ONU-DH sugiere a México estándares internacionales para repatriar restos de nueve guatemaltecos

miércoles, 12 de septiembre de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La representación en México de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) recomendó la aplicación de estándares internacionales en la repatriación de los restos de nueve personas de nacionalidad guatemalteca. En un comunicado, la ONU-DH resaltó que, en mayo de 2014, familiares de nueve guatemaltecos, entre ellos tres menores de edad, denunciaron la desaparición de sus seres queridos, pero fue hasta el 23 de julio de este año que se les notificó, a través de la embajada de México en Guatemala, de la identificación de los restos, rescatados en una fosa clandestina en Tamaulipas tres años y medio antes. De acuerdo con el organismo, la identificación fue posible gracias a “los esfuerzos conjuntos” de la Procuraduría General de la República (PGR), la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (FJEDD), el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y los familiares de las personas migrantes desaparecidas desde febrero de 2014. “El proceso llevado a cabo ha puesto en evidencia que dar participación a las familias de los desaparecidos y a expertos independientes fue la clave para conocer el paradero de sus seres queridos”, destacó el representante en México de la ONU-DH, Jan Jarab. Y apuntó que la identificación debe acompañarse “por una repatriación de los cuerpos a la mayor brevedad posible, respetando los estándares internacionales aplicables, en particular los relativos a la dignidad de las personas, no revictimización y un enfoque diferencial que toma en cuenta su condición de migrantes, así como el derecho de los familiares a conocer las circunstancias del hallazgo de los restos y el proceso de identificación llevado a cabo”. La ONU-DH recomendó a las autoridades “retomar las buenas prácticas sobre la identificación de restos humanos y la notificación a familias, surgidas de la Comisión Forense, creada a partir de las masacres de migrantes ocurridas en San Fernando, Tamaulipas, y Cadereyta, Nuevo León, entre 2010 y 2012”. La historia de los restos de las nueve personas migrantes guatemaltecas inició el 10 de febrero de 2014, fecha en que salieron juntas de su país rumbo a Estados Unidos, “con el fin de buscar mejores condiciones de vida”, indica el comunicado. Siete días después de su salida de Guatemala, los migrantes se comunicaron con sus familiares para informarles que estaban en Tamaulipas, y desde entonces no volvieron a saber de ellos. Exactamente un año después, el 17 de febrero de 2015, se localizó una fosa clandestina con restos humanos en el Ejido Plan de Ayala, perteneciente al municipio de Güemez, Tamaulipas. Tres años y medio después, el 23 de julio de este año, los familiares de las nueve víctimas fueron notificados de la identificación positiva. Tras solidarizarse con los deudos, la ONU-DH llamó a las autoridades “a redoblar sus esfuerzos para que estos hechos no queden impunes”, y reiteró su disposición a “seguir acompañando los esfuerzos conjuntos para acceder a la justicia, la reparación y las garantías de no repetición”.

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