Anaya quiere ser el 'mejor presidente de la historia… con muchos itamitas en el gobierno”

jueves, 12 de abril de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En el semillero de la tecnocracia que ha implementado la política neoliberal en las más recientes tres décadas, el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), propiedad del magnate Alberto Baillères, el panista Ricardo Anaya fue aclamado por sus críticas “a ya saben quién”. Y a uno de los más prominentes egresados de esa institución académica, el priista José Antonio Meade, apenas si lo mencionó. Anaya se ocupó de sus rivales sólo porque un alumno de Ciencia Política le pidió mencionar “una virtud” de Margarita Zavala, Andrés Manuel López Obrador, Meade y Jaime Rodríguez, “El Bronco”. “Está buena esa pregunta –dijo Anaya– porque, sí, todos tienen virtudes. Luego en la política nos ciclamos (sic) como si todo fuera pelearse. “A ver: de Margarita creo que es una mujer sensible; de López Obrador, un tipo muy perseverante, y de José Antonio Meade… (lo interrumpió un aplauso) “y de José Antonio Meade, sin lugar a dudas, su mayor virtud es ser egresado del ITAM”. Ya para entonces se había ganado al auditorio, que se congregó en el gimnasio del ITAM, por ser una comunidad “especial” y porque, subrayó, “es probablemente la institución que requiere el puntaje más alto en todo el país para poder ingresar, y también permanecer es un reto muy importante”. También al proclamar que no quiere ser presidente de México “para seguir con más de lo mismo, para administrar la mediocridad”, sino para ser el “mejor presidente de la historia”, y “lo quiero hacer, se los digo de manera genuina, con muchos itamitas en el gobierno”. Con Rodríguez, un tramposo a quien el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) avaló su candidatura independiente, Anaya fue cálido: “El Bronco es entrón y es valiente… le va a poner sabor a la contienda. El Bronco ¿eh?”. El candidato presidencial de los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) fue prolijo en datos y cifras sobre los problemas del país en su amplia exposición inicial de 42 minutos. El “modelo” en curso ya se agotó, dijo de inicio, sin mencionar si se refería al neoliberal que se imparte en el ITAM, la institución educativa de la que es dueño Baillères, cuya familia financia la campaña de Margarita Zavala y cuyo esposo, Felipe Calderón, le concesionó millones de hectáreas para la explotación de oro y plata. De nada de esto habló Anaya, menos de que Baillères se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo gracias a la política económica neoliberal, si bien criticó cómo el modelo vigente privilegia la concentración de la riqueza en unos pocos, mientras la mayoría padece hambre, en México y en el mundo. En este diagnóstico, por cierto, tomaban nota dos enviados de Margarita al ITAM: Johanna Asiaín y Fernando Poo Mayo, auxiliares en el equipo de campaña de la expanista, que se enojó cuando se supo que Baillères es uno de sus mecenas. El auditorio escuchó al panista decir que México es el país más desigual del club de los países ricos, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), es el más corrupto de América Latina y la violencia está peor en dos décadas, en cuyo rubro proclamó que urge cambiar de estrategia. –El compañero está a favor del cambio de la estrategia. Iba a aplaudir, nada más que yo lo interrumpí –acotó Anaya, como suele hacerlo en esta campaña para conectarse más con la audiencia. “Sí tiene que cambiar la estrategia. Estoy absolutamente convencido”, ratificó el candidato de lo que se hace llamar “el frente”, que propone, dijo, un gobierno de coalición y él convertirse en “el mejor presidente de la historia de México”. Hoy, en el ITAM, Anaya ya no dijo que será, de ganar, el mejor presidente en la historia contemporánea de México, sino de toda la historia, sin compararse siquiera con Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas, como le achacan a López Obrador. Nunca contrastó con Meade, pero sí con López Obrador, con “ya saben quién”, como le llamó, sobre todo en cómo enfrentar los retos de México hacia el futuro. “Y, miren, yo no voy a agredir a ningún candidato –el respeto al derecho ajeno es la paz–, pero sí quiero contrastar algunas ideas, porque hay cosas en donde sí tenemos visiones verdaderamente distintas. Y creo que él, con toda franqueza, de esto que estamos hablando, pues no entiende prácticamente nada, y es que hay que no entender nada de esto para estar proponiendo construir seis refinerías”. Según Anaya, la disrupción tecnológica hará que, cuando se terminen de construir las dos refinerías que propone el candidato de Morena, en 2024, los automóviles eléctricos serán baratos. Al final, Anaya pidió el voto de los jóvenes: “Yo vengo hoy con mucha humildad a pedirles su confianza, a pedirles la oportunidad de ser presidente de México”. Y se comprometió a trabajar todos los días y con todas sus fuerzas para triunfar en la elección y “hacer el mejor gobierno que haya tenido México en su historia”. Al final, Anaya se demoró tomándose selfies con sus itamitas, y los auxiliares de Margarita se fueron con sus apuntes a entregar su reporte…

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