La cantautora Roxana Río volvió para quedarse

sábado, 31 de marzo de 2018
Se le conoce más en Europa que en México, a pesar de ser jarocha, porque en aquel continente ha pasado ya dos décadas, donde ha participado en múltiples festivales. Su producción registra cinco cds y está por culminar otro sobre Chavela Vargas. Su intención es que la conozcan aquí, que sepan quién es. “Amo trabajar y hacer lo mío porque estoy en mi país –dice a Proceso–. México es lo que más quiero. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Jarocha de voz a un tiempo jocosa, intensa y sensual, la cantautora y guitarrista Roxana Río vuelve a radicar en México tras casi dos décadas de hacer carrera artística por Europa, donde grabó cinco producciones discográficas. Prepara una más aquí en homenaje a Chavela Vargas con el título Hacia la vida… Donde nadie nos juzgue. “La música me eligió a mí desde niña, así que hoy quiero sepan quién soy aquí en México porque mi patria es lo que más amo.” El Fraccionamiento Reforma del puerto de Veracruz la vio nacer en septiembre de 1968. De signo zodiacal Virgo e hija del intérprete asturiano de flamenco Ramón Río, su maestro de guitarra, a los siete años de edad Roxana se enamoró de la lírica infantil mexicana tomando clases en una academia de música y soñó convertirse en cantante. Al cumplir 18 concursó en el programa televisivo Festival Valores Juveniles Bacardí y Compañía, obteniendo el segundo puesto con “El amuleto”, sabrosa pieza de Francisco Curiel y Juan Francisco Rodríguez en arreglo de Chucho Ferrer y su orquesta. “Recuerdo que era un tema de rítmica salsera, ya que siendo yo jarocha los productores de la emisión y Arturo Castro, de los Hermanos Castro, se empeñaron en darme una imagen bullanguera. Esa canción me parece hoy una curiosidad y la subí al internet en mi sitio de ‘Soundcloud’, pero no la incluí en mi Antología de 2014 [Habarana Music] ni en ninguno de mis otros CDs,”. (www.roxanario.net y cosasbuenas@roxanario.net) Precisamente dicho álbum contiene sus propias creaciones “Nadie a quien amar”, “El petate”, “La guapachosa”, “Quiero la mar”, “Tonantzin”, “Arbolito de la esperanza”, “Cuidado”, “Me pones duendes” y “Desierto sin ley”, además de versiones a las tradicionales “La bruja” y “La llorona”. Los álbumes en su haber, grabados en España, son: Un amor que dure cien años (Talento de la FNAC 2004 por esta famosa cadena cultural francesa); Versos de agua (2008, voto al Latin Grammy para Mejor Artista y Disco Revelación); México en el alma (2012, en vivo desde el Instituto Francés de Madrid) y Cosas buenas (2015). Posterga el recuento de su adolescencia en Monterrey y Los Ángeles, California, así como su eventual estancia europea al nuevo siglo para contar a Proceso acerca del álbum que compuso a los pequeños en 2010, Tararí: “Yo decido grabar ese disco para niños en la capital de España cuando nace mi hija en 2006; le pusimos Juliette mi esposo y yo porque él es parisino, Emmanuel Rey. Empecé a trabajar la idea de Tararí cuando ella era una bebé cual imperiosa necesidad, puesto que yo nada más había escrito canciones generalmente para adultos. Busqué poesía para niños y me topé con una gran poeta castellana de Guadalajara, allá en la península ibérica, llamada Julie Sopetrán [1943] quien adoptó su apellido del pueblo donde habita. “Entonces le pedí la oportunidad de musicalizar su linda poesía, muy amable me dijo que sí y trabajamos juntas. Solamente a algunos de sus versos les agregué onomatopeyas tipo ‘mu mu mú’, o que el gatito ‘miau miau miau’, para que los niños participaran jugando y cantaran la melodía de ‘Mi vestido verde’, por ejemplo, con el personaje de la Vaca Paca en coro.” –Sabemos que en 1991 fue al Festival Europalia de Bélgica, pero… qué le sucedió a Roxana Río de Valores Juveniles 1987 hasta 2004, cuando grabó su primer álbum Un amor que dure cien años? –Es una pregunta interesante porque no encontraba la oportunidad de grabar algo que me interesara, o sea, después de Valores Bacardí de hecho