Greenpeace reconoce compromiso de AMLO con el campo y le pide cumplir

martes, 16 de octubre de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En el Día Mundial de la Alimentación, integrantes de Greenpeace le entregaron al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, una lista de acciones indispensables para traducir en hechos sus compromisos de campaña. Además, la organización no gubernamental le dio a López Obrador un reconocimiento por comprometerse a proteger el maíz nativo durante su administración. Se trata de un lienzo con la imagen del dios del maíz, montado en un cuadro de semillas. “Es un reconocimiento, pero al mismo tiempo esperamos que sea un recordatorio permanente de las promesas que hizo en torno al rescate del campo”, señaló María Colín, representante legal de Greenpeace México. Cabe recordar que en la plataforma electoral de López Obrador se propuso “establecer una política efectiva de protección de los maíces nativos, impidiendo la siembra e introducción de especies genéticamente modificadas” y “orientar los esfuerzos y recursos a la obtención de la soberanía alimentaria mediante el fortalecimiento de la economía de autoconsumo comunitaria y regional”. Además se incluyó el “otorgamiento de créditos a la palabra para la compra de semillas, insumos y todo aquello destinado a mejorar tecnologías tradicionales e incorporar nuevas tecnologías que permitan mejorar la productividad sin afectar el medio ambiente, siendo menester dar gran impulso a los cultivos orgánicos e inducir, en la medida de lo posible, la reducción del uso de agroquímicos”. A decir de María Colín, “el Día Mundial de la Alimentación nos recuerda la necesidad de trabajar juntos para que todas las personas tengamos acceso a alimentos nutritivos, suficientes y de calidad. El Estado mexicano debe garantizar ese derecho previsto en el artículo cuarto constitucional”. A su vez, en la lista de Greenpeace se especifica que para garantizar la autosuficiencia alimentaria, el gobierno de López Obrador debe proponer modificaciones a la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y eliminar progresivamente cupos de importación de maíz amarillo, establecer el etiquetado obligatorio de OGM para consumo humano y quitar trabas para contar con Zonas Libres de OGM. De igual forma, la organización se pronunció por decretar la eliminación progresiva de al menos 183 plaguicidas peligrosos que han sido prohibidos o restringidos en otros países, además de proceder con cautela ante tecnologías como la geoingeniería climática y la biología sintética, entre otras. Asimismo, señalaron, se debe impedir la ratificación de funcionarios que desde hace al menos tres sexenios han estado al servicio de empresas agrotrasnacionales. Nombraron concretamente a los titulares del Servicio Nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), Enrique Sánchez Cruz; la comisionada de Evidencia y Manejo de Riesgos, de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), Rocío Alatorre Eden-Wynter; y la encargada de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de OGM (Cibiogem), Sol Ortiz García señalada por comunidades mayas de Campeche de violar sus derechos indígenas en el marco de la consulta sobre el permiso de soya transgénica y de parcialidad durante su gestión. Greenpeace sostuvo que el próximo presidente puede cambiar el actual modelo de agricultura industrial, que utiliza más de tres cuartas partes de la extracción de agua, es responsable del 17.5% de la degradación de suelos en el país, genera poco más del 19% de los gases de efecto invernadero y ha puesto en riesgo la biodiversidad con monocultivos y la salud de los trabajadores del campo con el uso indiscriminado de agroquímicos, todo ello a fin de transitar hacia un modelo de agricultura ecológica. “Para garantizar la autosuficiencia alimentaria es necesario reorientar los recursos públicos hacia la apertura de mercados basados en el comercio justo y en los medios de distribución de la producción local para conseguir la sostenibilidad, así como hacia la generación de cadenas cortas agroalimentarias económicamente viables basadas en modelos agroecológicos, respetando los derechos humanos”, concluyó Colín.

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