Detractores del matrimonio igualitario piden recuperar el espacio arrebatado por 'minorías ruidosas”

jueves, 8 de septiembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Organizaciones como la Unión Nacional Cristiana por la Familia, Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días, y el Frente Nacional por la Familia, refrendaron su rechazo contra la iniciativa del gobierno federal a favor del matrimonio igualitario y exigieron respeto a su derecho a educar a sus hijos conforme a sus valores. “La familia y los hijos no son laboratorio social” se lee en un desplegado publicado en diarios de circulación por las organizaciones y dirigido al presidente Enrique Peña Nieto, quien impulsó la iniciativa; a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Congreso de la Unión, iniciativa privada, organizaciones civiles y sociedad en general. En el texto explican las razones por las que participarán en las movilizaciones que se realizarán el próximo sábado en 60 ciudades del país y en esta ciudad el 24 de septiembre. “Voy a marchar porque quiero que mi voz se escuche, que se oiga lo que pienso, y porque como ciudadano, quiero recuperar el espacio público que nos han querido arrebatar algunas minorías ruidosas, cuya intolerancia secuestra el derecho de la mayoría”, señala el texto del desplegado. Las organizaciones, entre las que también se encuentran Voto Católico y la Iglesia de Dios en México, argumentan que quienes van a marchar, lo harán porque creen que la educación laica y gratuita “debe ser también libre de imposiciones e ideologías, como la ideología de género, que se disfraza de tolerancia e inclusión pero promueve todo lo contrario. Ideología sí, biología no”, recalcan. Además argumentan que padre y madre tienen el derecho inalienable de educar a sus hijos y nadie se los puede quitar, ni imponerles cómo educarlo o qué decirles. Y más, subrayan: “El Estado NO tiene el derecho ni la función legal de contravenir a los padres de familia, ni de enseñar a sus hijos en las escuelas cosas contrarias a sus valores y convicciones”. Los niños, abundan, tienen derecho a no ser expuestos a “contenidos impropios” para su edad y nadie tiene derecho a decirles que el sexo es la razón de su vida, que lo que quieran hacer está bien y que nada de lo que hagan con su cuerpo y sexualidad tiene consecuencias. Luego, rechazan que vayan a marchar porque se los haya dicho un cura, un obispo, líder espiritual, religioso o político alguno, pero sí –admiten—van a marchar “codo a codo” con obispos, curas, pastores, predicadores, vendedores, abogados, doctores, arquitectos, madres, padres, hijos, niños, ancianos, jóvenes, católicos, ateos, evangélicos, pentecostales, mormones y agnósticos que consideran que tienen derecho a un debate público y político sobre el tema. También señalan que no marcharán en contra de los derechos de alguien, ni por odio a quienes se sienten atraídos por personas del mismo sexo pues “toda persona, sin ninguna discriminación, merece nuestro máximo respeto.

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