Arzobispo primado pone en marcha reforma que suprime el internado para futuros sacerdotes

martes, 7 de agosto de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México, acaba de poner en marcha el nuevo modelo de formación sacerdotal en la arquidiócesis, el cual consiste en suprimir el internado para los estudiantes de Teología en el Seminario Conciliar, con el objetivo de que los futuros sacerdotes ya se formen en las parroquias y consigan incluso un trabajo, para que así empiecen a tener contacto directo con la gente. Por lo pronto, la arquidiócesis anunció la “apertura de siete casas sacerdotales para seminaristas de la etapa de Teología”, indicando que son “aproximadamente 40 alumnos los que inicialmente llevarán a cabo su formación en parroquias”. En declaraciones al Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (Siame), el rector de dicho seminario, Federico Altbach, indicó que estas primeras siete casas sacerdotales ya se abrieron en distintas parroquias de la VI Vicaría, así como en otras más de la VII y VIII zona pastoral de la arquidiócesis. Altbach enumeró las siguientes ventajas que tendrá la supresión del internado en el seminario: “Primero, que los seminaristas tengan un acompañamiento más cercano de parte de los formadores y de los párrocos; segundo, que puedan conocer más de cerca todas las facetas de la vida parroquial; tercero, que tengan un tipo de formación pastoral más cercana a las personas y desarrollen actitudes misioneras, de servicio, alejadas del clericalismo; que destaquen en las comunidades parroquiales por ser sencillos, verdaderos apóstoles según el Evangelio”. Así, la reforma educativa de Aguiar Retes viene a cambiar el esquema tradicional, en el cual los seminaristas vivían internados los ocho años de su formación sacerdotal: un año de cursos introductorios, tres de Filosofía, y cuatro de Teología. Ahora, estos últimos cuatro años –la mitad de su carrera-- los seminaristas ya no vivirán en internado, sino que estarán en contacto directo con el mundo. Inclusive, agregó Altbach, los seminaristas “deberán buscar un trabajo, o bien, se les ayudará a conseguir uno”. De esta manera, agregó, dejarán la cómoda vida enclaustrada que llevan en los seminarios y, al ponerse a trabajar, dijo, “podrán entender el significado del trabajo, apreciar los esfuerzos que hacen todas las personas para ganarse el sustento”. Sólo después de estas experiencias, concluyó Altbach, los seminaristas podrán “tener una decisión más firme sobre su caminar hacia la ordenación sacerdotal”. Sin embargo, al interior de la misma Iglesia hay una fuerte oposición a esta reforma educativa, de la que da cuenta el reportaje "Rebelión sacerdotal contra Aguiar Retes", publicado en la edición 2179 del semanario Proceso, actualmente en circulación. Los contras de esta reforma, argumentan los inconformes, es que disminuirán todavía más las vocaciones sacerdotales, y además los seminarios –edificados con áreas de dormitorios y comedores comunales— se convertirán prácticamente en “elefantes blancos”.

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