Peña en marzo de 2016: "acabar con los gasolinazos ayuda a las familias y las empresas"

martes, 27 de diciembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El fin de los gasolinazos y la reducción del precio de los combustibles fue un argumento utilizado por el presidente Enrique Peña Nieto para promover la Reforma Energética, publicitar los supuestos beneficios que una vez aprobada estaba generando y presumir que los mejores precios eran resultado de las políticas públicas implementadas en su administración. Luego, reculó. Negó haber prometido evitar los gasolinazos y aseguró, a contrapisa de lo expuesto meses antes, que sólo afectaba a las personas de mayores ingresos. Con el anuncio del incremento que se aplicará a las gasolinas Magna y Premium, así como al Diesel a partir de enero de 2017, cuando dichos combustibles alcancen un récord histórico, una consulta a sus discursos, mensajes en redes sociales y otras actividades, permiten observar la evolución de las explicaciones presidenciales al respecto. Por ejemplo, en abril de 2013, cuando envió la iniciativa de Reforma Energética al Senado de la República, Peña Nieto aseguró en un mensaje a la nación que se reduciría el costo de la energía. Una vez aprobada dicha reforma y sus leyes secundarias, el 5 de enero de 2015 aseguró en su Mensaje a la Nación con motivo del Año Nuevo: “ya no habrá gasolinazos”. Entre otros comentarios en el mismo sentido, el pasado 11 de marzo de 2016, Peña Nieto expuso ante la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), presumiendo los efectos de su Reforma Hacendaria: “… a partir de 2015 se acabaron los incrementos mensuales a los precios de otros insumos energéticos clave, como la gasolina, el diésel y el Gas LP. La eliminación de los famosos gasolinazos, no sólo ayuda a la economía de las familias, también mejora los costos de operación de las empresas”. Meses después, el 1 de septiembre de este año, luego de registrarse los primeros dos incrementos en julio y agosto anteriores, Peña Nieto sostuvo un encuentro con jóvenes a propósito de su IV Informe de Gobierno. En Palacio Nacional, con muchachos becarios y beneficiarios de programas gubernamentales, el mandatario reculó: “Nunca comprometí el que no fuera a incrementarse la gasolina ¿Por qué no comprometí reducir la gasolina?”, se planteó para luego explicar: “Hacia donde estamos transitando es a buscar que el precio de la gasolina se liberalice, es decir, este sujeto a la libre competencia, como ocurre en la gran mayoría de los países. México es de los pocos países que pone un precio fijo a la gasolina y esto nos lleva al gobierno a veces dedicar recursos o subsidios para la gasolina, importantes inversiones. “En el pasado, en el sexenio pasado, hubo años en los que dedicaron más de 300 mil millones de pesos al año para subsidiar la gasolina”. Con lo anterior, Peña Nieto dijo que esos subsidios eran un “impuesto regresivo” que beneficiaba a los que tenían mayores ingresos “porque son los que tienen vehículo propio, son quienes consumen más gasolina”. Por ello, indicó, se debía liberalizar el precio de la gasolina, con libre competencia, para evitar “el que tengamos que subsidiar un precio fijo a la gasolina, y que esos recursos se apliquen, como hasta ahora ha venido haciendo, a los temas que son de mayor importancia y de mayor necesidad para la población: hospitales, escuelas, carreteras”.