Llaman especialistas a abrir un 'diálogo social de alto nivel” entre México y EU

miércoles, 16 de noviembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Al encerrar su relación en los ámbitos comercial y político, los gobiernos de México y Estados Unidos fracasaron en “juntar a sus pueblos”, estimó hoy la académica Silvia Núñez García, directora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (Cisan) de la UNAM, en un intento de explicar por qué más de 60 millones de estadunidenses abrazaron el discurso de Donald Trump contra la migración mexicana y el libre comercio. A raíz del triunfo electoral del republicano, el martes 8, se publicaron cantidades de datos sobre la relevancia comercial de México para Estados Unidos, sin embargo, según Núñez, “no va a ser con ellos que vamos a convencer a los estadunidenses que México es un amigo”. Tras deplorar que los gobiernos de ambos países se olvidaron de los temas de sociedad y cultura, la académica urgió a abrir un “diálogo social de alto nivel” para recomponer los vínculos entre pueblos vecinos. Durante un foro organizado por la American Chamber of Commerce de México (Amcham) y frente a empresarios inquietos por las afectaciones que podría sufrir la economía mexicana con la llegada al poder de Trump, Núñez ilustró su pensamiento con el compromiso de Trump de renegociar –o desaparecer– el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Núñez, quien es también socióloga, estimó que, si bien el TLCAN multiplicó por 25 el comercio entre México y Estados Unidos en los últimos 22 años, los gobiernos de ambos países fueron incapaces de convencer a sus pueblos que este acuerdo “valía la pena”. En paralelo, sectores enteros de la población empobrecieron –los salarios acumulados de una pareja ya no bastan para permanecer en la clase media–, la brecha entre ingresos se profundizó de ambos lados de la frontera –México y Estados Unidos son dos de los cuatro países más desiguales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)–, y el rechazo a la clase política creció. La futura presidencia de Trump pone a temblar la “zona de confort” en la que México asentó su relación con Estados Unidos, según Núñez. Precisó: los sucesivos gobiernos mexicanos se conformaron con las ganancias generadas por las exportaciones y las remesas, en lugar de implementar un modelo de desarrollo “con equidad”. También dudó que la administración de Enrique Peña Nieto tenga la capacidad de convencer a los estadunidenses de que México es su aliado. “No tiene credibilidad”, opinó. Efectos negativos Según Jonathan Heath, asesor académico de la Amcham, si bien faltan nueve semanas para que Trump asuma la presidencia estadunidense, los resultados de la elección ya derrumbaron el indicador de confianza en la economía mexicana a sus niveles más bajos desde la crisis financiera de 2008-2009, pues Trump ya anunció su intención de equilibrar el balance comercial entre Estados Unidos y México. El economista retrató un desolador panorama económico para México en el corto plazo: las inversiones se van a detener –ante la incertidumbre de la política que adoptará Trump frente a México-- y la brecha entre el peso y el dólar podría agravarse, los cual generaría un disparo de la inflación y un derrumbe del crecimiento económico. Por si fuera poco, el ajuste al cambio monetario --la herramienta que utilizan los Estados para conseguir un balance entre importaciones y exportaciones--, no le sirve a México, según Heath. Abundó: En teoría, un dólar de alto valor cambiario debería incentivar las exportaciones mexicanas –se vuelven más baratas–, y frenar en el mismo momento las exportaciones de Estados Unidos. Pero en el marco del TLCAN, muchos de los productos que exporta Estados Unidos contienen insumos mexicanos. En consecuencia, reflexionó el economista, el dólar alto no genera mayores exportaciones mexicanas ni atrae más inversiones en el país.

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