Una simulación, las políticas públicas para frenar la violencia contra mujeres, reviran

viernes, 25 de noviembre de 2016
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis. (apro).- Tras cuatro días reunidas en el marco del Primer Congreso Feminista de Chiapas, decenas de mujeres de diversos estados y de otros países exigieron al gobierno de Enrique Peña Nieto frenar la violencia feminicida, fenómeno que se agudiza cada vez más en nuestro país, donde las políticas públicas para contrarrestarlo sólo son, hasta ahora, simulación. Mujeres indígenas y mestizas provenientes del sureste del país y de Guatemala, Perú y Argentina se reunieron en San Cristóbal de las Casas para analizar las problemáticas que enfrentan, como el incremento de feminicidios, el alcoholismo en sus comunidades, el despojo de sus territorios y la falta de inclusión en las políticas públicas. Al término del encuentro al que llamaron Primer Congreso Feminista de Chiapas, realizaron una marcha por la ciudad y un mitin en el que plantearon las causas que consideran son origen de la violencia y exclusión que padecen. En un documento leído en la plaza central de esta ciudad, las activistas fustigaron el sistema machista y la pobreza derivada de la política económica neoliberal que afecta a sus pueblos y comunidades. “Responsabilizamos al Estado mexicano y al sistema capitalista neoliberal  por la situación de pobreza y violencia que vivimos en todo el mundo, y específicamente en el estado de Chiapas, donde casi 90% de la población vive marginada del desarrollo y la justicia”, sostuvieron. Luego denunciaron la exclusión de que son objeto al momento de tomar decisiones en sus comunidades, en las asambleas, y en las políticas públicas. También repudiaron la violencia física que se ha incrementado en años recientes, y que motivó que apenas el lunes 21 el gobierno federal tuviera que emitir una alerta de género para siete municipios, hecho que fue impugnado por las mujeres, al considerar que la violencia se vive en los 122 municipios que conforman la entidad. “Nuestra identidad cultural y de género se construye desde nuestros territorios, somos parte de nuestros bosques, ríos y montañas, agua, viento, fuego y tierra, donde cumplimos roles históricamente asignados y restringidos a ser reproductoras y cuidadoras. Las mujeres seguimos estando al margen de las políticas de gestión territorial en todos los niveles de gobierno”, señalaron. “Proponemos crear una escuela para dar seguimiento a todo lo que hemos hablado en el Congreso Feminista, fortalecer nuestros liderazgos e intercambiar saberes, así como crear estrategias para fortalecer nuestras luchas”, explicaron en su pronunciamiento final.