En el tema de los derechos humanos no hay mediación posible, o se respeta o se respeta: Rigoberta Menchú

lunes, 19 de febrero de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú Tum, señaló que en el tema de los derechos humanos no hay mediación posible. “Estamos hablando de dignidad humana, o se respeta o se respeta. O es recíproco el interés común de los humanos por una humanidad próspera, o no”. Durante el ‘Taller conversatorio con Rigoberta Menchú. Masacres y derechos humanos: una aproximación jurisprudencial’, realizado en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, la indígena guatemalteca dijo a los jóvenes universitarios pueden mejorar las cosas si ponen manos a la obra y siguen tres pasos: “Conciencia (de la realidad y de su impacto), acción (porque sólo tener conciencia no es suficiente) y transformación, no únicamente de la realidad, sino también de uno mismo, de la forma de ver las cosas y de las propias actitudes”. La plática, organizada por el Departamento de Derecho de la Ibero y la Coordinación de Humanidades de la UNAM (esta última, institución donde Menchú es investigadora extraordinaria), empezó con el recuerdo de la masacre del 31 de enero de 1980 en la embajada de España en Guatemala, donde fue quemado vivo el padre de Rigoberta y 36 personas más. Fue una masacre que “tuvo mucho que ver en todo lo que yo he caminado como defensora de derechos humanos, como activista social”, mencionó Rigoberta. En su charla con estudiantes de México, Perú y Colombia, Menchú Tum destacó que las masacres ocurren siempre en contubernio con las autoridades, los narcotraficantes, la corrupción y la impunidad, lo que deja a las víctimas totalmente indefensas, y sus casos en la impunidad y sin posibilidad de esclarecimiento. En torno a los nuevos modelos en que las víctimas se involucran en sus propios procesos, dijo: “Primero éramos víctimas, después nos volvimos querellantes y después de querellantes nos volvimos parte plena de la investigación y de la definición de los procesos que vamos llevando. “Eso quiere decir que los defensores de derechos humanos tenemos que ser más profesionales… necesitamos preparación para que seamos supervisores, seamos una luz para el otro que necesita una idea de cómo se debe respetar ese derecho”. Cuestionada sobre cómo hacer para que la búsqueda de los desaparecidos no se convierta en una búsqueda de venganza, respondió: “Yo sólo puedo perdonar si el victimario me pide perdón”. Y respecto de la venganza, agregó: “¿Vengar a quién? En algunos casos se da porque el vecino fue el responsable de la muerte de un ser querido, y entonces a lo mejor lo ves todos los días y te da coraje”, pero en otros casos no se sabe quién fue el responsable o a veces fueron las instituciones. Además, añadió, “no es cierto que a una víctima lo primero que le nace es la venganza; lo primero que le nace es que le escuchen, es que le acompañen, es que crean en su verdad”. De acuerdo con un comunicado difundido por la Ibero, Rigoberta Menchú también compartió su creencia de que la mayor parte de la maldad que ocurre en el mundo, desde la corrupción, la impunidad, la violación a los derechos humanos, la falta de sensibilidad humana y hasta la perversidad de la democracia, pasan por la pérdida de la ética. “Y mi madre diría: ‘pasa por la pérdida de la vergüenza’, porque realmente antes, cuando se tenía vergüenza, uno tenía más pena de hacer las cosas malas”. En ese sentido, pidió a los jóvenes que fueron a conversar con ella que todo lo que hagan “sea siempre apegado a nuestra condición como seres humanos”. A ustedes, les dijo, “les toca hacer la parte de defensores, defensoras de los derechos humanos, defensores de la dignidad humana”.

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