Jornaleros de San Quintín piden a Mancera apoyo para formar sindicato

martes, 5 de mayo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Voceros del movimiento de jornaleros agrícolas de San Quintín, Baja California, solicitaron al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, que los auxilie “con sus mejores abogados” para formar un “sindicato legal y formalmente integrado”. La petición la realizaron el pasado 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo, a través de un oficio que entregaron al secretario de Desarrollo Económico, Salomón Chertorivski, según un comunicado del gobierno capitalino. En el documento los jornaleros expresaron su “confianza” en el gobierno capitalino “para que la constitución de su sindicato se convierta en una de las principales conquistas de su movimiento”. Según el GDF, Mancera Espinosa instruyó a las secretarías de Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE), y Desarrollo Económico (Sedeco) para integrar un equipo jurídico que apoye a los jornaleros “a la brevedad posible”. La petición de los jornaleros de San Quintín se dio luego de una serie de comunicaciones que inició el mismo Miguel Ángel Mancera cuando el conflicto de los trabajadores estaba en su apogeo –con huelga y bloqueos carreteros–, pero también en el momento en que él  impulsaba su iniciativa de elevar el salario mínimo en el DF y en todo el país. El pasado 7 de abril, el mandatario capitalino hizo pública una carta en la que expresaba su “solidaridad” con los jornaleros: “Queremos manifestar que su movilización y protesta ilustra muy bien la realidad laboral de los trabajadores mexicanos, es decir, la realidad de jornadas completas, de sol a sol, con un pago muy precario y en condiciones muy desiguales –así sea mediante contrato individual o colectivo– frente a sus patrones”. En la carta les dijo: “Sabemos que –por fortuna– ustedes no ganan el salario mínimo, pero para lograr el incremento a 100 ó 120 pesos diarios, han tenido que sacrificar algunas prestaciones (aguinaldo, vacaciones, séptimo día, etcétera), bajo situaciones absolutamente ajenas a un país que se dice democrático y se quiere moderno”. Una semana después de la misiva –el 15 de abril–, Mancera Espinosa abrió las puertas del Antiguo Palacio del Ayuntamiento a los voceros del movimiento, quienes encabezaban una serie de marchas y bloqueos en las principales calles de la Ciudad de México. En una reunión privada, ofreció a los jornaleros la garantía de libre manifestación en las calles del DF y se ofreció como intermediario de diálogo entre la Secretaría de Gobernación (Segob) y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).