'¡Si algo da coraje es ver a políticos corruptos robándose el dinero de la gente!”: Anaya en Querétaro

miércoles, 2 de mayo de 2018
SAN JUAN DEL RÍO, Qro. (apro).- “¡Sí se puede, sí se puede, sí se puede!”, rugió el gentío congregado en el palenque de aquí para animar a su gallo, Ricardo Anaya, que desde el redondel parecía crecer su menuda humanidad con su corte de pelo rojo casi a rape. “¡Presidente, presidente, presidente!”, le gritaron desde que, en punto de las 17:40, ingresó al palenque de este municipio, lleno hasta el tope de sus 6 mil butacas, bajo una carpa que por fuera parece un circo. “¡Hoy me siento especialmente emocionado!”, dijo el candidato presidencial que, tras un discurso encendido, se envolvió en la muchedumbre queretana, traída en autobuses de varios municipios, dotada, como ya es normal en los mítines de campaña de bolsas con torta y bebida, hoy además acompañadas de “Totis”. La primera visita de Anaya a Querétaro, el estado donde creció y se formó políticamente —nació en Naucalpan, Estado de México—, fue un bálsamo en el primer tercio de su campaña, que lo coloca en un segundo lugar muy distante del puntero Andrés Manuel López Obrador. [caption id="attachment_532567" align="alignnone" width="1200"]Asistentes al mitin de Anaya en San Juan del Río, Querétaro recibieron tortas y otros alimentos. Fotos: Eduardo Miranda Asistentes al mitin de Anaya en San Juan del Río, Querétaro recibieron tortas y otros alimentos. Fotos: Eduardo Miranda[/caption] El candidato de la alianza PAN-PRD-Movimiento Ciudadano se despertó con la buena noticia de que subió cuatro puntos después del primer debate de los aspirantes presidenciales, pero también conoció la mala noticia de que López Obrador le sigue llevando 18 puntos, según la encuesta del diario Reforma. Al mediodía, antes de salir para Querétaro, se había reunido con los industriales de la radio y la televisión para granjeárselos, como lo hizo Felipe Calderón en 2006 en una situación semejante ante el mismo adversario. Si Calderón Hinojosa pactó con los afiliados a la CIRT la “Ley Televisa”, en 2006, Anaya hizo suya su agenda para eliminar el modelo de comunicación política que prohíbe la compraventa de tiempos en radio y televisión, derivado de la reforma electoral de 2007, que se pactó precisamente por los abusos de los hombres del dinero en México para influir en las elecciones. Anaya condenó que esa reforma haya “confiscado” tiempos que para los empresarios es dinero, y tomó su bandera para enarbolarla él, quien a través de ellos llamó al “voto útil” contra López Obrador. El escurridizo candidato de Morena no fue citado, pero también estuvo presente en el primer mitin de Anaya en Querétaro, porque “anda prometiendo toda clase de disparates”. Anaya también le zumbó al PRI, no al presidente Enrique Peña Nieto, con el que parece haber firmado tácitamente un armisticio. El tema del lavado de dinero por la venta de una nave industrial, ubicada a unos kilómetros de aquí, ya se esfumó con los coqueteos que el candidato panista ha hecho para un acuerdo contra López Obrador, como lo hizo el viernes pasado, en privado, y que él públicamente se empeña en negar. Y al PRI le achacó el saqueo: “Como nunca. Ha habido la más rampante y vil corrupción”, expresó. “¡Si algo da coraje es ver a políticos corruptos robándose el dinero de la gente!”, condenó, aclamado una y otra vez por el voluntariado de Querétaro, que será, prometió, su estado preferido en caso de llegar a la Presidencia. Aquí se encontró a muchos amigos de años, incluyendo a “Mina”, una mujer que conoció entre la multitud y que es su amiga desde que, en 2000, fue aplastado por el PRI cuando fue candidato a diputado local. Herminia Olvera, de Jalpan, municipio de la Sierra Gorda, dice que Anaya sigue siendo el mismo. “No ha cambiado nadita”. También Anaya, quien por primera vez se hizo acompañar de su esposa Carolina en un mitin, encontró a su amigo de hace dos décadas. Guillermo Vega, alcalde con licencia de este municipio de donde es originario Diego Fernández de Cevallos, el barbado litigante panista. Vega quiere que su amigo sea presidente de la República y que se rodee de un buen equipo para que no le pase lo que a Peña Nieto. —Si no gana esta, ¿dentro de seis años puede volver a hacerlo? —Sin duda. Estoy seguro de que ganará, pero si no, será un cuadro imperante en el país. Hoy Anaya pernoctará en su casa de Querétaro, que su madre le donó, y mañana irá a Río Verde, San Luis Potosí.

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