Denuncian que México vulneró ley ambiental con regasificadora y Zeta Gas

lunes, 10 de octubre de 2016
COLIMA, Col. (apro).- La Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte (CCA, por sus siglas en inglés) evidenció las violaciones del gobierno mexicano a la legislación ambiental en la autorización de los proyectos de la Terminal (regasificadora) de Gas Natural Licuado de Manzanillo (TGNLM) y Zeta Gas, construidos en los últimos años en las márgenes de la laguna de Cuyutlán. “Ambos proyectos no parecían ser congruentes con el ordenamiento ecológico (2003) aplicable al momento en que la evaluación del impacto ambiental fue presentada”, señaló en un expediente de hechos la organización intergubernamental con sede en Canadá. Esa comisión también presentó elementos que permiten afirmar que las autoridades de Colima modificaron en 2007 el ordenamiento ecológico, que se encontraba vigente desde 2003, con el propósito de otorgar sustento legal a la autorización del proyecto de la TGNLM por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), dado que esa fue considerada la principal obra de infraestructura energética del sexenio del presidente Felipe Calderón. El expediente de hechos, que no incluye conclusiones por parte de la CCA, fue resultado de casi ocho años de investigaciones derivadas de una petición interpuesta el 4 de febrero de 2009 ante ese organismo por la agrupación ecologista colimense Bios Iguana y su coordinadora general, Esperanza Salazar Zenil. Según el documento consultado por el reportero, las peticionarias aseveraron que México está incurriendo en omisiones en la aplicación efectiva de los artículos 35 de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección Ambiental y otras disposiciones legales en relación con los proyectos de la regasificadora y Zeta Gas, y sostienen que en ninguno de los dos se realizó la vinculación correspondiente con el ordenamiento ecológico aplicable en el momento de realizar la evaluación de impacto ambiental. Igual denunciaron que el Programa de Desarrollo Urbano de Manzanillo (PDUM) se modificó “casi cuatro meses después de que la empresa Zeta Gas del Pacífico presentara la MIA ante la Semarnat”, situación que no consideró la dependencia al momento de autorizar el proyecto de la Terminal GLP, además de que el proyecto es incompatible con las unidades de gestión ambiental (UGA) definidas por el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial de la Subcuenca Laguna de Cuyutlán (Proetslc) 2003. Respecto del proyecto de la regasificadora, las peticionarias sostienen que en la manifestación de impacto ambiental “no [se] realiza una vinculación con los instrumentos de planeación e instrumentos jurídicos aplicables”, y que ello no ocurrió sino hasta que el estado de Colima modificó el Proetslc en 2007. LA CCA, dedicada al impulso de la cooperación en asuntos ambientales entre los tres socios comerciales del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), recordó en el expediente que el proyecto Z Gas fue autorizado y construido mientras se encontraba vigente el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial de la Subcuenca de la Laguna de Cuyutlán (Proetslc) 2003, que permitía un aprovechamiento “siempre que se mantenga la fertilidad del suelo, se evite la erosión, se aproveche racionalmente el agua, se reduzcan los niveles de contaminación y degradación de los suelos, las aguas y el aire, y se conserve e incremente la cubierta vegetal”, además de que “uno de los criterios fundamentales de esta política (de conservación) es no cambiar el uso actual del suelo”. En el caso de la regasificadora, “si bien la autorización del proyecto se emitió luego de la entrada en vigor del Proetslc 2007, la manifestación de impacto ambiental del proyecto fue ingresada a la Semarnat cuando el Proetslc 2003 seguía aún vigente y preveía usos de suelo incompatibles con el proyecto”. La Comisión de Cooperación Ambiental hace notar que el proceso de modificación del Proetslc 2003 ocurrió de manera simultánea al análisis de la manifestación de impacto ambiental del proyecto de la regasificadora, lo que dio como resultado que el ordenamiento 2007 previera políticas, lineamientos, usos de suelo y criterios ecológicos que permitieron la compatibilidad del proyecto TGNLM con el nuevo ordenamiento. “La justificación para modificar el Proetslc 2003 se sustenta en que el área contaba con una gran presión derivada de desarrollos: el Complejo Termoeléctrico de Manzanillo, los proyectos de Terminal GLP y TGNLM, la explotación salinera —predominantemente artesanal— y el crecimiento urbano de Manzanillo. Asimismo, se tenían consideradas la construcción de la nueva línea de ferrocarril y un gasoducto, así como la habilitación de un futuro puerto para el recibo de contenedores en el vaso II de la laguna de Cuyutlán”. En su expediente de hechos, la CCA mostró cómo la Semarnat solicitó en dos ocasiones a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) un estudio que acreditara la forma en que las condiciones de los cuatro vasos de la laguna de Cuyutlán mejorarían por la apertura del canal Tepalcates (considerada en el proyecto de la regasificadora) y subrayó la necesidad de contar con “evidencias técnicas y científicas” que demostraran que las obras del proyecto garantizarían la aportación del flujo de agua requerido para mantener o mejorar la hidrodinámica, además de “información relativa al intercambio de volúmenes de agua de mar que ingresarán hacia todo el sistema y [su] repercusión”. Sin recibir respuesta favorable, el 11 de febrero de 2008 la Semarnat autorizó el proyecto de la TGNLM sujeto al cumplimiento de diversos términos y condicionantes, entre otros la elaboración de un estudio de hidrodinámica “que demuestre de forma integral la manera en que incidirá el flujo hidrológico hacia los cuatro vasos de la laguna, por la apertura del canal de Tepalcates”. El documento de la CCA establece que sin haber cumplido con la condicionante de elaborar un estudio de hidrodinámica, la CFE inició el 1 de febrero de 2010 los trabajos de dragado “en las áreas de agua” del proyecto TGNLM, y fue hasta el 27 de junio de 2012, poco antes de la inauguración de la obra por parte del presidente Calderón que la Semarnat determinó que la condicionante relativa a la información hidrodinámica se tenía por cumplida. De acuerdo con la opinión de expertos consultados por el secretariado de la CCA, el primer aspecto a resaltar es que en la manifestación de impacto ambiental del proyecto de la regasificadora “faltan datos e información ‘dura’ sobre las características ecológicas del manglar, incluyendo: área basal, densidad, características del suelo, hidroperiodo, productividad, zonificación de tipología y condición, entre otras”. De acuerdo con otro experto consultado por la CCA, el estado trófico de la laguna ha mejorado con el tiempo debido a la apertura del canal Tepalcates, principalmente en los vasos II y III. La condición del vaso I depende del canal Ventanas, mientras que el vaso IV recibe escasa influencia del canal Tepalcates, pero podría recibir más influencia del estero Palo Verde. “A pesar de los escasos datos de calidad del agua, la información disponible indica que hay aportes de aguas residuales domésticas e industriales, lo que representa un factor de deterioro de la laguna”. Y aunque la apertura del canal Tepalcates ha beneficiado la hidrodinámica general de la laguna, principalmente la de los vasos II y III, es muy probable que la diversidad biológica y ecología trófica de la laguna se haya modificado en ambos vasos. La falta de monitoreo ecológico sistemático de largo plazo impide hacer observaciones respecto de este factor. En suma, se sostiene el expediente, a pesar de algunas mejoras en el ecosistema de manglar de la laguna de Cuyutlán en Manzanillo, “éste ha sufrido serios impactos y reducción en su cobertura por perturbaciones hidrológicas, derivadas de las modificaciones tanto del sistema ambiental regional como del local”.

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