"ContrAcciones"

lunes, 1 de febrero de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- ¿Para quién se trabaja?, ¿para qué se trabaja?, ¿quién se beneficia y qué se sacrifica? Emma, la ejecutiva de un gran corporativo, no se lo pregunta, simplemente reacciona a las exigencias para conservar el empleo y seguir siendo parte de un corporativo que exprime la sangre hasta cancelar la vida. Ella sólo quiere permanecer y responder eficazmente a los lineamientos de la empresa. Las consecuencias, primero imperceptibles, se convertirán en el mayor obstáculo para la realización personal y vivir la vida plenamente. ContrAcciones, del joven autor inglés Mike Bartlett, bajo la dirección de Alejandro Velis, es una obra aséptica que muestra la voracidad de los grandes corporativos donde la persona es anulada y el monstruo invisible del que manda en pos de la mayor productividad, devora cualquier intento de individualidad. En la obra de teatro, el corporativo es representado por la gerente (Aída López), mientras Emma (Carmen Mastache) es una ejecutiva de alto nivel productivo que representa a los empleados. ContrAcciones está constituida por escenas cortas que suceden en la oficina de la gerente; escenas que conservan este tono expedito y formal entre jefe y subalterno tratando asuntos laborales, y las condiciones en que se realiza el trabajo. El tema en conflicto es una cláusula del contrato, donde se establece la prohibición de las relaciones románticas y sexuales entre los empleados. Por tal motivo la gerente está en su derecho de preguntar una y otra vez si esto le está sucediendo a Emma. La valoración “objetiva” de esta situación tan subjetiva se torna absurda y contradictoria, siendo para la historia de Emma devastadora. La obra está estructurada en 14 entrevistas donde se cuestiona la evolución amorosa de la ejecutiva con un empleado, y marcan el paso del tiempo. Originalmente, ContrAcciones era una obra radiofónica y eso se nota en los cortes tajantes entre una y otra escena, lo cual la vuelven demasiado rígida y monótona. El director Alejandro Velis, que con esta obra celebra 30 años de trayectoria, salva un poco la situación haciendo transiciones a la vista y dejando a los personajes la mayor parte del tiempo en el escenario. Encuentra escenas brillantes como la sorpresa de ver a Emma ante lo que perdió y lo que tiene que hacer con ello. Los límites a los que lleva el autor al personaje trabajados con humor negro, son escalofriantes y cuestionables moralmente. El trabajo de dirección crea un trazo escénico fluido, como mecanismo cuyos engranajes funcionan armónicamente. Los personajes transitan de un lugar a otro para volver a la oficina como foco de atención. Optimiza los espacios de la escenografía, que consta de una pasarela, asientos móviles y otros lugares como zona de la cafetería y el escritorio de la empleada. Son excesivos los espacios planteados, dado su poco uso dramático, pero a pesar de eso la escenografía de Patricia Gutiérrez es dinámica y atractiva visualmente. Las actrices, guiadas por el director, abordan sus personajes con profundidad. Carmen Mastache devela, en un principio, fortaleza, seguridad y la rigidez necesaria de una ejecutiva de ventas eficaz, para irse quebrando por dentro hasta hacer evidente su destrucción y su posterior automatización. Aída López se mantiene sin mostrar sus debilidades, como se le exige a una gerente, pero su actuación también se sitúa en las mismas actitudes corporales y gestuales que utiliza en muchos otros de sus personajes. ContraAcciones se presenta lunes y martes en el Teatro el Granero del Centro Cultural del Bosque del INBA.

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