Norberto Rivera pide perdón por sus 'debilidades, pecados y omisiones”

lunes, 4 de julio de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).— Durante la misa conmemorativa por sus 50 años de ordenación sacerdotal realizada ayer domingo, el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, pidió perdón por sus “debilidades”, “pecados” y “omisiones” que cometió a lo largo de toda su trayectoria religiosa. En su homilía, celebrada en la Catedral Metropolitana, dijo el cardenal Rivera: “Desde lo más profundo de mi ser, pido perdón al Señor y a su pueblo santo por mis debilidades y pecados y por omisiones y frialdades”. También dio “gracias a Dios” por haberlo elegido sacerdote, sin tener “mérito alguno” ni tampoco “capacidad para tan gran misión”. Y agradeció a sus fieles y presbiterio “por acompañarme en estos 50 años de vida sacerdotal”. Agregó: “Hoy celebramos 50 años de aquella imposición de manos que nos transformaron y nos enviaron a la misión. Lo celebramos en esta grandiosa y bellísima catedral que por siglos ha sido centro de la misión confiada por Cristo”. Y su misión como pastor, especificó, es tratar “de curar las llagas del cuerpo social; de rehacer el tejido social; de luchar contra el hambre y la pobreza extrema que sufren tantos hermanos nuestros; de buscar remedio para las epidemias que todavía se ceban sobre la parte más débil de nuestra sociedad; de luchar contra el analfabetismo, indigno de personas libres; de cubrir la desnudez de quienes no tienen vestido ni techo; de darles calor de hogar a todos los niños de la calle y de las coladeras”. El cardenal también dio lectura a una carta que le envió el Papa Francisco, para felicitarlo por sus 50 años de sacerdote. A la ceremonia religiosa asistieron los obispos auxiliares de la arquidiócesis, así como los rectores de la Catedral Metropolitana y de la Basílica de Guadalupe. Además asistieron el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez; el obispo de Colima, Marcelino Hernández; y el obispo emérito de esta misma diócesis, Gilberto Valbuena. El viernes pasado, el cardenal Rivera también festejó en Puebla sus bodas de oro sacerdotales. Solo que ahí lo increpó un grupo de feligreses, echándole en cara la protección que le dio –cuando Norberto era obispo de Tehuacán, Puebla-- al cura pederasta Nicolás Aguilar, quien sigue prófugo de la justicia.

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