Bayer aumenta a 75 mil mde su oferta para comprar a Monsanto

jueves, 2 de junio de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El gigante farmacéutico Bayer incrementó hoy su propuesta para comprar al emporio de la agroquímica Monsanto. De acuerdo con la agencia Reuters, la empresa alemana consiguió promesas de crédito de distintos bancos que alcanzan hasta 75 mil millones de euros (mde) –equivalente a 83 mil 640 millones de dólares--, un monto superior a las riquezas de 124 países. El pasado 23 de mayo, Bayer ofreció 62 mil millones de dólares para absorber el líder mundial de la industria transgénica –junto con sus patentes de organismos genéticamente modificados y pesticidas--, con el objetivo de convertirse en la empresa dominante de la agroindustria en el mundo. La empresa estadunidense se negó, al considerar que la oferta era “demasiado baja”. Monsanto realizó el año pasado ventas por 15 mil millones de dólares, cifra inferior en 5% a las de 2014. La empresa produce una amplia gama de semillas modificadas en laboratorios para que las plantas sobrevivan a los pesticidas y herbicidas que comercializa. Entre ellos destaca el famoso Roundup, cuyo principal agente químico, el glifosato, divide a la comunidad científica. En marzo de 2015, el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó al agente químico de “cancerígeno probable para el ser humano”. Para mayo pasado, otro estudio de la OMS elaborado para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), estimó que era “poco probable” el riesgo de sufrir cáncer para los humanos que comieran alimentos infectados por glifosato. A nivel internacional, Monsanto tiene de una imagen muy cuestionada. Organizaciones y activistas denuncian los supuestos daños ecológicos y sociales que provocan sus productos y cuestionan sus estrategias de promoción del modelo agroindustrial, mediante una labor de cabildeo político y económico. De hecho, cada 21 de mayo se organiza una “marcha mundial contra Monsanto” en decenas de países del mundo. Por su parte, Bayer es una de las empresas farmacéuticas más grandes y antiguas del mundo –fue la primera en patentar la aspirina--, que incursionó en el mercado de la agroquímica en 2002. Entre otros productos, fabrica el pesticida Gaucho –mismo que fue señalado por sus supuestos efectos mortales sobre las abejas—, así como una gama de semillas transgénicas. El año pasado, su rama agroquímica realizó ventas globales por 10 mil 367 millones de euros, una cuarta parte de sus ventas globales, las cuales se elevaron a 46 mil 300 millones de euros. No es caso aislado Dicha fusión de magno tamaño no es un caso aislado en la industria de agroquímica, la cual atraviesa un periodo difícil debido a los precios bajos de los productos agrícolas. En diciembre pasado, otros dos gigantes, los estadunidenses Dow Chemicals y DuPont, oficializaron su fusión, cuyo valor bursátil se eleva a 130 mil millones de dólares. Si fuera un país, el grupo se colocaría en el lugar 57 en términos de Producto Interno Bruto (PIB). Apenas dos meses más tarde, el 3 de febrero, los directores de la empresa suiza Syngenta y de la paraestatal china Chemchina anunciaron la próxima adquisición de 100% de las acciones de la primera por la segunda, en una transacción que se elevaría a 43 mil millones de dólares. La negociación sigue en curso, ya que requiere el aval de las autoridades regulatorias de Estados Unidos. De acuerdo con la organización GM Watch, Monsanto es propietaria de 23% de los patentes de semillas comercializadas en el mercado internacional. La sigue DuPont, con 15% y Syngenta, con 9%. En México, la industria transgénica –Monsanto, Dow, DuPont, Syngenta y Bayer incluidos-- enfrenta una demanda colectiva que le impide la comercialización y la siembra de semillas de maíz transgénico, debido a una medida precautoria dictada en septiembre de 2013. Dos años y medio más tarde, esta medida sigue vigente. Resistió más de 93 impugnaciones y 22 amparos promovidos por las empresas transnacionales y dependencias del gobierno federal, entre ellas la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). En una fecha aún indefinida, la justicia mexicana tendrá que definir si la siembra de maíz transgénico en el país pone en peligro las especies nativas del grano y amenaza la biodiversidad del país, como lo sostienen las organizaciones y activistas que promovieron la demanda colectiva. En caso contrario, levantaría la medida precautoria y permitiría de facto la comercialización de semillas transgénicas en el país. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concedió el pasado 4 de noviembre un amparo a comunidades mayas de la Península de Yucatán con el que suspendió el otorgamiento de permisos de siembra de soya transgénica en la región. El argumento fue que éstos fueron otorgados sin respetar el derecho a la consulta libre, previa e informada de los habitantes. Desde hace tres años, los pobladores luchan contra la producción de soya transgénica en la región. Según ellos, el modelo agrícola deteriora el agua, incentiva a la deforestación y erradica las abejas, la principal fuente de ingreso de las comunidades.

Comentarios