Uniones entre personas del mismo sexo no se equiparan al matrimonio: Iglesia

miércoles, 18 de mayo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) reconoció como una prioridad evitar cualquier tipo de discriminación, sin embargo, dijo, las uniones entre personas del mismo sexo no pueden equipararse al matrimonio. Al fijar su postura sobre la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto respecto del matrimonio civil igualitario, destacó que “ninguna unión precaria o cerrada a la comunicación de la vida nos asegura el futuro de la sociedad. “Lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada”. En ese sentido, la CEM reafirmó “la enseñanza sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer”. En un comunicado, los obispos de México subrayaron que valoran “todas las propuestas y acciones que promuevan el reconocimiento y protección de los derechos de todos y el deber que cada persona tiene de respetar la dignidad de los demás”. Y destacaron que frente a los anuncios dados a conocer ayer por el Ejecutivo federal, “en los que manifiesta su compromiso con la construcción de un México que reconoce en la diversidad una de sus mayores fortalezas, reconocemos que es prioritario evitar toda discriminación”, pero las uniones de hecho o entre personas del mismo sexo, insistieron, “no pueden equipararse sin más al matrimonio”. “También consideramos que ante las iniciativas dadas a conocer y que dan comienzo a todo un proceso legislativo y democrático, es necesario estudiar a fondo todas las consecuencias que conllevan”. Los obispos manifestaron que en la pluralidad que caracteriza a México, “todas las voces deberán ser escuchadas con seriedad y espíritu de diálogo constructivo, en pleno respeto a las instituciones”. Asimismo, mencionaron que “toda persona, independientemente de su orientación sexual, ha de ser respetada en su dignidad, y tratada con compasión y delicadeza, procurando evitar todo signo de discriminación injusta, y particularmente cualquier forma de agresión y violencia”. De acuerdo con el comunicado de la CEM, la Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona, “y hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir ninguno. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre. “Por lo que se refiere a las familias, se debe tratar de asegurar un respetuoso acompañamiento, con el fin de que aquellos que manifiestan una orientación sexual distinta puedan contar con la ayuda necesaria para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su vida”. Agrega: “En una sociedad en la que ya no se advierte con claridad que sólo la unión exclusiva e indisoluble entre un varón y una mujer cumple una función social plena, por ser un compromiso estable y por hacer posible la fecundidad, reconocemos la gran variedad de situaciones familiares que pueden brindar cierta estabilidad, pero las uniones de hecho o entre personas del mismo sexo, por ejemplo, no pueden equipararse sin más al matrimonio”. Concluye: “México ha seguido desde el año 2009 un camino jurisprudencial y también legislativo en el que atendiendo criterios jurídicos de instancias internacionales ha reconocido como discriminatoria cualquier ley que impida a las parejas de personas del mismo sexo acceder al matrimonio civil. Frente a ello, debe afirmarse que no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia”.

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