'Seguiremos caminando hasta encontrar a los 43”, clamor en el Zócalo

lunes, 26 de septiembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El sol ya había caído cuando un normalista tomó la palabra. Hace dos años, recordó, “aproximadamente a esta hora iniciaba la pesadilla en Iguala. 43 desaparecidos, el homicidio de tres... no pueden quedar en la impunidad”. Frente a él, en la plancha del Zócalo capitalino, seguían miles de participantes a la marcha que conmemoró los dos años de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero. Desde el templete instalado entre el Palacio Nacional y la sede del gobierno de la Ciudad de México, los padres expresaron dos años de tristeza y rabia acumuladas desde la noche del 26 de septiembre de 2014. Y reafirmaron que no abandonarán la búsqueda de los normalistas. También recordaron que durante dos años recorrieron en distintas ocasiones el país, realizaron campañas en el plano internacional, enfrentaron las mentiras y la falta de voluntad del gobierno por investigar sobre el paradero de sus hijos. Entre repudios a la administración federal y al presidente Enrique Peña Nieto, agradecieron el apoyo de la ciudadanía, de organizaciones sociales y del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), los cuales los acompañaron a lo largo de estos dos años de búsqueda. La madre Carmelita Cruz desató su desesperación: “Que no nos entreguen cuerpos”, advirtió, “porque vida se cobra con vida”. Vidulfo Rosales, el abogado de los padres, se dirigió a la administración federal: “A este gobierno corrupto de Enrique Peña Nieto que, pese a los constantes llamados que hizo para que se olvidaran de los 43, fracasó de manera rotunda”. “Seguiremos caminando hasta encontrar nuestros 43 compañeros”, advirtió. “Nosotros no quisimos estar aquí”, dijo Joaquina García Velázquez al pedir a la asistencia, con la voz quebrada, “que nos sigan apoyando”. Tras agradecer a los manifestantes, Epifanio Álvarez recordó que “hace dos años a esta hora nuestros hijos estaban a salvo”, y declaró: “Fueron dos años de sufrimiento, el pinche gobierno quiso darnos dinero (...) esas mentiras que nos hicieron nos han lastimado desde un principio”. “Son inocentes nuestros hijos, sabemos que nada deben”, aseveró. “No va a terminar como (Peña Nieto) pensaba, no vamos a volver a nuestras casas (...) Sabemos que los militares estuvieron ahí”. “No están solos”, gritó la muchedumbre. Hilda Leguideño planteó por su parte que “nosotros no claudicaremos en la búsqueda de nuestros hijos y exigiremos justicia”. “No vamos a conmemorar, vamos a luchar, a protestar y derrumbar este gobierno podrido”, gritó Felipe de la Cruz, vocero del movimiento, al invitar a “todo mexicano digno” a declararse “en contra de este gobierno”. Detrás de los padres estaba tendida una manta en la que se podían leer las exigencias del movimiento: “Presentación con vida de los 43 normalistas”, “No más desaparecidos, respeto a los derechos humanos”, “Cumplimiento cabal a las recomendaciones del GIEI”, “Castigo a los culpables” y “Apertura de nuevas líneas de investigación”. Decenas de miles de personas –activistas, normalistas, sindicalistas, estudiantes e integrantes de organizaciones sociales sobre todo– participaron en la marcha, bajo el monitoreo de activistas e incluso de la oficina mexicana del Alto Comisionado de la ONU sobre Derechos Humanos. Los padres de los 43 encabezaron la marcha, vestidos con chalecos rojos. Entre sus manos agarraban las mantas blancas con los rostros de sus hijos desaparecidos. En los últimos dos años estas mantas recorrieron las calles de México, pero también de Estados Unidos y de Europa. “Ya no queremos otro año más”, exhortó un padre de familia mientras caminaba, al añadir: “No vamos a dejar de exigir la vida de nuestros hijos”. Detrás de ellos caminaron contingentes de normalistas, liderados por un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos, de Ayotzinapa. Al llegar al “anti monumento a los 43”, ubicado en el cruce de Reforma y Bucareli, los padres dieron un pase de lista que terminó con un llamado a la justicia. Unos manifestantes parados en una banqueta exhibieron una manta con la fotografía de Tomás Zerón de Lucio acompañada por la mención: “PGR, cómplice”. En abril pasado, el GIEI señaló que Zerón, entonces titular de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), afectó la escena del basurero de Cocula de manera irregular, mintió en la investigación sobre la tragedia de Iguala y manipuló evidencias. Desde esta revelación, los padres exigieron a la PGR que destituyera e investigara a Zerón, cercano de Peña Nieto desde su administración en el Estado de México. El pasado 14 de septiembre, Zerón renunció a la AIC; sin embargo, horas después fue nombrado secretario técnico de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), lo que los padres recibieron como un insulto. Durante hora y media, la marcha recorrió el Paseo de la Reforma de manera pacífica. En el cruce con Juárez la policía intervino cuando estallaron unos petardos. Los inconformes reclamaron justicia en uno de los casos más emblemáticos de violaciones a los derechos humanos perpetrados por el Estado mexicano bajo la administración de Peña Nieto. A las 18:30 horas la marcha alcanzó la explanada del Zócalo capitalino, ocupada por dos gigantescas carpas blancas del gobierno capitalino. En las fachadas de los edificios que rodean la Plaza de la Constitución seguían colgados los adornos y símbolos nacionales, instalados para la celebración de la Independencia del pasado 15 de septiembre. A diferencia de manifestaciones anteriores –entre ellas la del jueves 15–, el gobierno capitalino no impidió hoy el paso al Zócalo.