SHCP reduce 1% su expectativa de crecimiento para 2015

jueves, 21 de mayo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).— El crecimiento económico del país durante el primer trimestre del año no le alcanzó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para mantener su pronóstico del Producto Interno Bruto (PIB) y lo redujo a un rango entre 2.2% y 3.2%, luego de estimar uno de entre 3.2% a 4.2%. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer este día que la economía sólo creció 2.5% en su comparación anual entre enero y marzo; mientras que en cifras ajustadas por estacionalidad apenas se elevó 0.4%, respecto al trimestre inmediato anterior, que representa la tasa más baja desde el último trimestre del 2013. De acuerdo con la SHCP “fue un crecimiento balanceado”, tomando como referencia la expansión anual del sector agropecuario que tuvo un crecimiento de 6.8%; mientras que la producción industrial apenas se elevó 1.4% y los servicios se elevaron 2.9%. Pese al comportamiento poco alentador, Hacienda mantiene el optimismo. En rueda de prensa, el subsecretario del ramo, Fernando Aportela, aseguró que la economía mexicana está creciendo a un mayor ritmo que el año pasado y mejor de lo esperado por los analistas. “Se ha dado un ajuste ordenado con respecto a las menores expectativas de crecimiento global y con respecto a la reducción en la plataforma de producción y del precio del petróleo, lo que le ha permitido a México diferenciarse de otras economías”, dijo. El funcionario justificó que el crecimiento del PIB se da en un entorno externo complejo y volátil en el que el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo las tasas de crecimiento en las economías emergentes como las economías latinoamericanas. Dentro de este balance, agregó, la inflación se redujo en este trimestre respecto al del 2014, lo que “incrementó los salarios en 1.2% en términos reales y que tiene como consecuencia una expansión en el consumo”. El crédito a empresas y a personas físicas con actividad empresarial, aseguró, tuvo un crecimiento de 9% real en marzo; mientras que las remesas sumaron 2 mil 258 millones de dólares en ese mismo mes, “la mayor cantidad desde mayo de 2012 y tienen un crecimiento anual de 7.6%”. El subsecretario Fernando Aportela afirmó que “todos estos resultados, la parte externa, la parte del soporte al consumo, lo que han propiciado son mayores ventas internas y lo reflejan los datos de la ANTAD, donde en el primer cuatrimestre del año, es decir, de enero a abril, las ventas totales de ANTAD en términos reales han tenido un crecimiento de 5.6%”. Al funcionario no se le fue un dato que diera soporte a su optimismo, como por ejemplo, la expansión de la inversión fija bruta en los primeros dos meses del año; así como el crecimiento de la Inversión Extranjera Directa que se elevó más de 30%. En las malas noticias, sólo dijo que el factor que siguió limitando el crecimiento económico durante el primer trimestre del año fue la producción petrolera. “La actividad petrolera tuvo una menor producción, hasta el mes de abril el promedio diario de barriles fue de dos millones 275 mil barriles. Lo que se había estimado en presupuesto era una producción de dos millones 400 mil barriles diarios. Es decir, entre enero y abril tenemos una reducción a dos millones 275 mil barriles diarios”, puntualizó. Panorama poco claro La percepción fue distinta para los analistas de BBVA Bancomer, que de plano, redujeron la expectativa de crecimiento a 2.5%, desde una tasa de 3.5%. La razón fue la siguiente: “Debido al bajo crecimiento en el primer trimestre y aun considerando que la economía crecerá moderadamente en el siguiente trimestre como resultado de una mejora en la economía de Estados Unidos y un mayor gasto público ligado a la elecciones (aunque atemperado en la segunda parte del año ante el anuncio del recorte al gasto público), ajustamos el crecimiento económico de este año a un 2.5% desde el 3.5% anual que manteníamos desde mediados de 2014”. Pero la institución bancaria no paró ahí. Detrás de la disminución en nuestra estimación del PIB, afirmó, están presentes importantes factores desfavorables. Se refirió a la disminución de los precios y de la producción de la mezcla mexicana de petróleo de México que derivó en una disminución de los ingresos públicos. Adicionalmente, durante el primer trimestre se experimentó un débil desempeño de la economía de la Unión Americana, causado por problemas climáticos y la apreciación del dólar, reduciendo con ello la demanda de manufacturas mexicanas. Y no menos importante, destacó, la debilidad del mercado interno se ha materializado en un consumo modesto y en bajos niveles de inversión influidos ambos por la lenta recuperación de la construcción y el retraso en la instrumentación de la reforma energética ante los bajos precios internacionales de los energéticos. Por su parte, la Confederación de Cámaras Industriales de la República Mexicana (Concamin) señaló que ante la reducción drástica de los precios del petróleo “la economía en su conjunto y el sector industrial perdieron parte del dinamismo mostrado en los trimestres previos”. Incluso, adelantó que “se espera que estos factores negativos continúen a lo largo de 2016, lo que se reflejaría en un crecimiento en torno al 2.7% anual”. El organismo empresarial sentenció que “México debe concentrar sus recursos y esfuerzos en torno a dos objetivos: la reactivación ordenada del mercado interno a través del aprovechamiento integral de las compras gubernamentales y el fortalecimiento de la planta industrial por medio de una estrategia de industrialización incluyente, oportuna y promotora de la modernización de las micro, pequeñas y medianas empresas”.

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