En picada, el avance del desarrollo democrático en México

miércoles, 11 de mayo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Por donde se le mire, el avance del desarrollo democrático en México va en picada por los problemas de corrupción a los más altos niveles del gobierno, pero también por el narcotráfico y la falta de resultados en materia económica y en la investigación por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero. Al darse a conocer el Índice de Desarrollo Democrático de América Latina (IDD-Lat) elaborado por las organizaciones Konrad Adenauer Stiftung y Poli Lat, con la participación del Colegio de México (Colmex), el Instituto Nacional Electoral (INE) y la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), los resultados para nuestro país fueron decepcionantes. En este ranking México se colocó en la posición 10 (cuatro menos que en 2014), es decir, empeoró su puntaje de desarrollo democrático en más de 12%, con lo que obtuvo su peor valor desde 2002. Según el documento, históricamente México formó parte del grupo de países con desarrollo democrático medio, pero por primera vez se colocó por debajo del promedio y ahora forma parte del conjunto de países con bajo desarrollo democrático, al lado de El Salvador, Paraguay, República Dominicana y Colombia. Para medir el desarrollo democrático, el reporte toma en cuenta cuatro dimensiones: la democracia de los ciudadanos, de las instituciones, social y económica. En el caso de México, el comportamiento de las dimensiones ha sido negativo, salvo en lo que se refiere a democracia de los ciudadanos, donde se logró un incremento de 12%. En el resto presenta caídas, la más fuerte en democracia de las instituciones. En las variables que presentan los resultados sociales y económicos, los retrocesos no han sido tan significativos como para que caiga por debajo del promedio regional. Pero si se toma en cuenta la zona geográfica de los grandes países, el comportamiento de México es opuesto al de Brasil, que muestra una tendencia positiva. En zona de alarma De acuerdo con el reporte de 267 páginas, nuestro país “está entrando en una zona de alarma, porque es la cuarta caída consecutiva que presenta en la serie histórica y ha perdido intensidad de desarrollo”. Desde que se comenzó a medir el IDD-Lat, en 2002, México se colocó más allá de la sexta posición y con expectativas de poder ingresar al grupo de países con alto desarrollo democrático. Sin embargo, para 2015 descendió cuatro escalones, cerca de traspasar el límite para caer al mínimo desarrollo democrático. En el pilar que mide la calidad institucional y eficiencia política, cayó por tercer año consecutivo. Según el estudio, este comportamiento se debe a los retrocesos en los indicadores de accountability y desestabilización de la democracia. Y por primera vez, señala, México es castigado por el factor de anormalidad democrática por la crisis institucional que se vivió en 2014 tras la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Como consecuencia, el país perdió siete posiciones en el ranking regional, pasando del séptimo al catorceavo lugar. De hecho, en esta dimensión el país forma parte del grupo de naciones con mínimo desarrollo democrático, junto con Paraguay, Nicaragua, Brasil, Ecuador y Venezuela. En la dimensión social también presenta un fuerte retroceso a consecuencia de las caídas en los indicadores que componen la variable eficiencia en salud y en educación. La puntuación recibida en democracia social es la segunda más baja desde 2002 a la fecha, y sólo presentan resultados levemente positivos los indicadores de desempleo y de población bajo la línea de pobreza. Por último, en la dimensión que da cuenta de la capacidad para generar políticas que aseguren eficiencia económica, el país muestra una muy mala puntuación. Desde 2013 México ya no lidera esta dimensión, y ahora perdió el segundo lugar al ser precedido en el ranking regional por Uruguay y Panamá, a raíz de una caída en los indicadores de libertad económica, PIB per cápita e inversión. Las alzas operadas produjeron, tal como ocurrió en 2014, una brecha de ingreso y endeudamiento. Ayotzinapa y narcotráfico tumban desarrollo En una nota sobre México contenida en el documento se esboza la crisis profunda que enfrenta el gobierno de Enrique Peña Nieto. Según el autor de dicho texto, Carlos Castillo, durante 2014 los principales hechos que acontecieron en el país se dividen en dos etapas que podrían calificarse como antes y después de Ayotzinapa. “Este hecho puede calificarse como la primera gran crisis del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, y devino en una serie de conflictos posteriores que afectaron la confianza ciudadana, sacaron a la luz la enorme corrupción de las autoridades locales y revelaron que la estrategia del gobierno federal frente al crimen organizado fue insuficiente y ineficaz, generando incluso un contraste en la opinión pública frente al abordaje que ante el tema del narcotráfico realizó el expresidente Felipe Calderón”, señala. Y enfatiza los actos de corrupción en el más alto nivel del gobierno federal. El primero tiene que ver con la licitación del tren de alta velocidad que cubriría el tramo México-Querétaro (unos 300 kilómetros), con preferencia para empresas relacionadas con miembros del gabinete presidencial y del propio presidente, aumentando en poco más de 20% el precio original del proyecto, terminando en cerca de 5 mil millones de dólares. “La licitación fue al final cancelada y uno de los proyectos clave de infraestructura del sexenio quedaba pues detenido por razones de poca transparencia y nepotismo”, precisó. El segundo acto de corrupción fue la revelación, fruto de una investigación periodística, de que la esposa del presidente, Angélica Rivera, poseía una residencia valuada en siete millones de dólares, préstamo que obtuvo de empresarios que habían sido beneficiados durante el paso de Peña Nieto por el gobierno del Estado de México, además de la casa de Malinalco del secretario de Hacienda, Luis Videgaray. Así, la percepción del país en el exterior no se puede ocultar, pese al discurso oficial, y como muestra esta el ranking donde México obtiene sus peores resultados y se encamina a un desarrollo de países de bajo perfil. Los países mejor posicionados en el IID-Lat fueron Uruguay, Costa Rica, Chile, Panamá, Perú, Argentina, Ecuador, Bolivia y Brasil.

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