Sobrino de colaborador de AMLO, primer interesado en adquirir el avión presidencial

jueves, 23 de agosto de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Un empresario interesado en adquirir el avión presidencial se apersonó este día en la casa de transición de la calle de Chihuahua para entregar una carta de intención de compra al presidente electo Andrés Manuel López Obrador. Se trata Gustavo Jiménez Pons, sobrino de Rogelio Jiménez Pons, el próximo titular de Fonatur, con quien, según él, está distanciado desde hace 23 años, por lo que descartó de antemano cualquier conflicto de interés. Gustavo preside actualmente la empresa GBS Aires Entreprises y, en declaraciones a los reporteros que se encontraban de guardia en la casona, afirmó que está dispuesto a desembolsar mil 900 millones de pesos por el Boeing modelo 787-8. Lo quiere, específico, para rentarlo a clientes VIP, grupos musicales, y jefes de Estado que carecen de avión presidencial. Es más, estimó que el costo del alquiler sería de unos 20 mil pesos por hora de vuelo. El exaspirante a una candidatura independiente para la Presidencia de la República sostuvo que es una locura comparar el avión mexicano con el Air Force One estadunidense, pues si bien el Boeing 787-8 es de gran comodidad e ingeniería, no se podía señalar que "ese avión no lo tiene ni Obama". Jiménez Pons entregó su oferta a Leticia Ramírez, la encargada de atención ciudadana del actual mandatario electo. La aeronave presidencial fue comprada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en alrededor de 3 mil millones de pesos, con el argumento de que es por “seguridad nacional”, toda vez que ya suman tres los secretarios que han fallecido en distintos accidentes aéreos. Además del costo del avión, se prevé un gasto de mil 170 millones 378 mil por concepto de mantenimiento. El proyecto presentado por la Sedena ante la Secretaría de Hacienda, señalaba que el arrendamiento financiero para realizar la compra, incluye pagos anuales durante 25 años para un pago total de 9 mil 840 millones 132 mil pesos. Desde que estaba en campaña, López Obrador ha reiterado que vendería el avión presidencial, adquirido durante la administración de Felipe Calderón, y que para trasladarse usaría vuelos comerciales.

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