El EZLN alerta por 'nueva guerra de conquista con los colores de la izquierda institucional”

lunes, 20 de agosto de 2018
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- “Está en marcha una nueva guerra de conquista de los territorios de los originarios, y la bandera que porta el ejército invasor a veces lleva también los colores de la izquierda institucional. O luchan y defienden, incluso hasta la muerte, esos territorios, o no hay de otra”, advirtió hoy el subcomandante Galeano, líder político-militar del EZLN. En una primera entrega de una extensa misiva titulada “Una finca, un mundo, una guerra, pocas probabilidades”, la primera parte es autoría del subcomandante insurgente Moisés, y en ella detalla de nueva cuenta cómo funciona el capitalismo imponiendo “capataces” en los diferentes países del mundo. Hace un símil con el sistema de fincas, donde el patrón es el capitalismo, y los presidentes, los capataces; éstos a su vez tienen un mayordomo, que son los gobernadores, y el caporal, que vendrían a ser los alcaldes. En esta estructura del poder, el que manda es el de hasta arriba; no es el capataz ni el mayordomo ni el caporal, sino el finquero, el dueño de todo, el patrón, el capitalismo pues. Y que en este nuevo escenario “no hay patrón bueno, todos son malos”. Moisés dijo que eso ya pasó con sus abuelos que vivían como peones acasillados en las fincas, eran explotados -los chicoteaban-, es lo que va a pasar de nuevo, pero ahora ya no sólo en el campo, sino también en la ciudad. “Porque no es lo mismo el capitalismo de hace 100 años, 200 años, ya son diferentes sus modos de explotación y no sólo nomás en el campo explota, ahora también en la ciudad. Y su explotación cambia de modo, decimos, pero igual es explotación. Como que es la misma jaula de encierro, pero cada tanto la pintan, como que es nueva, pero es la misma”, sostuvo. Luego recordó que, tras el alzamiento armado del EZLN en 1994, fueron liberando peones, gente que vivía como esclavos pero que tenía miedo a la libertad, porque no sabían cómo iban a vivir sin esos patrones que los explotaban. “Es ahí donde comprobamos que hay gente que ya está hallada pues a la esclavitud. Y si tienen su libertad, pues no saben qué hacer, porque sólo saben obedecer. Hay gente que no quiere la libertad, sino que ya se halló a obedecer, y entonces sólo busca un cambio de patrón, de capataz, que no sea tan cabrón, o sea que igual explote pero trate bien”, sentenció. Y es lo que está pasando, agregó, en esta finca llamada México. Galeano fue más allá en su análisis, el mismo al que debió haber dado lectura completa en el Encuentro de Redes de Apoyo al Concejo Nacional Indígena (CIG) y su vocera Marichuy, hace dos semanas. Pero ahora presentó la versión ampliada, la cual difundirá en varias entregas. “Lo que nosotros vemos a nivel mundial es una economía depredadora. El sistema capitalista está avanzando de forma de conquistar territorios, destruyendo lo más que pueda. Simultáneamente, hay un ensalzamiento del consumo. Parece que el capitalismo ya no parece preocupado por quién va a producir las cosas, para eso están las máquinas, pero no hay máquinas que consuman mercancías. En realidad, este enaltecimiento del consumo esconde una explotación brutal y un despojo sanguinario de la humanidad que no aparecen en la inmediatez de la producción moderna de mercancías”, dijo Galeano. Luego se explayó sobre la sociedad de consumo galopante, en donde la explotación de la fuerza de trabajo le es fundamental. “No es la existencia del trabajo la que define al capitalismo, sino la caracterización de la capacidad de trabajo como una mercancía que se vende y se compra en el mercado laboral. Esto quiere decir que hay quién vende y hay quién compra; y, sobre todo, que hay quien sólo tiene la opción de venderse”, apunta en su comunicado. También advierte que la máquina quiere ganancias y es insaciable. Y que no hay un límite para su glotonería. Y el afán de ganancias no tiene ética ni racionalidad. Si debe matar, mata. Si necesita destruir, destruye. Aunque sea el mundo entero. Además, sostiene que el sistema avanza en su reconquista del mundo. No importa lo que se destruya, quede o sobre: es desechable mientras se obtenga la máxima ganancia y lo más rápido posible. Que antes se despojó a los pueblos originarios de las planicies, los territorios fértiles, donde estaba el agua y otros recursos y, en el proceso de agotamiento, ahora va por las montañas, a donde arrinconaron a esos pueblos originarios. Incluso señala que todo este sistema ha provocado una combinación de tres crisis, una de ellas es la ambiental, que está pegando en todas partes del mundo y que es producto también del desarrollo del capitalismo: la industrialización, el consumo y el saqueo de la naturaleza tienen un impacto ambiental que altera ya lo que se conoce como “planeta Tierra”. La otra segunda crisis es la de la migración. Pues se están pauperizando y destruyendo territorios enteros y obligando a la gente a migrar buscando vida. Que la guerra de conquista, que está en la esencia misma del sistema, ya no ocupa territorios y su población, sino que pone a esa población en el rubro de “sobras”, “ruinas”, “escombros”, por lo que esas poblaciones o perecen o emigran a la “civilización” que, no hay que olvidarlo, se sostiene sobre la destrucción de “otras” civilizaciones. Si esas personas no producen ni consumen, sobran. El llamado “fenómeno migratorio” es producido y alimentado por el sistema. Una tercera y última crisis es el agotamiento de los recursos que hacen andar “la máquina”: los energéticos.

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