Víctima denunciará a Arquidiócesis por encubrir a cura pederasta

miércoles, 7 de septiembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Tras el reciente encarcelamiento del cura pederasta Carlos López Valdés, quien abusó sexualmente del niño Jesús Romero Colín cuando se desempeñaba como párroco de la Arquidiócesis Primada de México, los abogados de la víctima adelantan que emprenderán acciones legales contra la Arquidiócesis porque tuvo “responsabilidad estructural” al no denunciar al sacerdote ante las autoridades civiles. En una conferencia de prensa realizada hoy, los abogados David Peña, Luis Ángel Salas y Karla Micheel –defensores de Romero Colín– señalaron que la Arquidiócesis jamás denunció a su sacerdote ante la Procuraduría General de Justicia (PGJ) capitalina, a pesar de que tenía plenamente documentados los abusos sexuales cometidos por su párroco. “La Arquidiócesis no acudió ante la Procuraduría a denunciar a su sacerdote. La denuncia la interpuso la víctima. Y ya cuando esta denuncia fue interpuesta, la Arquidiócesis se negó a colaborar en las investigaciones. De manera que hay una responsabilidad estructural por parte de la Iglesia. Y ahora nos vamos a enfocar en este aspecto”, adelantaron los litigantes. También señalaron que, durante años, la misma Procuraduría no quiso investigar el tema, sino hasta hace poco, a raíz de que el año pasado la Comisión de Derechos Humanos capitalina emitió una recomendación en su contra, porque actuó de “manera omisa”. De ahí que, dijeron los abogados, también debe sancionarse a los funcionarios de la Procuraduría que, coludidos con la Iglesia, tuvieron “congelado” el caso. “El arresto de Carlos López Valdés es apenas el inicio del proceso. Todavía falta precisar la responsabilidad institucional de la Iglesia, pero también de los funcionarios públicos de la Procuraduría que se negaron a investigar el caso”, recalcaron. López Valdés fue arrestado el pasado 27 de agosto, en Jiutepec, Morelos. Después fue trasladado al Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, en la Ciudad de México, donde actualmente está preso, acusado de cometer el delito de violación. Entre 1994 y 1999, cuando se desempeñaba como párroco del templo de San Agustín de las Cuevas, ubicado en la delegación Tlalpan, al sur de la capital, López Valdés abusó sexualmente de Romero Colín, quien entonces era un niño que se desempeñaba como su monaguillo. Avergonzado y confundido, Romero Colín no se atrevió a denunciar al párroco ante las autoridades eclesiásticas y civiles, sino hasta 2007, cuando denunció el hecho ante la Arquidiócesis y la Procuraduría capitalina. Ese mismo año se abrió un proceso en el tribunal eclesiástico de la Arquidiócesis en contra del sacerdote y fue declarado culpable, pues le encontraron fotografías donde aparecía abusando de menores de edad. En 2011, la Iglesia lo inhabilitó como párroco, pero sólo formalmente, pues durante el juicio eclesiástico y todavía después del fallo, el pederasta seguía oficiando misas. Luego, el religioso se fue a vivir a Jiutepec, donde tenía una casa de descanso. Mientras tanto, la PGJ argumentó que no daba con su paradero, pero tampoco citaba a declarar a Jonás Guerrero y a Marcelino Hernández, quienes fueron obispos auxiliares de la Arquidiócesis de México cuando se cometieron los abusos y estuvieron al tanto de éstos. Fue hasta este año cuando las autoridades citaron a declarar a los dos prelados. Luego arrestaron a López Valdés. Tuvieron que pasar nueve años para que la Procuraduría actuara. La víctima, Romero Colín –hoy de 33 años– estuvo presente en la conferencia de prensa de hoy. Y señaló: “Durante casi una década, la Arquidiócesis estuvo protegiendo a su sacerdote. Nunca lo denunció ante las autoridades civiles. Ni tampoco quiso colaborar durante la investigación de la Procuraduría, pues ni siquiera le entregó a ésta el expediente de su tribunal eclesiástico”. Y concluyó al señalar que, aunque el arresto del pederasta es un “avance”, todavía falta castigar a quienes lo encubrieron.

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