no podría identificar; son 10 ó 12 distribuidores que se hacen acompañar de otros más y en su conjunto reúnen 20 ó 30 gentes. “Nosotros no tenemos un sistema de seguridad en esta facultad ni en la Universidad, tenemos sólo un sistema de vigilancia. Somos una institución educativa, abierta, plural, con un alto nivel de participación de estudiantes y profesores”, explica Castañeda. –Afirman que hace año y medio llegó este grupo de la delincuencia organizada a desplazar a los pequeños dealers y Ciencias Políticas se convirtió en el punto de distribución de drogas de la zona sur de la ciudad –se le señala. –No tengo esa información. Me es difícil afirmarlo. Lo que hemos tratado de hacer con los recursos humanos y materiales que tenemos es desalojarlos, pero se vuelven a meter, porque nuestra área es muy grande. –La venta de drogas es un delito federal, ¿puede entrar la PGR? –Cuando hay un problema de orden legal evidentemente entran las autoridades. Nosotros tenemos que dar parte al Ministerio Público. De la venta de droga no se ha levantado denuncia por falta de evidencia… sólo hay narraciones. –En recorridos hemos visto que la venta y el consumo de droga y de alcohol es evidente para todos –se le señala. –Es un tianguis: venden cocaína, mariguana, cristal... –Eso nos han comentado. Sería bueno que preguntara a un MP, porque nosotros no tenemos forma de documentarlo y levantar un acta. Aunque el MP no puede entrar motu proprio para atender los casos en los que tiene que intervenir la autoridad pública. La facultad tiene que presentar la denuncia y solicitar su intervención; el MP a su vez, a través de la Unidad Jurídica (de la UNAM), tramita un permiso para entrar al campus –dice–, aunque reconoce que la facultad no ha denunciado. A sólo dos días de la publicación de Proceso, en redes sociales empezó a circular un video que muestra cuando un joven se inmola al prenderse fuego tras alcoholizarse con Tonayán, una bebida de bajo costo. Leonardo Pliego, estudiante de la Facultad de Economía, es auxiliado por personal de vigilancia de Ciudad Universitaria. Según datos proporcionados por Comunicación Social de la UNAM, el incidente que muestra el video fue grabado hace un mes en uno de los jardines del campus.