Las condiciones humillantes de la clase trabajadora en México son más lacerantes para las mujeres: Red TDT

miércoles, 8 de marzo de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Las mujeres mexicanas enfrentan una doble paradoja social: la responsabilidad exclusiva de las tareas domésticas y el cuidado de los hijos, junto con un ambiente de discriminación, desigualdad y segregación en el trabajo. Así lo aseguró la Red de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos (Red TDT), y destacó que las conmemoraciones por el Día Internacional de la Mujer cobran mayor relevancia este año por el llamado al Paro Internacional de Mujeres “para enfrentar la ola misógina, discriminatoria, xenófoba y racista que existe a nivel internacional”. En un comunicado, la Red TDT –que agrupa a 80 organizaciones civiles en 21 estados de la República– recordó que en México “las mujeres enfrentan cotidianamente problemáticas como el hostigamiento y el abuso sexual en el empleo, los despidos por embarazo, la segregación y la violencia laboral”. Advirtió que en la actualidad hay casi 20 millones de mujeres que trabajan y un número considerable de ellas no reciben remuneración por su labor. Entre profesionistas, subrayó, los hombres ganan más que las mujeres; entre funcionarios y administradores ocurre lo mismo, y en el comercio los varones se benefician de ingresos bastante superiores a los percibidos por las mujeres. Precisó que mientras 78 de cada cien hombres trabajan, 43 de cada cien mujeres participan activamente en la economía nacional. Y resaltó que el incremento de la actividad laboral femenina “sigue estando muy por debajo debido a muchos factores como la discriminación en las prácticas de contratación, remuneración, movilidad y ascenso; las condiciones de trabajo inflexibles; la insuficiencias de servicios tales como guardería, así como la distribución inadecuada de las tareas del hogar, entre otros”. De acuerdo con la Red TDT, las condiciones humillantes de la clase trabajadora en México son más lacerantes para las mujeres, quienes además enfrentan la responsabilidad de la maternidad, educación, salud y alimentación de los hijos e hijas, la administración de la economía familiar y la responsabilidad de erguirse como pilar de la familia. “Las mujeres mexicanas enfrentan una doble paradoja social: la responsabilidad exclusiva de las tareas domésticas y el cuidado de los hijos; junto con un ambiente de discriminación, desigualdad y segregación en el trabajo”. Apuntó que en el plano laboral, pese a la existencia de convenios internacionales y legislación nacional que “garantizan la igualdad entre los sexos, en la práctica estas reglamentaciones son letra muerta”, pues se mantienen las condiciones “para preservar la división sexual del trabajo”, lo que dificulta a las mujeres “fortalecer su preparación y su liderazgo” y acceder a “posiciones de poder”, y las coloca en una posición en la que se les “considera como objetos de los que pueden disponer en razón de su sexo”. En México, agregó, las mujeres siguen “siendo víctimas de diversos tipos de violencia”, además de que se invisibiliza y coarta el completo acceso y pleno ejercicio de sus derechos, mientras que la información oficial sobre la situación actual de las mujeres respecto de la violencia sigue siendo incompleta, y los procesos nulos o erróneos para disminuir la brecha de la desigualdad. Tras reclamar para las mujeres el respeto del Estado al derecho “a la libre decisión” sobre sus cuerpos, la Red TDT consideró urgente “el establecimiento de instancias especializadas en la atención a la mujer trabajadora en todo el país y la generación de política públicas de equidad en el ámbito laboral, a fin de dar su justo valor a la contribución de las mujeres en términos económicos, culturales y políticos”. De igual manera, demandó la profundización e incorporación de la problemática de género en la Ley Federal del Trabajo para atender el hostigamiento sexual y despido por embarazo; la difusión de campañas de sensibilización y educación sobre la problemática humana y laboral de las mujeres trabajadoras, y la creación de las condiciones sociales y laborales para una más equitativa distribución de las tareas domésticas y el cuidado de los hijos e hijas. De tomarse en cuenta lo anterior “se podrá construir un país más democrático y justo, ya que ninguna política de combate a la pobreza o de desarrollo social será viable si persiste la discriminación y segregación contra el trabajo de la mujer”, concluyó.