Ante albergue rebasado, migrantes duermen a la intemperie en Tijuana

miércoles, 21 de noviembre de 2018
TIJUANA, BC. (apro).- La llegada a Tijuana de cientos de integrantes del llamado éxodo centroamericano --entre ellos más niños y mujeres-- provenientes de Mexicali rebasó la capacidad del albergue: hasta mediodía estaban registradas 4 mil 166 personas en el lugar, habilitado para un máximo de 3 mil. Ese conteo está lejos de ser definitivo: a lo largo de la mañana de este miércoles, una fila de cientos de personas exhaustas seguía entrando a la Unidad Deportiva Benito Juárez, donde se registraron y recibieron un brazalete de color naranja. El primer grupo proveniente de Mexicali arribó anoche en tráileres y camiones, hasta el albergue que se vio rebasado por lo que algunos migrantes tuvieron que pernoctar a la intemperie en las calles aledañas, mientras otras cientos de personas seguían en camino por la peligrosa y fría autopista de La Rumorosa. El recorrido resultó trágico, pues uno de ellos, un adolescente hondureño de 17 años, murió atropellado en la altura de la caseta de cobro La Esperanza, según informaron las autoridades. De la caseta de Tijuana hacia el albergue, los migrantes subieron de manera ordenada a camiones de carga, mientras camionetas de la policía municipal se llevaron sus pertenencias. "Las monjitas que venían con nosotros contrataron 10 buses, y cobraron 150 por cada uno", narró Manuel España, un señor de 68 originario de San Bárbara, en Honduras. "Estábamos en un parquecito allí afuera en Mexicali, porque el albergue se llenó", añadió el anciano, sentado en una colchoneta en la arena del deportivo. Debajo de su sombro de paja, afirmó que su principal problema es la tierra, pues "hace mucho polvo". En el campamento, que cumplió hoy una semana de operación, la vida se adaptó a la llegada de los demás integrantes de la caravana. Poco a poco, se fueron llenando de colchonetas y carpas precarias los ya escasos espacios libres que quedaban en el césped del deportivo, mientras los nuevos ocupantes del campamento --muchos jóvenes , niños y madres solteras-- desempacaban sus mochilas y recibían un plato de comida. Alexander Vázquez, un joven de 17 años quien se presenta como miembro de la comunidad LGBT+, llegó ayer al albergue, y dijo a Apro que "toda la caravana estaba aquí entonces nos venimos por acá, no queríamos quedarnos atrás". - ¿Qué cree que pase en los próximos días?, se le preguntó. Levantó los ojos al cielo y, en un suspiro, respondió, "no sé, sólo Dios sabe". Afuera, la policía detuvo y esposó a cuatro jóvenes --de dos en dos--, a los que acusaron de traer marihuana, aunque Mickael Osorio, uno de los jóvenes esposados, dijo que no tenían ninguna droga con ellos y "sólo caminábamos", dijo, cuando los policías los detuvieron. "No estábamos fumando marihuana" insistió el joven, quien llegó anoche a Tijuana. "Suéltenlos, suéltenlos, hagan lo justo pues", pidió un joven a los uniformados. Uno de los policías se negó a dar comentarios. "¿Y derechos humanos dónde está?", preguntó otro. "Se los llevan por puro gusto, huélanles las manos, no huelen a marihuana", se indignó una señora; "Todos los días vienen a llevarse a unos", gritó un hondureño. Decenas de personas se pusieron entre los policías y los jóvenes; dos de ellos salieron de la trifulca y, cuando los uniformados se los llevaron en una camioneta, se pararon en frente para impedir que saliera; finalmente, el vehículo arrancó, con dos hondureños dentro. [caption id="attachment_560562" align="alignnone" width="702"]Migrantes aguardan su ingreso al albergue. Foto: Eduardo Miranda
Migrantes aguardan su ingreso al albergue. Foto: Eduardo Miranda[/caption] Se sumarán a la lista de los 57 migrantes detenidos por la policía municipal tijuanenses en la última semana, la enorme mayoría de ellos por consumo de marihuana y de alcohol en la vía pública. De visita en Tijuana, Edgar Corzo, quinto visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) afirmó que dará seguimiento a estas detenciones. Andry, una niña de 12 años quien viaja con sus padres, estuvo ayer en la garita de El Chaparral, donde su familia intentó pedir asilo a las autoridades estadunidenses. "Queríamos entregarnos a migración para pedir asilo, pero los de Estados Unidos no quisieron. Nos empujaron para que regresáramos para acá. Nos dijeron que esperemos nuestro turno, dentro de cuatro semanas", deploró la niña. Por mientras "duermo bien, duermo adentro", añadió.  

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