Tonatiuh Guillén: se reorientará la política migratoria; Ramírez Silva presidirá Comar

CIUDAD DE MÉXICO (apro).-  La futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, anunció hoy a quienes ocuparán dos cargos que serán clave para el tema migratorio. En conferencia de prensa, la exministra de la Suprema Corte dio a conocer que el próximo comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM) será el académico Tonatiuh Guillén López; en tanto, la Comisión Mexicana de Apoyo a Refugiados (Comar) estará a cargo de Andrés Ramírez Silva. Tanto Sánchez Cordero como Guillén Silva se refirieron a las caravanas de migrantes que han atravesado la frontera en las últimas dos semanas, e inclusive, la futura funcionaria comprometió el reconocimiento a derechos humanos y como sujetos de derecho a los migrantes. “Cabe destacar que los migrantes y la política migratoria deben ser sujetos plenos de derecho, no serán criminalizados, estigmatizados ni perseguidos y este equipo honrará esta encomienda”, comprometió la futura funcionaria. Guillén López fue insistente en la reorientación del INM, inclusive para la observación de respeto a los derechos humanos, pero también para propiciar condiciones de desarrollo. En tanto, Ramírez Silva consideró que la Comar se encuentra en un momento de debilidad institucional, por lo que su enfoque será en derechos humanos, que se fundará en el marco normativo internacional del que México es parte. Tonatiuh Guillén López tiene una trayectoria eminentemente académica. Es doctor en ciencias sociales por el Colegio de México y su trabajo de investigación destaca particularmente en su desempeño en el Colegio de la Frontera Norte. Por su parte, Ramírez Silva, además de experiencia académica, tiene un largo trayecto como oficial de campo en países de situación de crisis como Tanzania y Ruanda, así como en Venezuela, Costa Rica y otros países. Además, ha sido funcionario de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados. Fin al enfoque de seguridad De concretarse el nombramiento de Guillén López se marcaría una ruptura con el perfil de los últimos titulares del INM, que en años recientes eran personajes vinculados con la seguridad nacional. El perfil de Guillén contrasta con el de Gerardo Elías García Benavente, actual comisionado del INM, exsecretario general del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), del que fue delegado en el Estado de México durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. García Benavente asumió la dirección del INM en marzo pasado; su predecesor, el priista Ardelio Vargas Fosado, también estuvo en el Cisen –del que fue director de Investigación y Seguridad entre 2000 y 2005–, así como en la Policía Federal Preventiva (PFP). Tanto García Benavente como Vargas Fosado tomaron el tema migratorio desde un enfoque represivo y de seguridad nacional durante el sexenio de Enrique Peña Nieto; organizaciones defensoras de derechos humanos criticaron este enfoque por criminalizar a las personas migrantes. Bajo su dirección, el INM rebasó a las autoridades migratorias estadunidenses en el número de deportaciones de ciudadanos centroamericanos: desde que Peña Nieto asumió la presidencia y hasta el pasado mes de agosto, esta institución deportó a 658 mil centroamericanos, entre ellos 136 menores de edad. A medida que avanza la Caravana Migrante en México y que el gobierno mexicano –bajo los exhortos de Washington-- endurece sus medidas para cerrar su frontera sur, el nombramiento de un académico en lugar de policías al frente del INM muestra un giro en la política migratoria que asumirá el futuro gobierno. En tanto, Ramírez Silva asumirá la gestión de la Comar, una institución que se encuentra rebasada ante las miles de solicitudes de refugio que recibió en los últimos años, a consecuencia del éxodo centroamericano. En 2017 recibió 14 mil 596 solicitudes de refugio –66% más que en 2016–, y a finales de año sólo había procesado la mitad, debido a la falta de personal y de recursos. De esta mitad –6 mil 877–, concedió refugio sólo a mil 907 personas.

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