Insiste Peña en que el Papa visitará México, pero no pone fecha

jueves, 11 de junio de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Como ya ha sido una costumbre durante su gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto volvió a asegurar hoy que el Papa Francisco realizará una visita a México en una fecha que todavía está por definirse. En una entrevista con la agencia Efe, realizada en la ciudad de Bruselas, el mandatario mexicano anunció: “No tengo ninguna fecha confirmada. Tengo la aceptación del Papa de visitar nuestro país. Sin embargo, hasta ahora todavía no nos ha definido cuándo”. Peña Nieto dijo que ojalá y esta visita “ocurra pronto”, ya que México es “un país predominantemente católico” y los fieles mexicanos lo recibirán con gusto. El presidente descartó una posible mediación del pontífice en el conflicto ocasionado por la desaparición de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa; aseguró que ese asunto le corresponde solucionarlo al gobierno. “No vinculemos un asunto de orden religioso con un tema que me parece está en el ámbito de las instituciones del Estado mexicano”, dijo. En Bruselas, Peña participó en la II Cumbre de la Unión Europea (UE) con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Aprovechó esta reunión internacional para insistir en la visita de Bergoglio. No es esta la primera vez que el mandatario anuncia la visita papal a México. Prácticamente desde que asumió el pontificado, en marzo de 2013, el gobierno mexicano lo ha estado invitando al país. Y el 6 de junio de 2014, Peña Nieto fue al Vaticano a invitar personalmente al pontífice. Al salir del encuentro, anunció el presidente: “El primer propósito de mi visita era hacer, en nombre de México, una amable invitación al Papa para que visite al país, y que ha aceptado. Nos ha dicho que tendrá ahora que ver las fechas y buscar el momento”. A partir de ahí, la Presidencia de la República emprendió una campaña mediática encaminada a hacer creer a la población de que el Papa vendrá a México. En varios medios informativos aparecían imágenes del pontífice junto con Peña Nieto y la esposa de éste, Angélica Rivera –en el papel de devota pareja--, las cuales circularon profusamente. Incluso se decía que la visita se realizaría en septiembre de este año, aprovechando que el Papa estará en esas fechas en la ciudad estadounidense de Filadelfia, para presidir un encuentro internacional sobre la familia. Y ya de ahí solo saltaría la frontera. Para frenar estas falsas expectativas promovidas por el gobierno de Peña Nieto, el Vaticano sacó un comunicado, el 26 de julio, en el que indicó que el Papa no tenía “ningún proyecto o programa de viaje” para México. Tiempo después, el Vaticano anunció que, en septiembre, Bergoglio viajará solamente a Estados Unidos y a Cuba, ya que es el principal mediador en los diferendos que tienen ambos países. Así, México quedó descartado. Para algunos analistas, la negativa del Papa a viajar a México se debe a que está en desacuerdo con las reformas neoliberales de Peña Nieto, rechazo que quedó asentado en el documento del episcopado mexicano titulado Por México, ¡actuemos!, publicado en abril del año pasado. En cambio, a Peña Nieto le urge una visita papal porque le significaría un “importantísimo aval moral para su gobierno” y podría utilizar esa visita para apuntalarse políticamente, según declaró el especialista Elio Masferrer al semanario Proceso, en su edición número 1981, del 19 de octubre pasado. Ahora, en Bruselas, Peña Nieto vuelve a insistir en que el Papa vendrá a México, sin dar ninguna fecha precisa.