'Yo no puedo quedarme en casa”, dice un extopo del 85 que apoya en labores de rescate

miércoles, 20 de septiembre de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “Yo no puedo quedarme en casa. Desde el sismo del 85 hay algo más grande que me mueve a no quedarme alejado. Y tengo tanto miedo como los que están aquí, pero es algo más grande”, afirma Eddie Arrellano, El Gavilán, un extopo de los sismos de 1985, que ahora realiza labores de rescate en la colonia Roma. Detrás de él están los escombros de un edificio colapsado en el cruce de las calles Medellín y San Luis Potosí. Cuarenta minutos después del sismo de este martes 19 de septiembre, el edificio se derrumbó. Alcanzaron a desalojar a más de 40 personas, pero cuatro quedaron atrapadas. Tres han sido rescatadas con vida, abunda el ingeniero Alexander Landín, quien colabora con el Ejército que forma parte del Plan DNIII. La calle de Medellín es un hervidero de jóvenes voluntarios que llegan con palas, agua, reparte comida y tiene ganas de ayudar, pero el Ejército ha acordonado la zona y les pide que se replieguen. El siguiente paso es quitar los escombros que vuelven a proliferar por toda la Colonia Roma, como en aquel 1985. “Le estamos pidiendo a todo mundo que esté a una distancia prudente. Así se lo están señalando los militares”, dice Eddie Arellano, El Gavilán. -Usted mismo ha dicho que no se puede quedar en casa. ¿Es prudente decirle a la gente que se quede encerrada? -No es que se quede encerrada, sino que ayude con sus posibilidades y conocimientos. No es conveniente que salga a las calles en sus carros. Se necesitan despejar las calles para que lleguen las ambulancias, los servicios de emergencia. Los “Topos” formaron parte de la legendaria Brigada de Rescate Topos Tlatelolco A.C. que jugó un papel heroico en el rescate de damnificados y personas atrapadas en los sismos de 1985, sobre todo, en los multifamiliares de Tlatelolco y en los edificios del Centro Histórico de la Ciudad de México. A 32 años de distancia, con más edad y experiencia, han reaparecido y le han solicitado a la población ayuda, pero, sobre todo, de quienes tengan capacitación para labores de rescate y ayuda. “No todos pueden ni tienen por qué saber cómo son las labores de rescate, por eso es importante que nos coordinemos con los militares”, subraya El Gavilán, quien vuelve a sentir la misma adrenalina de hace tres décadas, cuando debajo de los escombros lograron salvar decenas de vidas.

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