Migrantes presionan al gobierno de EU con manifestación en la garita de El Chaparral (Video)

jueves, 22 de noviembre de 2018
TIJUANA, B.C. (apro).- En el campamento de Tijuana, donde pernoctan más de 4 mil 700 integrantes del éxodo centroamericano, la olla de presión empezó a ceder: poco antes de mediodía, un centenar de personas se manifestaron en las inmediaciones de la garita fronteriza peatonal de El Chaparral. Con paso lento, escolatada por agentes de la Policía Federal --así como decenas de periodistas nacionales y extranjeros-- y enarbolando una bandera blanca que decía "La paz y Dios con nosotros", la manifestación llegó de manera tranquila al cruce fronterizo. Los hondureños denunciaron las condiciones de violencia, de miseria y de corrupción que imperan en su país y que les obligó a huir hacia Estados Unidos. "Hemos dejado a nuestras familias por un gobierno corrupto, no es justo, no hay nadie que nos escuche, estamos hartos", gritó Erick Martínez, un exmilitar de Honduras quien afirmó que "si yo regreso a mi país, el mismo crimen organizado del gobierno me va a quitar la vida".
"Diario vamos a venir hasta que algún funcionario de Estados Unidos nos venga a escuchar", añadió.
También aquejaron las condiciones climáticas que sufrieron anoche, pues la lluvia vino a sumarse al frío y afectó a las miles de personas que durmieron a la intemperie. Con una bandera de México entre las manos, Willy Noé dijo a Apro que "nos desgarra ver a los niños en la lluvia y el frío". [caption id="attachment_560727" align="aligncenter" width="800"] Policías resguardaron la manifestación. Foto: Eduardo Miranda[/caption] Funcionarios mexicanos les cerraron el paso unos cientos de metros antes de la garita; Edgar Corzo, el quinto visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, les invitó a presentar sus solicitudes de asilo y a pedir empleo en México en espera de tener su cita con las autoridades estadunidenses. Tras un diálogo de unos minutos, los hondureños lograron avanzar algunos metros más cerca de la garita, mientras les alcanzaban otras decenas de personas provenientes del albergue, ubicado unos kilómetros adelante, en la línea fronteriza. Se instalaron en el concreto y las banquetas, bajo el zumbido constante de los helicópteros de la Patrulla Fronteriza y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadunidenses, que sobrevolaban la zona del otro lado. Los refugiados aprovecharon que sea Día de Gracias en Estados Unidos para realizar la manifestación, con el objetivo de "no venir a afectar a los tijuanenses", insistieron; salieron a pesar de que agentes de la Policía Federal trataron de convencerlos de no hacerlo. El plan inicial consistía en formar un grupo de 500 personas encabezado por mujeres y niños, y ocupar un solo carril de la garita, sin violencia y en son de paz; con la ilusión de que el gobierno estadunidense les abriera la puerta para pedir asilo. La marcha salió a pesar de que durante la asamblea de anoche se decidió organizar una manifestación el domingo en el Borde fronterizo o cerca de la garita, ello en coordinación con las autoridades mexicanas para que las de Estados Unidos no cierren la frontera, ni causar disturbios o molestias a los tijuanenses. Se decidió el domingo porque ese día es libre para la gran mayoría de los tijuanenses que trabajan en el otro lado de la frontera; por ello, la enorme mayoría de los integrantes del éxodo centroamericano se quedó en el albergue mientras salía la marcha. [video width="640" height="352" mp4="https://www.proceso.com.mx/media/2018/11/WhatsApp-Video-2018-11-22-at-17.21.46.mp4"][/video] "Hoy es día de pavo en Estados Unidos, es buen día para presionar a Estados Unidos", dijo un joven hondureño, quien se identificó como Carlos Alfredo Rodríguez, en un altavoz afuera del albergue. "Aquí no hacemos nada", añadió el hombre, al que varios ubican "como un tipo de coordinador". "Llovió anoche, los niños se mojaron, en lugar de no hacer nada mejor vamos allá para que el mundo entero vea qué estamos viviendo aquí", exhortó el hombre, y añadió: "si vamos ordenadamente, no pueden tirar bala". Ante las numerosas cámaras de televisión presentes afuera del albergue, el hombre aseveró que "Dios le habló por la mañana" y le dio la idea de ir hacia el puente fronterizo, y reiteró su agradecimiento hacia los tijuanenses. "Por favor desiste, no convoque", le dijo un agente de la Policía Federal. "Yo no soy líder, no dirijo a la gente, se quieren ir", le contestó. [caption id="attachment_560728" align="aligncenter" width="800"] "La paz y Dios con nosotros". Foto: Eduardo Miranda[/caption] Los primeros integrantes de la caravana llegaron el miércoles 15 en Tijuana con la esperanza de pedir rápidamente el asilo en Estados Unidos, pero a lo largo de la semana se percataron que ese trámite tardará hasta cinco o seis meses y que muchos no lograrán su objetivo. "Vine para Estados Unidos, no vine a quedarme en México", dijo uno, mientras salían. En los minutos siguientes, decenas de personas salieron del albergue con sus mochilas, colchonetas y escasas pertenencias. Manuel, un hombre al que la asamblea designó anoche para discutir con diputados de la Unión Europea, recordó que la manifestación es entendible, pues los hondureños tienen el derecho de pedir asilo a Estados Unidos y el gobierno mexicano no tiene por qué gestionar las citas con las autoridades estadunidenses. Negó ser líder, y afirmó que en la caravana no hay tales, porque "al que se declara líder aquí lo detienen y lo enjuician en Honduras". El hombre aseveró que no tienen miedo a la represión, pues "preferimos morir aquí luchando por una causa digna que regresar a nuestro país y morir como perros, sin sentido".

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