Llega a México el primer refugiado sirio; concluirá estudios de ingeniería

miércoles, 23 de septiembre de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Este martes arribó a la Ciudad de México Essa Hassan, un joven estudiante de 26 años y quien es el primer refugiado en el país, de un grupo de 30 personas que buscan concluir aquí sus estudios, pues en su país de origen serían reclutados por las fuerzas del régimen de Bashar al Assad para cumplir con el servicio militar. “Yo no quiero formar parte de ese conflicto”, fueron sus primeras palabras al salir de su vuelo de Quito, Ecuador, a la terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Essa no se atreve a recontar lo que sucede en su país en los cinco minutos que tiene de la terminal a la Suburban que lo llevará a adentrarse en el que será su nación por años indefinidos. El joven sirio salió de su país por lo que muchos mexicanos se exilian en otro: están decididos a no morir. El conflicto entre el gobierno sirio y los opositores al presidente Bashar al Assad se desató en marzo de 2011. Las autoridades de aquel país han acusado a los ejércitos foráneos de apoyar con armamento y dinero a grupos terroristas, mientras la oposición denuncia que el Ejército de Al Assad ha masacrado a centenares de personas. Hassan salió de Damasco en 2012. De ahí se ha trasladado a más de tres países, sin contar México, para huir de la inevitable situación en que tuviera que formar parte del Ejército sirio y, por el contrario, buscar su sueño: terminar sus estudios como ingeniero. “Quiero expresar mi gratitud para todas las personas que me ayudaron a llegar aquí, desde los embajadores hasta las personas que no trabajan en el gobierno. No me esperaba este recibimiento. Todo comenzó hace un año y tengo muy claro que desde que el Proyecto Habesha adquirió cierto reconocimiento, las cosas se facilitaron mucho para que yo pudiera estar aquí”, dijo Hassan al pisar tierras mexicanas. El joven es el primero de 30 estudiantes más en la misma situación que están siendo apoyados por la organización Proyecto Habesha, dedicada a abrir los brazos a las víctimas del conflicto sirio. Como lo pone Luis Sámano: “Queremos ser un trampolín que ayude a estudiantes de calidad de Siria a tener un futuro”. El proyecto nació hace dos años y se alimenta de fondos de la sociedad civil o crowd funding. “Essa es el primero, pero vienen 29 más, todos jóvenes que buscan estudiar, y pensamos que México es un lugar que puede ser hospitalario”, explica Sámano. “Tacos al pastor” “Anhelo y tengo la esperanza de que la guerra terminará pronto, pero es algo que ya no está en las manos del pueblo, de la gente. Es un asunto político y creo que la comunidad internacional debe hacer algo para detener la guerra... Realmente valoro mucho todo el esfuerzo que han hecho los mexicanos para traerme a su país y de ahora en adelante esperaré a que lleguen los otros estudiantes”, dijo Hassan antes de abordar la Suburban hacia la casa que lo hospedará por dos semanas. Essa trae consigo lo que el tiempo le permitió: una maleta mediana con su ropa, unos diez libros que logró rescatar tras salir de Siria y 470 dólares que le restaron como mesero en Roma, donde vivió un par de años. Luego de atender mesas en la capital italiana, Essa viajó a Ecuador, con miras de entrar a México, otro país que él llama “hermano”. Ahí estuvo por una semana, en Quito, hasta tramitar su visa de estudiante y poder llegar hoy a la Ciudad de México. En dos semanas estará en Aguascalientes, donde continuará sus estudios como ingeniero. Vivirá con una familia que le ha abierto los brazos. Essa se ve tranquilo, los ojos cansados, el cuerpo de alguien que ha huido por dos años cargando una guerra a las espaldas. Pero la ciudad lo ha recibido bien: hoy, el mismo día de su llegada, una mexicano-libanesa le ha enviado un canasto con comida libanesa para dos semanas. “Es como si alguien te enviara tacos al pastor viviendo en Medio Oriente”, bromea Hassan. Hoy se comunicó con su familia vía Skype, a la que dejó en Siria. Les contó que todo va bien, que se siente cansado pero contento de estar en México. Que está consciente de las dificultades que enfrenta este país y que por eso aprecia aún más su recibimiento.  

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