Sector Salud discrimina a indígenas con VIH, acusa investigador del CIESAS

martes, 29 de noviembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Las políticas públicas del sector salud muestran deficiencias en atender a la población indígena de México portadora del virus del VIH y muestran discriminación por su origen étnico y condición socioeconómica, afirmó Rubén Muñoz Martínez, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). A propósito del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, a conmemorarse el 1 de diciembre, el centro académico emitió un comunicado en el que aseguró que hasta el tercer trimestre de 2016 se tenían registrados casi 186 mil personas que viven con VIH-Sida en México. No obstante, aclaró el doctor en Antropología, no existen estimaciones sobre el porcentaje de indígenas que viven con el virus. “Prevalece una política universalista que no toma en cuenta la exploración epidemiológica que ya se ha realizado en otros contextos de América, desagregada por etnicidad de una posible prevalencia diferenciada, fruto de las desigualdades sociales y en prevención, atención y seguimiento oportuno en las comunidades originarias con respecto a la población no indígena”, consideró. El investigador aseguró que la discriminación es directa contra los pacientes indígenas portadores del virus, pues los menosprecian y culpan de los problemas del apego al tratamiento antirretroviral. Peor aún, agregó, como los doctores no hablan sus lenguas con frecuencia deben pedir ayuda de intérpretes no profesionales, algunos miembros de la familia del usuario u otros actores de su entorno que pueden comprometer su anonimato y una adecuada atención y seguimiento. “Se rompe el derecho a la confidencialidad de los pacientes, quienes tampoco pueden hablar con libertad de sus casos”, advirtió. El investigador del CIESAS mencionó el caso de los indígenas chiapanecos que viven con el virus, pues las clínicas especializadas están lejos de sus comunidades de residencia; además de que el medicamento antirretroviral y para infecciones oportunistas a veces no llega o se centraliza en las ciudades y ya no se distribuye en las comunidades. Lo mismo sucede también con las pruebas CD4 y carga viral, además de que falta comunicación médico-paciente por la escasa mediación de la institución de salud por diferencias lingüísticas y culturales. Según las cifras del especialista, Chiapas ocupa el cuarto lugar en la incidencia por 100 mil habitantes en cuanto a nuevos casos detectados de Sida en el país en 2015. Al mismo tiempo, está en el cuarto lugar en defunciones con cifras del 2012. Muñoz Martínez urgió a desarrollar una política pública de salud “más integradora, con traductores lingüísticos y culturales profesionales, personal de salud comprometido con la atención respetuosa con los derechos humanos y sensible a la diversidad cultural y con datos epidemiológicos desagregados por etnicidad”.

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