"Pagarán con cárcel cada una de nuestras lágrimas", advierten padres de los 43

sábado, 26 de septiembre de 2015
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Durante seis horas la Ciudad de México se convirtió hoy en la sede principal del “Día de la Indignación Nacional”, en conmemoración del primer aniversario de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa. La marcha que encabezaron los padres de los estudiantes y que recorrió el Paseo de la Reforma desde Los Pinos hasta el Zócalo, fue la más importante desde finales del año pasado y demostró que la causa de Ayotzinapa sigue movilizando a amplios sectores de la sociedad. Así, a lo largo del camino, las miles de personas y contingentes que esperaban la marcha se incorporaron en ella. De acuerdo con las autoridades del Distrito Federal 25 mil personas participaron en la movilización, una cifra -como de costumbre- muy subestimada. Si bien en los últimos meses las marchas en solidaridad con los padres de los estudiantes reunieron a un limitado número de personas -sobre todo activistas, estudiantes e integrantes de organizaciones sociales y políticas-, la de hoy movilizó a un gran número de personas de diversos orígenes y edades. Las banquetas volvieron a llenarse de personas que agarraban cartulinas, mantas, globos, banderas o dibujos -los rostros de los 43 cubrieron las orillas de la avenida y los mensajes de repudio al gobierno florecieron-, y gritaban mensajes de apoyo a los padres. Detrás de los padres venían las columnas ordenadas de normalistas de Ayotzinapa, caminando con un paso regular y cantando consignas, puño arriba. Luego seguían contingentes de estudiantes de otras escuelas normales, sindicatos, universitarios -de instituciones públicas y privadas- y organizaciones sociales. También marcharon ciudadanos no organizados, artistas y músicos. Incluso caminó un pequeño grupo de niños, quienes conocían perfectamente las consignas que nacieron con el movimiento. Líderes de organizaciones y movimientos sociales caminaron junto a los padres de los 43. Ese fue el caso de Rubén Núñez, jefe de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE); del líder yaquí Mario Luna o del fundador de las autodefensas de Michoacán, Hipólito Mora. También estuvieron presentes los pobladores de San Salvador Atenco, militantes zapatistas, líderes sindicales y representantes indígenas. A pesar de que ocurrieron enfrentamientos entre participantes de la manifestación y policías, así como varios vidrios rotos por anarquistas a la altura del Hemiciclo Juárez, en general la marcha se llevó a cabo en un ambiente calmado y pacífico. De hecho, los padres y sus acompañantes llamaron a la no violencia en repetidas ocasiones y exigieron el retiro de los policías para evitar que la situación degenerara. Alrededor de las 3 de la tarde empezaron a caer las primeras gotas de lluvia. De pronto se desplegaron centenas de paraguas mientras los vendedores de capas corrían entre los manifestantes para hacer su negocio. La vanguardia de la marcha arribó a las 4 de la tarde al Zócalo capitalino. Los padres se instalaron en el templete e iniciaron un mitin que se extendió durante más de hora y media, bajo una lluvia fina pero persistente. Ahí expresaron su dolor y su enojo, reiteraron que continuarán con la búsqueda de sus hijos, repudiaron las mentiras del gobierno en torno a la “verdad histórica” e insistieron en que no confían en las autoridades. El abogado Vidulfo Rosales se encargó de repartir el micrófono a los padres. Entre dos turnos de palabra, dieron mensajes políticos y gritaron consignas, seguidos por la multitud. Muy agradecidos ante los asistentes -la mayoría de los cuales permanecieron en la Plaza de la Constitución a pesar de las condiciones meteorológicas adversas-, los padres reafirmaron la responsabilidad del gobierno federal en la crisis social que sacude el país. Después de los familiares de los normalistas, Rosales compartió el micrófono con los líderes que acompañaron a los padres. Todos plantearon su solidaridad con los desaparecidos y denunciaron al gobierno. A las 6 de la tarde el mitin concluyó. Rosales invitó a los manifestantes a una marcha que se llevará a cabo mañana en Iguala. Después de 365 días de búsqueda y dos encuentros improductivos con Enrique Peña Nieto -el más reciente se llevó a cabo el pasado jueves-, los padres confirmaron que cuentan con una elevada capacidad de convocatoria. "Nuestra exigencia es la misma que aquel 27 de septiembre" Debajo de sus capas de lluvia de color gris, los padres de familia realizaron un mitin esta tarde frente a una Plaza de la Constitución llena de decenas de miles de paraguas e impermeables de plástico. “Nuestra exigencia es la misma que aquel 27 de septiembre de 2014 por la mañana”, clamó un representante de los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. “No vamos a permitir que se abandone la investigación”, advirtieron al denunciar de nuevo las mentiras del gobierno en su caso, por lo cual culparon a Enrique Peña Nieto y su gabinete. Reiteraron que la “verdad histórica” que dio a conocer el exprocurador Jesús Murillo Karam fue “destruida” por el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI). Cada intervención terminaba con gritos de “¡Fuera Peña!”, repetido por la masa de manifestantes cuya magnitud no se había visto en el Zócalo desde finales de 2014 y que escucha