hice un disco que no se llegó a colocar en las compañías discográficas. Yo no estaba muy convencida en el género salsa donde me habían encasillado, no eran las canciones que yo quería, no sentía que fuese mi estilo. “Y bueno, pasó el tiempo y me dediqué a estudiar actuación. Hasta que llegué a España en el año 2000 y me nació la necesidad de escribir mis propias canciones. Fue allá donde volviendo a trabajar como cantante surgió mi propio estilo, porque sí lo dejé por andar picando piedra en otros lados, por andar viendo por dónde saltaba la liebre...” Ríe generosamente. “Y resultó que ya en España, la misma nostalgia que sentía yo por México me hizo refugiarme en las letras, ¿no? Y en la música.” Buena crianza Roxana Río ha actuado en multitud de festivales por España, Francia, Inglaterra, Luxemburgo, los Países Bajos y la República mexicana. Su estilo se cataloga en la World Music como folk latino y nueva canción mexicana. –Usted compuso “Habarana” para su CD Cosas buenas donde menciona a Buda, además del registro a su autoría estar con Habarana Music. ¿Cuál ha sido su relación con el país de Sri Lanka? –Sí, hace algunos años tuve la suerte de viajar a la isla de Sri Lanka, allí escribí esa pieza. Fue un país que me enamoró por la gente, por la calidez, también por la maravillosa naturaleza de su flora y fauna, era muy común andar por ahí y cruzarse con los elefantes. Soy defensora de los elefantes, yo amo a los animales. “Yo traía el cambio de horario cuando llegué a Habarana, pueblito del distrito Anuradhapura en Sri Lanka, y cuando salí a escribir en un banquito afuera del hotelito donde estaba en medio de la jungla, no podía dormir y me ponía a escuchar el canto de las aves, las ranas, los grillos y el viento nocturno para despertarse la vida al amanecer. Y sobre el budismo, sabes que es la religión mayoritaria en Sri Lanka. Tiene ya un tiempo que practico la yoga y la meditación. Siempre me han llamado la atención los temas espirituales, la búsqueda interior.” –¿Por qué canta usted? –Yo siento que la música me ha elegido desde un principio. Es algo que ya traigo, que me gusta, es la mejor manera que tengo de expresarme, de sentir que puedo comunicarme con los demás y de estar bien en mi espíritu. –¿Ya no regresará a Francia o España? –Por el momento no. –¿Por qué México, Roxana? –Porque mi intención es que ya me conozcan aquí, que sepan quién soy yo. Mmm… Amo trabajar y hacer lo mío porque estoy en mi país, ¿no? México es lo que más quiero. –Háblenos de su próximo disco tributo a Chavela Vargas. –Chavela Vargas es una artista cuya personalidad me ha acompañado en la parte más fuerte de mi carrera desde que llegué a España y hasta ahora. Fui tres veces a sus conciertos y me estremeció, me ponía los pelos de punta. El disco Donde nadie nos juzgue [#DondeNadieNosJuzgue] me lo produce Mariano Pérez y sale a finales de junio. “Chavela es trascendental por lograr que la canción mexicana suene en el mundo entero y México sea conocido a través de su música. Es muy querida en el extranjero y merece ser revalorada en nuestro país, porque aunque se le conocía algo cuando estaba yo chica, sufrió un vacío al retirarse por sus problemas con el alcohol. ¡Ya me muero por ver el documental francés Chavela Vargas [dirigido por Catherine Gund y Daresha Kyi] que triunfó en el Festival de Biarritz el año pasado!” –¿Qué desea para México este año de elecciones? –El cambio debe ser entre todos los mexicanos en conjunto. La actitud de la familia mexicana ante la vida debe ser positiva y solidaria, para ella la educación es imprescindible, fundamental, sea quien sea el presidente, porque cada persona debe hacer el esfuerzo comunitario y, sobre todo, deseo que haya una buena educación en nuestro país. “Una persona educada no roba, no mata. Sin cultura, arte ni educación, el mundo sería absurdo y México no tendría sentido.” Esta entrevista se publicó el 25 de marzo de 2018 en la edición 2160 de la revista Proceso.

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