el mitin a pesar de la lluvia que cae esta tarde en la Ciudad de México. “El cielo llora porque faltan estudiantes, 43 y muchos más”, dijo Cristina Bautista al denunciar que las fuerzas de seguridad de Guerrero intentaron impedir a los padres llegar a la capital. “Nuestra invitación no fue en vano porque salieron miles a la calle, para que no se repita (lo de los 43 normalistas), que no les pase a sus hijos y nietos”, manifestó. “¡No están solos!”, gritaron los asistentes, a los que los padres agradecieron reiteradamente. Mario César González afirmó que “fue un año de aprendizaje, pude ver cómo se desaparece a la verdad”. Se dijo “impresionado de ver a tanta gente, que el corazón de los mexicanos, ya cargados de problemas, todavía tengan espacio para los 43” y añadió que “si el gobierno le apostó al olvido, se jodió”. Navarrete afirmó: “Pensaba que el ignorante era yo, por no haber estudiado. Pero me di cuenta que no, que están de otro lado”. Agradeció a las organizaciones que los apoyaron y a las personas solidarias con los padres. “Levántenos si ven que claudicamos”, exhortó, bajo una salva de aplausos. La madre de uno de los normalistas rompió en llanto al entregar el micrófono. “¡Que se largue!”, logró decir. Cuando llegue el momento responderemos, advirtió el abogado Vidulfo Rosales mientras denunciaba la embestida que sufren las escuelas normales. Por su parte, Epifanio Álvarez recordó que hace un año no se imaginaban del camino que iban a recorrer: “Nuestros hijos son inocentes”, destacó, y subrayó que su lucha es justa. “Que las marchas que sigan estén de pie con nosotros”, dijo Álvarez. El vocero de los padres, Felipe de la Cruz, recordó que Peña Nieto -quien se encuentra hoy en Nueva York- hizo caso omiso de los ocho reclamos que los padres le entregaron durante el encuentro que sostuvieron el pasado jueves. “Cada una de las lágrimas de los padres las van a pagar muy pronto con cárcel”, dijo al denunciar la “complicidad del gobierno de Peña Nieto con los criminales de Iguala”. Llamó a los mexicanos a operar un cambio de rumbo: “Es momento que el pueblo tome el poder en sus manos”. Hipólito Mora, líder de las autodefensas de Michoacán, llamó a los mexicanos a sumarse al repudio al gobierno y compartió su admiración por los padres. “También perdí un hijo en esta lucha”, rememoró, e hizo un llamado: “tenemos que luchar, por favor luchemos juntos”. Mora lamentó que el doctor José Manuel Mireles siga encarcelado. A las 6 de la tarde con el canto "Venceremos" terminó el mitin que, a su vez, concluyó el "Día de la Indignación Nacional". La marcha que conmemora el primer año de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa arrancó hoy a las 12:30 horas rumbo al Zócalo capitalino. Al cuarto día de su llegada a la Ciudad de México -donde emprendieron un ayuno de 43 horas y sostuvieron un encuentro improductivo con el presidente Enrique Peña Nieto-, los padres de los estudiantes encabezan la marcha. La movilización avanzó sobre el carril derecho del Paseo de la Reforma, a la altura del Bosque de Chapultepec. Otros contingentes esperaban en distintos puntos de esa avenida para incorporarse a ella. En cada cruce, nuevos contingentes de sumaron a los manifestantes, entre ellos estudiantes de universidades públicas y privadas, a la altura del Museo Nacional de Antropología e Historia. Al salir de la zona del Bosque de Chapultepec era incalculable el número de personas aglutinadas en la Estela de Luz, en las banquetas, amarradas a los postes y paradas en las glorietas. La marcha siguió su camino rumbo al Ángel de la Independencia, donde otra muchedumbre esperaba. Detrás de la valla conformada por voluntarios e integrantes de la brigada Marabunta -y delante de los padres- caminan Vidulfo Rosales y Felipe de la Cruz, abogado y vocero de los padres, respectivamente. También representantes de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) marcharon al frente de la protesta, entre ellos el oaxaqueño Rubén Núñez, de la Sección 22. Los padres de los normalistas realizaron un mitin en el Antimonumento +43, instalado en el cruce de las avenidas Reforma y Juárez. Ahí denunciaron las “mentiras” del gobierno en torno a la investigación y reiteraron que seguirán en su lucha, a la vez que exhortaron al público a acompañarlos en ella. “Anteayer fue el cumpleaños de mi hijo Jorge Álvarez Nava”, dijo Epifanio Álvarez al agradecer a quienes los acompañan y “comparten nuestro dolor”. Advirtió que esta marcha “no será la última”. "¡Justicia, justicia!”, respondieron los manifestantes. “Enrique Peña Nieto tiene que agotar todas las líneas de investigación”, reiteraron los padres, al exigir que se castigue a los autores materiales e intelectuales por lo ocurrido en Iguala. Una importante concentración de personas los esperaba en el cruce y con dificultad alcanzaron las tres piezas de fierro pintadas de rojo del monumento. Al terminarse el pequeño mitin, los padres realizaron un pase de lista. Después de cada nombre, la asistencia completaba: “¡presentación con vida!”. Felipe de la Cruz denunció la presencia de un cerco policiaco que rodeaba el contingente de estudiantes. Exigió su retiro inmediato y subrayó que no ha habido incidente alguno en lo que va de la marcha. A las 16 horas la vanguardia de la marcha arribó al Zócalo capitalino. Poco a poco se sumaron contingentes a la movilización.

Comentarios